El álbum debut del artista fue grabado en estudio El Mar, producido por Pablo Gimenez (El Zar) y mezclado y masterizado por Nicolás Btesh.

Después de preparar el terreno con “Bajapasti”, “Pediste Flores” , “Gente Cool” y “Bossanova”, Zenon Pereyra presenta por completo su ópera prima: Clandestino. En diez canciones, el artista oriundo de Tandil juega con diferentes géneros (folk, rock, soul, pop, bossa nova), pero con un horizonte: el baile, las historias personales, amores y desamores. Como relata Zenon, el disco “fue a buscar todas esas cosas que nos hacían falta” con la pandemia.

Con una banda conformada por Esmeralda Escalante y Yago Escriva (Ainda), Iñaki Colombo (Bandalos Chinos), Pablo Gimenez (El Zar), Guille Salort (Conociendo Rusia, Wos), Zenon espera al momento en que pueda salir a los escenarios a traducir el baile de las canciones al público.

¿Qué te inspiró a hacer un disco?, ¿fue como imaginabas?

Confluir mis ideas en un punto clave para poder dar el punta pie a mi carrera. Siempre quise arrancar con un disco. Justamente, Clandestino está inspirado en las cosas cotidianas de la vida y al haberlo gestado en un ambiente tan raro como el de la pandemia, sentí mucho más a flor de piel la necesidad de esa cotidianeidad. De cierta manera, este disco fue a buscar todas esas cosas que nos hacían falta. El lanzamiento fue mucho mejor de lo esperado e imaginado. Terminé grabando con músicos muy influyentes para mi carrera y con mucha más repercusión de la que esperé para mi primer disco.

¿Qué hay detrás de “Clandestino”?

Detrás de Clandestino hay muchos bailes bailados, historias personales, amores y desamores. Este disco lo formé a partir de muchas situaciones en las que me encontraba reflejado y buscaba contar. De golpe me daba cuenta que a mis amigos les pasaban las mismas cosas que a mí en diferentes situaciones. Si bien sé que escribo sobre cosas cotidianas, me inspiré en el amor y el baile que se fue dando en la pandemia en muchas ¨clandes¨ o ¨clandestinas¨ a las que iba a bailar con mis amigos.

¿Dónde y cómo te gusta que suenen tus temas?

En los autos, en las tardes de mates con amigos. Me gustaría que empiecen a sonar en festivales y en distintas provincias.

¿Aprendiste algo nuevo de vos en este proceso?

Aprendí a valorar ser paciente, ya que tuvimos que retrasar el lanzamiento del disco por muchas cuestiones ajenas a mí y a su producción. Hoy, que el lanzamiento está saliendo mucho mejor de lo que me imaginaba, me di cuenta que, si no hubiera sido paciente al esperar el momento justo para hacer las cosas, el disco no hubiera salido tan trabajado como está pasando hoy. Algo que es muy loco y que fui entendiendo en este proceso es confiar en mis canciones y en mis ideas.

Si bien tu música habla, ¿vos cómo te definirías?

Me defino como una persona simple, que le gusta disfrutar de las cosas simples, con alegría y compartiendo con los que quiero y me acompañan. Me gusta soñar e imaginar, perseguir los sueños es algo que me caracteriza también. Siempre estoy buscando algo más, soy muy inquieto.

Más allá de las complicaciones para la música en vivo, ¿podés encontrar algo positivo en el contexto actual para hacer música?

Lo tomo como un comienzo, como un descubrimiento y también como un momento de preparación, estoy muy enfocado en ensayar y pulir mi música para poder tocar en vivo cuando esto ya no nos impida. Si bien es un tiempo único y raro, también lo tomo como un momento de introspección para revisar muchas cosas a nivel escritura y composición. Aprendí a querer y entender este contexto.

¿Planes para este 2021?

Disfrutar de este momento y, cuando se pueda, salir a tocar este disco por donde se pueda y lo quieran escuchar. También estoy aprovechando este parate para poder escribir, quién te dice que no estoy pensando ya en un segundo disco.

Por Josefina Armendariz