El jefe de Beats 1 describe cómo es manejar una estación de radio mundial, nos revela su discurso en SXSW y nos enseña cómo no meterse con las ideas de los artistas.

Es una cálida mañana de noviembre en Culver City, donde funciona el campus de Apple Music. El show de Zane Lowe en Beats 1 Radio está a pleno. Él y su equipo, todos vestidos de negro, parados, moviendo sus cuerpos al unísono como pelícanos sincronizados, se divierten mientras revisan computadoras Apple. El estudio está impecable. Hay pantallas que muestran dos feeds de Twitter, una tiene una miniatura de la canción que está sonando, y en números enormes, la hora. Ingresa una banda británica, el cuarteto Spring King, para una entrevista. Justo es la primera banda que pasaron en Beats 1. La entrevista es un poco aburrida hasta que Lowe, con su amabilidad y sus conocimientos musicales, toma el control. Terminan conversando un largo rato sobre la movida del día anterior que tuvieron en Amoeba Records.

Para Lowe, de 43 años, neozelandés, casado, con dos hijos y exmarcador de tendencias en jefe de la BBC Radio 1, este es un día normal de oficina. Es el encargado de programar la autoproclamada estación de radio global, liderar el staff (que son “alrededor de diez”) y averiguar cómo y dónde está pegando su servicio gratuito entre los 20 millones de suscriptores que tiene el universo de Apple Music. A eso agreguemos la conducción de su show de dos horas que realiza todos los días hábiles (y dar el discurso inaugural del SXSW en marzo).

La estación es un gran éxito desde su lanzamiento, el 30 de junio de 2015. Entrevistas con Drake y The Weeknd, shows especiales con celebridades invitadas como DJ, desde Elton John hasta Pharrell Williams, o incluso Corey Taylor, de Slipknot (sin olvidarnos de los copresentadores de Lowe: Julie Adenuga y Ebro Darden, desde Londres y Nueva York, respectivamente). Pero el mundo del streaming es tremendamente competitivo, y más allá de los millones que tiene Apple, Lowe es el primero en admitir que crear una estación radial para un público global es una tarea gigantesca.

Beats 1 ya tiene un año y medio. ¿Cómo vienen las cosas?

La respuesta corta es que está yendo genial: sobrevivimos el primer año y ahora queremos crecer y construir. Algo que no cambió es el ritmo frenético, pero bueno, eso es un reflejo del ambiente. Son cosas que vienen hacia vos constantemente. Beats 1 es bastante ADD.

¿Qué probaste hacer que todavía no te haya salido?

Miles de cosas. No creo que Beats 1 haya sido capaz de explicar que somos contenido gratuito, y eso es complicado, porque vos querés que la gente se suscriba a Apple Music. Cuando empezamos, tratamos de funcionar como una estación tradicional, pero ahora tratamos de integrarnos con Apple Music. Si escuchás a The Weeknd hablar de su álbum nuevo por acá, entonces vas a Apple Music para oírlo y después te ponés a revisar sus otros discos. Es una experiencia más amplia que solamente decir “Salió el álbum nuevo”. Creo que el primer año mostró que éramos buenos en eso y en invertir en talentos nuevos como Christine And The Queens y Anderson Pk, y más recientemente, artistas como Scott y Georgi Smith.

Si bien hay búsquedas de artistas nuevos, hay muchísimo de Drake y Rihanna en la playlist por día. ¿Por qué?

Es lo que pega, y queremos reflejar los tiempos de una manera realmente precisa. Todos sabemos que Drake ganó el 2016, no solo en los discos que sacó, sino también por la manera en la que lo hizo, usando el OVO Sound [de su show en Beats 1] para presentar temas nuevos, y por lanzar el mixtape que realizó con Future. Chance The Rapper es un artista completamente independiente que encabeza shows de estadios. Kanye West sacó un álbum que cambió constantemente. Son tiempos interesantes.

Tenés muchísimos roles en Apple Music. ¿Cómo te enfocás en tu show?

Requirió un poco de práctica, y a veces no es completamente posible. A menos que algo necesite verdaderamente de mi atención, voy a estar enfocado en el show las dos horas que esté al aire. ¿Cómo puedo pedirle al resto que haga eso cuando estoy ocupado con otra cosa? Estoy acá porque me encanta hacer programas de radio y gritar sobre discos, no porque tengo una trayectoria en manejar un negocio.

En el caso de Christine And The Queens y otros artistas nuevos, ¿qué es lo que los hace, por ahí no dignos, pero lo suficien – temente interesantes para impulsarlos de esa manera?

OK, como usaste la palabra “dignos”, voy a ir con una palabra que es casi igual de ofensiva: autenticidad. Hay algo de ese artista que se siente como que solo podría venir de él, ¿no? Es una originalidad, pero no en el sentido de que están haciendo un sonido que no se escuchó antes. Es algo más en la línea de ese mensaje, de esa canción, de ese sentimiento, de esa presentación. ¿Llena un hueco en mi vida que yo no sabía que tenía? No sabía que quería escuchar a una cantante francesa contar una historia honesta sobre sus experiencias en Londres mientras la criaban unas drag queens. Ahora quiero saber más de eso.

¿Ya sabés de qué vas a hablar en el South By Southwest?

No. Estoy aterrado. Hablo de muchísimas cosas al aire, pero nunca me vi como alguien que se para y habla en frente de un grupo de personas. Igual, experimenté un montón de cambios a lo largo de los años, así que va a tratar un poco sobre qué es ser fanático de la música hoy. Con el acceso a los artistas y la música tan instantánea y fácil, está muy distinto a como cuando yo era chico en Nueva Zelanda, cuando iba a la disquería y los artistas se sentían como a millones de kilómetros de distancia.

¿A quién visualizás como tu público, como estación de radio global, una mañana en Los Ángeles?

Es muy difícil entenderlo, para ser honesto. Me imagino gente en el auto, chicos en clase con un auricular puesto, gente en Nueva Zelanda y Australia que no puede dormir. Pero en vez de asegurarnos de que el mapa está cubierto de alfileres, confío en que sabemos quiénes son ellos: melómanos, como nosotros.

¿Alguna vez tuviste que decirle a un DJ invitado cosas como “Elton, tenés que enunciar más claramente”?

[Risas] A veces, los artistas quieren feedback, pero es raro. Generalmente tienen su propia visión. Cuando recién arrancábamos, yo traté de cambiarle un par de cosas a Run The Jewels. Ellos vinieron y me dijeron “Apreciamos tu opinión, pero ¿podemos hacer esto de la otra manera?”. “Sí, OK”, respondí. “Y esta otra cosa acá…”, y en el curso de siete minutos más o menos lo pusieron de la forma que estaba antes, de la manera más copada y diplomática. Salió el show y pegó fuerte a nivel mundial, así que tuve que llamar a El-P [de Run The Jewels], comérmela y decirle: “Mirá, me enseñaste algo muy importante hoy: ¡No te metas con las ideas de los artistas!”.