Mientras prepara su regreso con Yandel, el boricua no deja de batallar en otros frentes: la producción y la TV. Trabaja en el nuevo álbum de Reik y en los singles de artistas como CNCO y Ozuna.

“Es una bendición”, “Yo le doy las gracias a Dios”, “Soy un agradecido con mi vida”, desliza entre frase y frase Wisin, casi de manera sistemática. El músico, productor y empresario puertorriqueño no esconde su fe, la expresa cada vez que puede. “Yo nunca he visto a Dios físicamente –dice–. Pero he tenido experiencias personales donde sucedieron cosas sobrenaturales, y eso nadie me lo puede discutir”. De allí, se puede desprender la posibilidad por la cual siempre saluda y se despide con la misma palabra: “Bendiciones”. “Le doy gracias a la vida por respirar cada mañana. Yo no esperaba estar aquí”.

Y, ¿dónde está Wisin? Son varios los frentes en los que batalla el boricua. Hoy, comanda desde los controles lo que se llama la tercera ola latina, que tiene a J Balvin y Nicky Jam como protagonistas. La ola que despertaron “Despacito” y “Mi gente” todavía no tiene un horizonte a la vista. “Es correcto hablar de tres generaciones de la música latina en un plano internacional. Sin embargo, la música es inabarcable, está en constante evolución y se nutre de todos lados todo el tiempo”, aclara. Entiende que la Miami Sound Machine y Gloria Estefan son un primer punto de referencia de la música latina a nivel internacional. Pero suma a la mesa a La Fania All-Stars, la agrupación de salsa puertorriqueña-estadounidense de comienzos de los años 70. “Eran el movimiento urbano de la música en aquel momento. Era el género del barrio, que se atrevía a decir cosas que nadie se atrevía a decir en sus composiciones. Y como venía del gueto, también había tiraderas”, describe. Pero luego, es inevitable nombrar al hip hop post-Tupac, del cual el actual reggaetón heredó más que tan solo la estética. “Antes de lanzarme a hacer música, me la pasaba observando a MC Hammer, Vanilla Ice y Dr. Dre”.

Wisin es hijo del final de la segunda ola latina, donde irrumpió en escena junto a Yandel, conformando “El dúo dinámico”. Ubicada a principios del milenio, la nueva invasión latina la comandaron Ricky Martin y Shakira desde el pop, y Daddy Yankee con Don Omar en el reggaetón. “Nuestro movimiento también nació en el barrio –explica–. Con nosotros no existían las redes sociales, pero era impresionante la piratería, se esparcía por todos lados”. Antes de que los servicios de streaming vivieran en nuestros celulares, los archivos en MP3 eran oro corsario. “Hoy ha cambiado la forma de consumo, pero en ese sentido, Internet nos ayudó a crecer. Íbamos a cantar a lugares donde no sonábamos en las radios, y la gente igual conocía nuestras canciones”.

Hoy, mezcla su lado de artista con el de empresario. Mientras prepara su regreso con Yandel para fin de año, no deja su labor en la producción de artistas como CNCO, Reik, Enrique Iglesias, Ozuna y Chayanne, entre otros. Además, volverá a colaborar con Romeo Santos, en un single titulado “Loba”. Es que, claro, el camino para él es uno solo, el de la colaboración. “Creo que si hacemos un estudio del género urbano, de cada diez temas, nueve u ocho son colaboraciones”, decreta. “No hay dudas de que este es el camino”, y luego enumera una lista de hits irrefutables: “Despacito”, con Luis Fonsi y Daddy Yankee; “Duele el corazón”, de Enrique y Wisin; “Adrenalina”, con él nuevamente, Ricky Martin y JLO; “Mi gente”, con Balvin, Willy Williams y Beyoncé. “Nos estamos atreviendo a unir la geografía, y eso genera un choque poderoso”, explica.

Actualmente, el boricua forma parte del jurado de dos realities de talento en tevé. La Voz, que se transmitirá por Telemundo para los Estados Unidos, donde comparte la mesa con Luis Fonsi y Alejandra Guzmán; y Talento FOX, televisado en toda Latinoamérica, en el cual completa un triunvirato formado por Lali Espósito y Diego Torres. Aunque Wisin ya tiene experiencia en el tema: durante el 2015 fue jurado de La banda, un reality transmitido en los Estados Unidos y México producido por Simon Cowell, del cual nació la boyband de reggaetón CNCO.

Vuelves a participar de un reality. ¿Qué te interesa del formato?

-Es una gran oportunidad para mí estar en el rol de director. Aunque me considero más un colaborador, un consejero, alguien que te da una humilde opinión para no tropezar, poder correr más rápido, brincar etapas para dar un salto más alto en la música. Sigo trabajando de la mano de gente inteligente, importante y, sobre todo, visionaria, que quiere seguir aportando a la música. Los que trabajamos en esta industria sabemos que todos los días se aprende algo nuevo, pensar que ya sabes todo en la música es un error. Nosotros aprendemos de los participantes y de sus historias, es gente valiente que ha decidido dejar atrás cosas atroces, que uno mismo nunca las toleraría. Es una bendición.

¿Cómo te llevas con Lali?

-Mira, yo soy una persona que aprendió a aprender de la gente talentosa, y no a competir. Lali es esta chica joven con ganas de crecer, muy talentosa y muy visionaria. Que los dos estemos compartiendo esta tarea de dar tips para que estos nuevos talentos puedan llegar lejos es una bendición. Hemos construido una relación hermosa, es una embajadora de su tierra, ama su tierra como yo amo la mía. Eso, para mí, es muy importante, porque para conquistar el mundo primero hay que amar tu tierra. Cuando vean el programa, van a entender que hay una química genuina, que hay respeto y amor.

¿Hay posibilidades de que hagan algo juntos?

-Claro que sí. Ojalá podamos colaborar y unir culturas. Ir al estudio y no imponer, escuchar y trabajar en equipo, eso es todo lo que trato de hacer con los artistas con los que trabajo. Sería un gran honor, ella es muy talentosa y podríamos hacer tantas cosas en el estudio. Estoy seguro de que seguirá creciendo, ella no solo canta, también es compositora y bailarina. Qué bueno que Dios me cruce con personas talentosas para poder hacer cosas grandes. Es más, ya le traje temas, hay uno que le encantó. Yo quiero que también colabore con CNCO, sería mágico.

¿Y con Diego Torres?

-Hay mucha gente talentosa en la música, pero sobresalen las personas que combinan el talento con humildad, respeto y disciplina. Ese es Diego Torres. Una persona que lleva años en este ambiente, sabe componer y, a la vez, tratar y respetar, que exige lo que da… esas son relaciones justas y correctas. Qué bendición que puedo compartir una gran relación con él, no lo conocía y descubrí a otro gran embajador de su música. Otro aliado que se une a la familia de W.

Corrió mucha agua debajo del puente, ¿cómo hacer para no dormirse en los laureles, no repetirse y seguir creciendo?

-Cuando cuentas con la oportunidad de producir y escuchar nuevas tendencias en la música, tienes una visión más clara de qué hacer y qué no hacer. Cuando uno entiende sus límites en la música, entiende cómo puede aportar a la canción. La clave es no detenerse. Este será un año lleno de emociones, sigo produciendo el disco nuevo de Reik y se viene un álbum nuevo junto a Yandel para fin de año.