Con un set atiborrado de hits de los White Stripes, los Raconteurs y de su propia carrera solista, Jack White hizo de las suyas en el Main Stage 1 durante el primer día del Lollapalooza 2015

White salió a tocar segundos después de ser presentado por Robert Plant desde el escenario de al lado. Con semejante introducción, el guitarrista tomó el toro por las astas y mostró una vez más cuál es su propia visión de lo que debe ser el rock. 

Todo estaba dispuesto con una estética escénica muy asentada en los años 50. Vestido con chaleco y Telecaster en mano, sus músicos posicionados como si fueran parte de una big band; las pantallas al costado del escenario lo mostraban en blanco y negro, remitiendo a una especie de combo entre Elvis y Gene Vincent de la modernidad. Toda una farsa, porque con su sonido White no retrocedió. La voz enérgica y la crudeza valvular de la guitarra, con sus acordes sacados a golpes, son marca registrada del mandamás de los Raconteurs y Dead Weathers. Esto hizo más que interesante escuchar los covers Baby Blue de Vincent, y Power Of My Love de Presley.

Pero no hubo cover o tema propio que pudiera superar The Lemon Song. Al comienzo de los bises, en una jugada genial, se lanzó a interpretar el riff que conformó uno de los hits de Led Zeppelin II. Y entonces entró Plant, haciendo suyo cada momento del tema. Un regalo épico, que teñiría de genialidad el resto de la velada, coronada con el gran final de Seven Nation Army