Recientemente, la banda originaria de Denver canceló parte de sus shows por Estados Unidos y todos los de latinoamericana debido a la suspensión de encuentros masivos a nivel global para evitar la propagación del coronavirus.

Viernes por la tarde. Más de 9 mil kilómetros separan la ciudad de Montréal, Canadá de Buenos Aires, pero solo una hora de distancia. Wesley Schultz, guitarrista y frontman del grupo de folk rock de Denver, Colorado, The Lumineers; camina por las calles de la ciudad canadiense en una tarde soleada. “Es de esas en las que comienza a asomarse la primavera”, me dice al teléfono mientras cede parte de su tiempo para conversar acerca de su música, arte y la belleza en general.

Si bien tuvo que cancelar muchas de sus fechas, The Lumineers se encuentra en medio del tour que pasea las últimas canciones su disco más reciente, III, por América. Lejos de ser un compilado de canciones, el álbum es una película. Está formado por tres capítulos, de tres, tres y cuatro canciones cada uno. Cada canción está ilustrada con un video casi cinematográfico, que teje una relato con el resto. La historia que cuenta III – y que podría existir independientemente de la música – retrata los problemas actuales en Estados Unidos: la adicción, los cambios en la familia y el desgaste de la democracia.

¿Cuál fue su búsqueda con el nuevo álbum?

La emoción en general. Queríamos transmitir algo casero y la vida misma, para eso está la buena música. Creo que hacer y oír música se trata de conectar con uno mismo y sentirse vivo. Con este álbum, vimos la oportunidad de contar una historia de una forma distinta y aquí estamos.

¿Cómo llegaron a III? ¿Cómo fue su proceso creativo?

Queríamos contar una historia diferente a nuestros dos primeros álbumes, algo que tenga ver con lo nacional. La primera idea fue hacer tres EP cortos que formen un LP. En la marcha, viendo que artistas como Florence and The Machine y Beyonce estaban haciendo videoclips mucho más largos vi la oportunidad de contar una historia de una forma más vívida. Pensé que sería bueno enfocarnos en eso y crear personajes y referirlos a cada uno de los tres capítulos. Entonces los puse en un storyboard, como el de una película. Después nos contactamos con el director, Kevin Phillips, quien dirigió el largo “Super Dark times”. Le escribí y le dije que quería hacer algo parecido a esa estética, le dije que podría funcionar con lo que queríamos hacer. En su película los personajes no tenían pinta de actores y parecía un documental, algo lejos de Hollywood; y me gustó el clima, hermoso y oscuro a la vez. El proceso tuvo dos etapas: primero, la idea de las tres partes que formen una historia de tres personajes centrales y después el encuentro con Kevin Phillips para el desarrollo. Si bien fue un proceso largo, se dio bastante rápido.

¿Cómo llevan todo este trabajo al show en vivo?

Pensé un montón en eso. Tomamos un montón de material del rodaje, de la casa, de los personajes, de los videoclips y los incorporamos al show. 

¿Cuán involucrados estuvieron en el trabajo audiovisual?

Delegamos casi todo a Kevin. Le compartí las descripciones básicas de los personajes y el plot en general, pero quería que él lo tome, que él haga su trabajo. Está bueno contratar a alguien y delegarle el trabajo sin interferir demasiado. Esa es la libertad que tenemos cuando hacemos nuestros álbums, quisimos que él fuera libre también.

¿Preferís tocar en lugares chicos o grandes?

Creo que me pongo más nervioso tocando en lugares pequeños. Muchas veces los grandes públicos son más anónimos, porque no podés tener eyecontact. Tocamos mucho en livings, dimos shows en casas, sobre todo al comienzo. Y me encanta, la intensidad es otra. Cuando tocamos en lugares más grandes, intentamos generar un clima más de lugar chico. Son diferentes, pero aprendimos tocando en cada uno. Me gusta hacer sentir a la gente cerca, aunque se encuentre lejos. El desafío está en conectar con el público, como sea. Los shows pequeños te enseñan a tocar en los más grandes, creo que ahí es donde comienza todo. Estoy agradecido con todos los shows que dimos, es una experiencia única tocar cerca de la gente y conectar, como compositor es lo más grande que me puede pasar.

¿Qué expectativa tenés por el Lollapalooza en Argentina?

Hace mucho tiempo no vamos a Argentina, estuvimos en el 2014. 6 años es mucho tiempo. Estoy muy emocionado de reencontrarme con la gente de allá. Y en cuanto al festival, las mejores bandas van a estar juntas en un mismo lugar. Esperemos que en nuestro show haya mucha gente, bailando y cantando.

Tres discos, una película, shows chicos, grandes, festivales, ¿qué sigue para The Lumineers?

(Se ríe) ¡No lo sé! No sabía que esto se venía, no sabía que una película iba a venir de el último álbum, o incluso toda esta música. Así que creo que lo que sigue es girar por un año con esta música, escribir nuevas canciones e intentar hacer algo creativo con esas canciones. Lo que sí sé es que no va a ser lo mismo que lo que hicimos, no haremos otra película o lo que ya hicimos, encontraremos algo que nos estimule y emocione, lo veremos.

*esta entrevista fue concretada 4 días antes de la reprogramación del Festival Lollapalooza Argentina por el coronavirus.