Llegaron desde Oriente para presentarse ante un público adolescente en El Teatro de Flores. Toques de Quiet Riot pasado por My Chemical Romance.

El jueves 1° de octubre, la atención de numerosos amantes de la música estaba puesta en la insoslayable esquina de Niceto Vega y Humboldt, hasta donde iba a acercarse a tocar Giorgio Moroder. Sin embargo, la agenda de Buenos Aires tiene lugar para propuestas locales e internacionales de las más variadas características y procedencias: en otra esquina, lejos de Palermo, se presentó Vamps, uno de los exponentes del rock de Japón. El grupo, que vino por primera vez a Latinoamérica, viene mostrando las canciones de su cuarto y más reciente álbum, Bloodsuckers (2014), y por eso, sobre el escenario de El Teatro de Flores desplegó su sonido de guitarras y teclados, con el acento puesto sobre las composiciones más nuevas.

La banda salió a escena a las 21, pero ya desde las 18 se veía a sus fanáticos en las inmediaciones del lugar. A tres cuadras de El Teatro había, incluso, grupos sueltos de personas de rasgos nipones que invitaban a pensar que habían ido hasta allá solo por Vamps.

A las 19, unos pocos cientos de adolescentes tempraneros ya se apiñaban contra la valla a los gritos, con los dedos en V o haciendo cuernitos. Detrás del telón, los dos referentes y caras más visibles del grupo, HYDE y K.A.Z., recibían a los medios, incluido Billboard Argentina. “Hacía tiempo que leíamos cartas de fans que nos pedían que viniéramos a los países latinoamericanos. Queda muy lejos para nosotros, pero valió la pena, estamos muy contentos”, dijo HYDE, el más hablador de los dos.

Respecto de la siempre ponderada efervescencia que se les atribuye a los espectadores argentinos y de países vecinos, HYDE expresó que “en cada lugar de la región, los fans quieren hacerse sentir y dejar plasmado su propio sentimiento, por eso son especiales”. Antes de pasar por la Argentina, Vamps tocó en San Pablo, Brasil; y en Santiago de Chile. El cierre de la gira regional fue en ciudad de México.

Durante el show en Flores, el grupo pudo lucir el rol de cada uno de sus integrantes. HYDE es un frontman carismático y movedizo que arenga permanentemente al público; K.A.Z. aporta virtuosismo y estridencia desde su guitarra eléctrica; con ellos tocan el bajista Ju-Ken, el baterista Arly y el tecladista Jin, a cargo también de sintetizadores, programaciones, secuencias y efectos varios.

Su música es una suerte de hard rock con reminiscencias ochentosas, con algo de glam pero también de dark, a lo que se suma la estridencia al estilo de las guitarras noventosas, los sonidos modernos de teclados y una estética visual oscura y cuidada: incluye maquillaje -ojos delineados, crema base-, peinados bien producidos y vestuario a tono con la idea vampiresca que tanto el nombre de la banda como del último disco sugieren.

Vamps interpretó varios bises para darle el gusto a una audiencia muy expresiva y exaltada. Uno de los puntos altos fue el tema Bloodsuckers, que integra el disco homónimo, y que generó un ida y vuelta que parecía interminable entre los cinco músicos y la gente.

El carisma de HYDE se cristalizó en frases en español que se esforzó por aprender: “¿Nos querían ver?” y “Vamos a volver” fueron algunas. La mayor parte de los que lo escuchaban más allá de la valla tenían 20 años o menos, pero cerquita del cronista de Billboard se podía ver a un emocionado muchacho de 35 que dijo: “Sigo a HYDE hace 23, desde los 12”. Se refería al grupo L´Arc-en-Ciel, conformado en 1991 y encabezado por el vocalista de Vamps.