Dos años después de su lanzamiento, “Truth Hurts” de Lizzo está encabezando el Hot 100 y generando el murmullo de un posible Grammy, pero le tomó mucho más que una serie de accidentes felices para llegar ahí.

“Allí viene la novia” se escucha decir en la calle West al 49 en Manhattan, y Lizzo está sentada en un Pontiac convertible blanco con su rostro cubierto por un velo. De repente, una lluvia torrencial a las 8 de la mañana amenaza con arruinar su gran entrada y, como si no fuese lo suficiente, todo lo que ella está por hacer será transmitido en vivo en NBC Today. Pero Lizzo ya ha sido una novia antes, en los Premios BET en junio, en conciertos y en su famoso videoclip, y los nervios previos a un show no son asunto nuevo para ella. Viene haciendo esto durante una década y no se desconcierta fácilmente.

Lizzo se acomoda en el auto mientras que una de las integrantes de su reconocido grupo de baile, las Big Grrrls, se apura para manejar. De repente, su Dj de toda la vida, Sophia Eris, distorsiona la melodía para dar con los acordes oscilantes de “Truth Hurts”, que se convirtió en la canción N°1 de los Estados Unidos en este septiembre. Lizzo deja el vehículo en unas altísimas botas de color fucsia y un body dorado brillante, para dirigirse al escenario del Rockefeller Plaza donde la espera un grupo de mujeres jóvenes desde las 2 de la mañana. Mientras entona su temerario himno que se ha vuelto omnipresente en estos últimos meses, algunos chefs de pastelerías de la zona abandonan sus locales para sacar fotos desde las ventanas de sus cocinas.

“No es el tipo de artista que se sienta en su cuarto verde y sube las escaleras”, dice su directora creativa, Quinn Wilson. “Ella llega con sus chicas conduciendo, ya de humor. Ella es quien es. Es una perra mala”.

“Siempre he tenido que convertir haters en felicitadores. Eso es lo que ocurre con mis canciones y mis shows en vivo: Nunca perdí aquella mentalidad de ‘tengo que ganarte’, y nunca lo haré porque no aprendí de esa manera. Tengo el músculo de la memoria para esto”.

Lizzo

Quizás hayas oído por primera vez “Truth Hurts” en abril mientras mirabas ‘Someone Great’, la comedia romántica de Netflix que presenta la canción en una escena crucial y en su tráiler. Tal vez la hayas conocido a través de TikTok, donde la icónica letra de la canción, “me acabo de hacer una prueba de ADN, resulta que soy 100% perra”, inspiró el meme viral denominado el desafío #DNATest, en el que los usuarios utilizan sus propias identidades y nacionalidades para burlarse de los estereotipos. O quizás seas uno de aquellos eternos fanáticos de Lizzo que ha estado cantando “Truth Hurts” desde que salió a finales de 2017 y fue testigo de cómo la pista cobró impulso antes de estallar en el mainstream, no muy distinto a lo que ocurrió con la carrera de Lizzo.

“Siempre he tenido que convertir haters en felicitadores” dice Lizzo, a sus 31 años. “Eso es lo que ocurre con mis canciones y mis shows en vivo: Nunca perdí aquella mentalidad de ‘tengo que ganarte’, y nunca lo haré porque no aprendí de esa manera. Tengo el músculo de la memoria para esto”.

Lizzo, cuyo nombre real es Melissa Jefferson, grabó “Truth Hurts” con un colaborador cercano y el productor Ricky Reed, quien la firmó en Nice Life Recording Company bajo Atlantic Records en 2016. Este video, en el cual Lizzo aparece como una novia que se casa consigo misma, se sintió como una brillante joya de internet. Pero ambos se sintieron decepcionados cuando ni el single ni el video obtuvieron la recepción inicial que esperaban. Lizzo describió el estreno como uno de sus días más oscuros.

El hecho de que la canción ahora cobre su deuda dos años más tarde gracias a la feliz y viral coincidencia, hace de esto una gran historia. Pero la versión de los eventos omite el trabajo de base que Lizzo ha estado haciendo no solo desde el lanzamiento de la canción, sino también desde el comienzo de su carrera, rapeando, cantando y perreando desde sus proyectos iniciales indies tales como Lizzobangers en 2013 y el importante acuerdo con el álbum Big Grrrl Small World en 2015. En tiempos donde las sensaciones del streaming parecerían aparecer en el mainstream prácticamente de una día para el otro, Lizzo es un caso de estudio por aprovechar cada herramienta: Una personalidad magnética y digna de memes, shows en vivo innovadores, un mensaje profundamente personal y meticulosamente pensado para el sonido. 

“Puedes engañar tu sonido para encontrar un punto de ingreso, para obtener bonitas ubicaciones en Spotify o en Apple Music o en la radio. Dices que lo que es popular suena de esta forma y obtendrás algún éxito pronto”, explica Reed. “Pero con Lizzo, se trata de tener paciencia. El proceso fue lento, pero la recompensa que obtienes cuando no comprometes tu arte es por el hecho de sonar como nadie más”.

Lizzo, septiembre 2019. Foto: Heather Hazzan.

Eso se verá reflejado en las nominaciones de los Grammy a finales de este año. Lizzo podría recibir respaldo en todas las grandes cuatro categorías, especialmente con altas chances en las categorías de mejor artista nuevo y grabación del año, y podría aparecer en varias otras gracias a su álbum debut, Cuz I Love You, y su mix de pop glossy (“Like a Girl”) y sus incuestionables y poderosos temas como “Tempo”, en el que se le une Missy Elliott.

“Estoy tan feliz de no haberme asentado con un género” twitteó en julio mientras “Truth Hurts” circulaba por el top 10 del Billboard Hot 100. “El género está muerto”. El tweet incluía un GIF de una Lizzo sonriendo, mirando la cámara y encogiéndose de hombros, tal como el emoji.

De todos los lugares que uno esperaría encontrar a Lizzo, el condado de Lancaster en Pensilvania está entre los menos probables. La región es conocida por sus extensos campos de maíz y sus comunidades Amish, y no es raro ver a granjeros con sombreros de paja y sus tirantes dando vueltas alrededor de la estación de tren. Imaginarse una popstar cubierta de brillos es difícil, y mucho más una estrella de pop que acaba de aparecer en los titulares por dar un discurso entusiasta frente a un globo gigante en forma de trasero, como lo hizo días antes en los MTV Video Music Awards.

Aún así, Lizzo está sentada serenamente contra la ventana de restaurant casi vacío de un hotel en el pequeño pueblo de Lititz. Han pasado solo seis días desde que su set en Today atrajo a la mayor cantidad de público de la serie de verano de la transmisión, lo que significa que Lizzo atrajo a más fanáticos que Jennifer Lopez y los Jonas Brothers. En el corto período de tiempo que ha transcurrido, el presidente Barack Obama también describió a “Juice” como una de sus canciones favoritas del verano. Pero Lizzo ya está con la mirada en su próximo desafío. Se tomó un Uber aquí desde Nueva York el día antes; el hotel tiene un gran espacio donde puede ensayar para su próximo tour y su set en el festival Made in America en Filadelfia. Igualmente, parece relajada y en apenas minutos, su risa atronadora hace eco en el lobby.

Cuando la gente habla sobre Lizzo, se centran en su carisma. Internet ya congrega todas sus cuentas en las redes sociales, donde publica memes realizados por sus fans sobre ella y deslumbra a sus seguidores con sus famosos videos de “Adiós perra”, clips acortados en donde simplemente grita la frase y se ríe de forma maníaca mientras se retira en variedad de vehículos, desde carritos de golf hasta inflables de pileta. (Su elocuencia en internet quizás hace del suceso viral de “Truth Hurts” algo poco sorpresivo). Su personalidad es lo primero que sus managers, Kevin Beisler y Brandon Creed de Full Stop Management, recuerdan de ella luego de conocerla en 2016. Beisler fue cautivado por su “cualidad de estrella, su autenticidad, su sentido del humor”. Creed dice que quedó impresionado por lo “contagiosa, inspirada y audaz” que era. 

“Puedes engañar tu sonido para encontrar un punto de ingreso, para obtener bonitas ubicaciones en Spotify o en Apple Music o en la radio. Dices que lo que es popular suena de esta forma y obtendrás algún éxito pronto”, explica Reed. “Pero con Lizzo, se trata de tener paciencia. El proceso fue lento, pero la recompensa que obtienes cuando no comprometes tu arte es por el hecho de sonar como nadie más”.

Pero esas descripciones son difíciles de entender completamente hasta que tienes a Lizzo sentada en frente tuyo, advirtiéndote de “estar preparada, mujer, porque tengo muchas anécdotas” y haciéndote desear haber presenciado el debut de su grupo musical de la secundaria denominado Cornrow Clique. “Hicimos un show en el que tuvimos que cambiar de outfit detrás de las gradas y ponernos nuestras Jordans”, recuerda. “Estuvo muy encendido. Fue una performance digna de los VMAs. Tenía drama”. 

La presentación fue central en el desarrollo de Lizzo. Luego de estudiar flauta clásica en la Universidad de Houston (sigue tocándola sobre el escenario y su flauta, a la que llama Sasha Flute, tiene una cuenta verificada en Instagram con unos 256.000 seguidores), se convirtió en algo fijo en la escena local musical de Minneapolis. Un trío de R&B que formó con Eris hasta cautivó la atención de Prince y la llevó a una colaboración en su LP del 2014 denominado ‘Plectrumelectrum’. Pero mientras tocaba en distintas bandas, su trayectoria cambió cuando comenzó a experimentar como solista de hip hop. Su espíritu de “Hazlo tú mismo”, su actitud de rockstar y sus beats explosivos apelaron a audiencias alternativas y muy pronto estaba tocando en bares del vecindario y en discotecas de rock, eventualmente abriendo el show de Sleater-Kinney en 2015.

“Creo que mi historia fue más de refinar quién soy contra crearme”, dice Lizzo. “Siempre fui bastante salvaje y fue como un ‘OK, esto no es un show de Mars Volta’”, continúa diciendo en referencia a la banda de rock progresivo de Texas que cuenta como una influencia de su estilo de presentaciones. “[El frontman] Cedric [Bixler-Zavala] se volvía loco y yo quería ser como él. Pero en cierto punto era ‘Perra, no eres él. Debes encontrarte a ti’”.

Más temprano aún, Lizzo se dio cuenta de que lo que unificaba su conjunto de habilidades, la línea de fondo en todo lo que tenía para ofrecer, era su habilidad de contar historias sobre el viaje de encontrar el amor propio. “Tan solo vibraba mejor en la música”, dice. “Cuando escribí canciones como ‘My Skin’ o ‘En Love’, tan solo era como ‘Diablos, lo encontré. Estoy comenzando a descubrir quién soy’”. 

Julie Greenwald, presidente de Atlantic, dice que cuando Reed las presentó en 2016, Lizzo ya tenía una sólida comprensión de su identidad como artista. “Era auténtica desde el momento en el que cruzó esa puerta”, recuerda Greenwald. Mientras hablaban sobre los artistas camaleónicos como Bruno Mars y Janelle Monáe, Greenwald fue sacudida por la confianza de Lizzo: “Ella lo iba a lograr con o sin mí”. 

Lizzo recuerda su encuentro con Greenwald de forma distinta. “¿Ella te dijo que yo toqué su arte?” pregunta, con los ojos abiertos. Ella entró en la oficina de Greenwald y puso su mirada en un pedazo de papel de aspecto frágil en la pared. “Comencé a tocarlo y Julie dijo ‘Oh Dios’. Fue un típico encuentro amoroso donde hay torpeza de por medio, tocando el arte y gritándole a la gente”, dice Lizzo. “Pero en su cabeza, a ella probablemente le gustó que no fui tímida, ni me puse nerviosa”.

Lizzo, septiembre 2019. Foto: Heather Hazzan.

Lizzo ya tenía una base de fans y un negocio saludable de tours, así que luego de unirse a la familia Atlantic en 2016, ella trabajó con Reed para encontrar un sonido para fusionar todos sus talentos -raps llenos de espíritu, notas de gospel y R&B pegajoso- y posteriormente se expandió a audiencias del pop y de la música urbana. “Yo estaba como ‘Veámos qué sucede’”, dice. “Nunca escribí realmente una gran canción pop, y Ricky era el tipo con quien debía hacerlo”. 

Una de las primeras canciones con las que salieron fue “Good as Hell”. (La canción también se benefició del auge de “Truth Hurts”, alcanzando el N°41 en el Hot 100 en septiembre, tres años más tarde de su lanzamiento). “Una vez que nos asentamos en un ritmo fue liberador porque estábamos como ‘Lizzo está haciendo estos shows increíbles, sigamos haciendo canciones que construyan su historia y su carrera”, recuerda Reed.

Para sus visuales y conceptos creativos, se confió en sus colaboradores de aquellas épocas en las que se desenvolvía como artista independiente, que incluía a viejos amigos como Eris y Wilson. No solo entendían íntimamente la visión de Lizzo, sino que fueron ingeniosos. Wilson recuerda hacer el trabajo artístico para el track del 2017 denominado “Water Me”, rellenando un inflable de pileta de un niño con litros y litros de leche. Esta creatividad impresionó a Atlantic y animó a Lizzo y a Wilson a seguir tomando riesgos. La presentación de Lizzo en ‘The Ellen DeGeneres Show’ en enero, en el cual se abrió paso desde el área de backstage hacia la audiencia antes de deleitar con el solo de flauta en “Juice”, fue particularmente ingeniosa: El boca-en-boca alrededor de ello conllevó a un pico significativo en las búsquedas de Google sobre Lizzo algunos días posteriores.

“Se sintió como que teníamos que probarnos a nosotros mismos, por supuesto, porque éramos tan jóvenes y éramos mujeres chicas y negras en la industria”, dijo Lizzo sobre su círculo íntimo. “Pero creíamos en nosotras mismas y creíamos en los proyectos, y pelear por una integridad creativa no era difícil”.

Luego de lanzar el EP ‘Coconut Oil’ en 2016, Lizzo pasó sus próximos dos años soltando una corriente firme de temas que capturaron su entusiasmo y, más crucial aún, ofrecieron una gran variedad de puntos de ingresos para nuevas audiencias. Probó un hip hop minimalista con “Fitness”, se volvió retro-funk en “Boys”, tema que lanzó en junio del 2018 en coincidencia con las celebración del orgullo gay. Lizzo admite que haber lanzado las canciones correctas para capturar todas las facetas de su arte pudo haber sido un proceso lento, pero tuvo sus ventajas: Mientras esperaba su tiempo para un álbum, estas pistas generalmente llegaban simultáneamente con videos encabezados por Lizzo y Wilson, haciendo de cada lanzamiento una pequeña declaración que profundizaba su base de fans. En 2018, también giró junto a Haim y Florence + The Machine, expandiendo su alcance una vez más.

“Puedo hacer cualquier cosa, ¿sabes?”, dice Lizzo. “¿Quieres una performance pulida y coreografiada? Puedo darte eso. ¿Quieres un show de rock & roll? Puedo darte eso. ¿Quieres sentir que estás en una iglesia? Puedo darte eso”.

Luego, en el invierno de aquel año, ella y Reed terminaron “Juice”; una canción que se elevó como un hit monstruoso y llevó a Atlantic a apretar el gatillo para comenzar una campaña de álbum. Si “Truth Hurts” no hubiera funcionado como esperaban, no iban a perder su oportunidad con “Juice”. Comenzaron el 2019 presentando el track de la mano de un videoclip inspirado en los 80 (bajo la dirección de Wilson), protagonizado por Lizzo con un outfit al estilo de Jane Fonda. Ahora cuenta con más de 37 millones de reproducciones en YouTube. Luego programaron en abril el lanzamiento de Cuz I Love You para su presentación durante el segundo fin de semana en Coachella y el comienzo de un tour. Entre enero y marzo, ella apareció en ‘The Tonight Show Starring Jimmy Fallon’ (donde desfiló como una bola de disco humana y lanzó un poco de ‘The Hustle’ para aquellos espectadores no millennials) y el programa ‘The Jonathan Ross Show’ (donde ofreció una acotada lección de historia del twerking). “Además de sacar música, nuestro acercamiento siempre se trató de acercar a la gente a los shows”, explica Beisler. “Todo lo que tienes que hacer es ponerla en una habitación”.

Ayudó que la buena calidad de su música ya la había convertido en una de las favoritas entre los ejecutivos de licencias. El presidente de la costa oeste de Atlantic Records, Kevin Weaver, y la vicepresidenta de películas, televisión y videojuegos, Kristy Gibson, habían facilitado docenas de sincronizaciones para Lizzo. Su música ha aparecido en ‘Barbershop: The Next Cut’, ‘Girls Trip’, ‘A Bad Moms Christmas’, ‘Insecure’ y otros shows y películas. Lizzo examina cada oportunidad personalmente. “Recibo tantos emails cada día de solicitudes”, dice. “Las miro, me aseguro de que no sean problemáticas y las apruebo”.

Y luego, mientras “Juice” genera una oleada, Netflix elevó “Truth Hurts” con ‘Someone Great’. Tanto Weaver como Gibson dicen que la canción ascendió inmediatamente. “Eso fue magia en una botella. Revivió la canción dos años más tarde, y lo vimos pasar en tiempo real”, dice Gibson. “He estado aquí por 11 años y no sé si he visto algo tener tanto resurgimiento como esto”. 

A pesar de todo el planeamiento alrededor de “Juice”, Beisler dice que el equipo estaba feliz con el giro. Rápidamente desplazaron su atención y recursos a “Truth Hurts”, sumándola a una versión deluxe de Cuz I Love You, un movimiento que posibilitó que la canción sea elegible para los Grammys del 2020 (junto con el hecho de que no se presentó para su consideración el año anterior). En mayo, “Truth Hurts” se posicionaba en el N°28 en el chart de Streaming Songs. Unas semanas luego, Lizzo puso la canción en el ojo público una vez más con un espectacular set inspirado en una boda en los Premios BET, que rememoraba a la respuesta del hip-hop a la actuación de los VMA de 1984 de Madonna. Al mes siguiente, Lizzo hizo lo opuesto: un despojado concierto de NPR denominado ‘Tiny Desk concert’, que una vez más comprobó su versatilidad ante distintos públicos. Un remix de “Truth Hurts” llegó en agosto en el mejor momento de la mano de DaBaby, reconocido artista en ascenso en el Hot 100. Entonces su lugar en el VMA le dio a la canción un último impulso antes de llegar al N°1 en el Hot 100, una semana después.

Lizzo, septiembre 2019. Foto: Heather Hazzan.

Lizzo dice que nunca proyectó este nivel de estrellato en el mainstream. “Yo me vislumbraba como una artista exitosa y me visualizaba como ‘Quiero tener una carrera como la de Björk, donde puedo sacar álbumes y hacer shows exclusivos y hacer un disco completo de flauta como esa perra lo hizo’”, dice. “Esto es completamente diferente. Yo estoy como ‘¿VMAs? ¿Premios BET?’ Eso es salvaje para mí”.

Lo que su éxito refuerza para ella, más que nada, es su responsabilidad con los fanáticos y los grupos que representa. Se compromete a crear oportunidades y a abrir puertas para mujeres de talla grande y de color. Ella se enorgullece de haber hecho que las Big Grrrls hayan adquirido contratos de agencia y de comerciales luego de años de ser “rechazadas para trabajar por su tamaño”. Y todavía siente escalofríos al ver su mensaje contundente de amor propio que se extiende por las masas. “Obtuve cientas y cientas de personas diciéndome que “jamás, jamás, jamás, jamás, jamás estarían a mi lado’”, dice, con su voz elevándose en el restaurant.

Llevó su tiempo, pero sucedió. En el proceso, hizo lo que piensa que es lo más excitante que han estado haciendo los artistas de esta era: convertirse en un género en sí misma. “Está ese momento de pop, donde las personas realmente no pueden reemplazarte. Están como ‘¿Qué es esto? Solo puedo conseguir esto aquí’”, dice. “Esa es una buena mierda. Eso es pura mierda”.