Michael Stipe, Debbie Harry y Wayne Coyne, entre otros, protagonizaron anoche el primer show en homenaje al Duque Blanco.

Michael Dorf, productor de los homenajes anuales a artistas legendarios, estuvo detrás de David Bowie durante años para convencerlo de hacer un tributo a su carrera. En octubre pasado, finalmente recibió la bendición que necesitaba. Cuando los tickets para el 31 de marzo en el Carnegie Hall de Nueva York salieron a la venta, el tono de la celebración cobró otro significado cuando Bowie murió el 10 de enero, dos días después del lanzamiento de su álbum Blackstar. La atmósfera conmemorativa se consolidó anoche en la voz de artistas como Cyndi Lauper, Michael Stipe, Debbie Harry.

Con un inicio abrasador, Lauper se hizo cargo de Suffragette City y terminó con una rendición a la altura de Space Oddity. Después fue el turno de Michael Stipe, uno de los favoritos del público. El ahora barbudo exfrontman de R.E.M. se juntó con Karen Elson y el pianista Paul Cantelon para una interpretación profunda del tema de Scary Monsters. El piano de Cantelon fue la compañía ideal para la voz de Stipe, que cantó a pesar de su miedo a perder la voz al lado de los altos de Elson.

Por su parte, Rickie Lee Jones ofreció una performance sentada, punteando su guitarra acústica delicadamente para hacer All The Young Dudes, el clásico que también popularizó Mott The Hoople en los 70, y trayendo en una energía encantadora mientras habló, cantó y se rió entre dientes.

Después estuvo la estimulante aparición de Joseph Arthur con The Man Who Sold The World, interpretada completamente solo pero sonando tan rico como muchas de las bandas, asistido por sus pedales que produjeron una performance por momentos escasa pero después expansiva, acústica y eléctrica. Concluyó desplegando la bandera de Estados unidos que colgada de su micrófono de pie. En ella estaba escrito, con negro, “Fuck Trump”.

Aunque muchos tocaron solos o al lado de sus compañeros habituales, casi la mitad de las canciones del show incluyeron una banda completa: HoLY HoLY, liderada por Tony Visconti, el viejo productor de los álbumes de Bowie. En algunos momentos de la noche, se unieron al grupo Debie Harry y Matt Katz-Bohen para hacer Starman, y Perry Farrell, quizás el más apto para hacer cantar Rebel Rebel.

Y el último de los picos altos fueron los Flaming Lips, con Wayne Coyne estampando su firma en Life On Mars? y subido a los hombros de un gigante disfrazado de Chewbacca,