El regreso de Todos Tus Muertos en 2016, con Fidel Nadal liderando después de 15 años, es uno de los últimos acontecimientos relevantes del rock nacional. Lo demostraron después de ser una carta fuerte en el ciclo de verano del Parador Konex: la energía que siguen transmitiendo en vivo demuestra que el paso del tiempo no debilitó su fuerza primordial.

El cantante habla de la relación con sus compañeros, la respuesta del público, su etapa anterior como solista y la posibilidad de grabar un nuevo disco este año.

¿Cómo están viviendo este regreso después de varias presentaciones?

Muy bien. El show tiene mucha energía. Hicimos una gira en México y Estados Unidos. Acá tocamos en varios lugares, después en las provincias… estamos entrenados, se puede decir. Todo eso hizo que la música fluyera, los temas que no tocábamos hace tantos años vuelvan a sonar bien con integrantes distintos.

¿Sienten una diferencia en ese sentido respecto a otras etapas, teniendo en cuenta que la tecnología fue cambiando en todos estos años?

Sí, claro. Con el paso del tiempo, el sonido siempre va modificándose y variando de alguna manera, eso es inevitable. Asimismo, creo que se conserva bastante. Yo escucho otras grabaciones y los temas tienen el mismo color sonoro, el mismo espíritu, si bien es obvio que no pueden sonar exactamente igual.

Y en cuanto a las letras, ¿qué explicación le das al hecho de que sigan vigentes hasta el día de hoy? Porque el país cambió, quizás no en lo profundo, pero ciertas situaciones a las que ustedes hacían referencia ya no existen.  

Imaginate, por ejemplo, el tema que dice “hace 25 años que está preso Nelson Mandela”. Y bueno, Nelson Mandela ya salió de la cárcel, hizo un montón de luchas, se postuló, ganó y fue presidente de Sudáfrica; después se enfermó y murió. Pero no por eso vas a cambiar la letra. Porque también es una marca de los tiempos. Muchos saben que esa canción la escribimos cuando él estaba preso en los 80, entonces no la cambió, porque es un signo impresionante de los tiempos. Pero en el año en que escribí la letra, muy poca gente lo sabía.

¿Cómo surgió la idea de reunirse otra vez? ¿Tuvieron charlas o simplemente se juntaron y fluyó?

Sí, claro, nos juntamos y tuvimos charlas. Una cosa lleva a la otra y poco a poco fue tomando forma la idea del regreso hasta hacerlo, o sea, a empezar a ensayar concretamente y a planear el primer recital.

¿Pero en el medio tuvieron que limar asperezas? Porque después de tantos años siempre quedan cosas en el camino, ¿o no?

Nos conocimos hace 20 años, más o menos. La idea no fue limar asperezas, porque de ellas es de donde sale el combustible del grupo. Porque cada uno tiene su forma de ser, sus ideas, sus propuestas. Entonces, es inevitable que las haya en todos los aspectos. Pero no son asperezas que tenemos que esgrimir en un campo de batalla. No. Bueno, esta es la famosa guerra musical y todo lo que hay alrededor de eso. Hasta en un punto es lindo. Discusiones que se arman y por qué no, hasta problemas que se arman. Es algo inevitable, existen desde el momento uno del grupo y van a seguir existiendo hasta que el grupo se termine. Porque somos así. Buscamos propuestas, tenemos inquietudes. Acá hay mucha inquietud: todos hablan, todos quieren opinar, todos quieren meter un bocadillo, todos tienen una idea y generalmente es diferente. Pero, obviamente, para moverse hay que converger en un punto, ¿no?

¿Hubo resistencia de una parte de sus seguidores originales cuando profundizaron la fusión y alternancia de ritmos como el reggae y otros géneros más allá del punk?

Sí, lo que pasa es hoy un grupo que mete muchos estilos de música es genial. Pero en los 80 era una mierda, porque vos tenías que ser fiel a un estilo y morir con eso. Era como un cuadro de fútbol, no lo cambiás en tu vida. Y el que lo cambia es un traidor. Hoy no es tan importante eso, pueden aceptar que sos un grupo de rock y tocás una cumbia, después un reggae y uno disco y la gente se sigue copando igual. Antes empezaban a insultar o hacían gestos de desaprobación. Había gente que no volvía más, directamente.

Todos tenemos estilos preferidos, pero no tiene por qué dejar de gustarte una canción porque está tocada en rock, blues o salsa. Si a vos la canción te llegó, no le tenés que explicar nada a nadie.  Por otra parte, las nuevas generaciones ya se acostumbraron al tema que les gusta, se lo bajan, se lo agarran y lo tienen en una lista de reproducción. Entonces van a aceptar mucho más una banda que sea ecléctica, que salte de un estilo al otro. En aquellas épocas, no. Y sí, es verdad, nosotros teníamos muchos problemas por tocar un reggae. Había mucha gente que no lo aceptaba, había que tocar punk y hardcore, o si no, temas dark, no sé. No podías tocar un reggae. Mucho menos una canción de música disco, una salsa o algo así.

Incluso recuerdo al público enfrentando a las bandas. Por ejemplo, Soda Stereo con los Redondos, cuando quizás entre ellos no existía esa rivalidad.

¿Pero por qué va a existir si en la música no hay rivalidad? Puede ser que haya estilos de música que no te gusten. Pero de ahí a que veas a un cantante o un músico de ese estilo y que tengas una rivalidad con él, no. Pero en esas épocas, sí. Así te criabas. Escuchabas un estilo y defenestrabas al otro. Tenías que decir que era malísimo, insoportable, y que la gente que lo escuchaba era lo mismo. Hoy te cruzás con una persona así y no te juntás con él. Nosotros nos criamos en eso. El músico o el cantante se cría de otra manera. No está cerrado como nosotros, como gente enloquecida directamente. Es un poco más light. Antes, la pasión que había te aferraba mucho a la música. Vos ahora le preguntás a una persona en qué disco está tal tema de tal artista que le gusta, y qué carajo sabe. “¿Qué es un disco?”, se puede llegar a preguntar.  Va a pensar en un disco rígido, qué se yo. El que es muy melómano por ahí te dice: “En ese disco”. Cuando nosotros éramos pibes, sabíamos en qué orden estaba el tema.

En tu etapa anterior como solista te metiste más de lleno en el reggae y en la cultura rastafari. ¿Cómo fue la experiencia de grabar en Jamaica? ¿Cómo viste la realidad de la isla en ese viaje?

Yo había ido antes de ese disco a grabar a Jamaica en otras ocasiones. Primero un tema acá, después otro allá. Había grabado un disco en 1996, el debut de Lumumba, que en principio iba a ser mi primero como solista. Pero en ese momento fui más desarmado, más improvisado, hace mucho tiempo, además. Todos estos años gané mucha experiencia. Cuando fui en el 96, hacía diez años que estaba en la música, pero ahora, hace 30. Esta última vez fui con las cosas preparadas, no quería ir a ver qué pasaba, que pusieran un ritmo, una música y yo cantara un freestyle o lo que se me ocurriera. Pueden salir cosas buenísimas así, ojo. Pero no, esta vez fui un poquito más planeado. Primero fui a hacer un tema solo y después terminé haciendo dos, tres, cuatro… y ya me tenía que volver. Entonces me dije que eso no podía quedar así. “Tengo que volver y pegar un disco”. Y así fue hasta que completé 13 temas. Todos grabados allá, con músicos jamaiquinos que tocaron con Bob Marley en Survival: el saxofonista Dean Fraser y el  trombonista Ronald “Nambo” Robinson. Te digo ese porque es un disco muy épico. Han tocado en infinidad de discos, muchos. Yo tengo 30 años y ellos tienen 40 en la música, por lo menos. Gente de mucha experiencia, mucho talento, muy grosos. Más que nada para uno, que es un cultor de esta música. Un fanático, un enloquecido del reggae. Fueron momentos épicos para mí, imaginate cuando entró este tipo con el saxo y dijo “hola, ¿qué tal?”. Yo solo sabía lo que significaba para mí, no era momento de decir: “¿Sabés quién es él?” No, había que mostrarle el tema, disfrutar del momento, nada más.

Ahora, Todos Tus Muertos grabó algún cover de Bob Marley, ¿no?

Sí, grabamos Bad Card y creo que nada más. Aunque en vivo hemos cantado algunas canciones.

Hicieron Punky Reggae Party, pero cuando vos no estabas.

Sí, tenés razón.

¿Y tienen pensado grabar un nuevo disco? ¿O editar uno en vivo de este regreso?

Creo que sí. Lo tenemos pensado. Creo que lo vamos a hacer este año, quizás.

¿Se dan lugar para la improvisación entre vos y Pablo Molina arriba del escenario?

Improvisación sí, siempre. Pero si vas a cantar Yesterday, quizás no lo vas a improvisar, no sé, por ahí sí. No es que quiero comparar con Yesterday, a lo que voy es que son temas viejos, conocidos y a la gente le gustan. Va al recital y después de tantos años lo está esperando. Entonces, nos abocamos a eso, pero sí, es un poquito nuestro estilo. Así que también hay improvisación.