Con cada álbum que lanza, Eruca Sativa afianza su escalada dentro de la escena roquera. Gabriel Pedernera, baterista y componente esencial, tiene buenas razones para seguir tocando.

Tras recorrer todo el territorio argentino, Chile y Uruguay, el grupo cordobés Eruca Sativa despidieron Barro y fauna, su última producción discográfica, en un Luna Park repleto de fans y artistas invitados. Con cinco discos bajo el brazo y dos premios Gardel como Mejor Álbum Grupo de Rock y Producción del Año, el baterista Gabriel Pedernera reconoció: “Cuando entro al Luna Park, en lo primero que pienso es en el disco, en el amor que hemos puesto para hacerlo. Me emociona mucho que las personas piensen o sientan lo mismo que nosotros pensamos o sentimos cuando lo hicimos”. Describe al álbum como una representación de un momento de sus vidas, algo sensible y crudo a la vez.

Después de estrenar nuevo set de batería, Pedernera recuerda su devoción por Zildjian y Mapex desde temprana edad, y cómo se han convertido en su elección para acompañar este período de su carrera artística. “Cuando me compré mi primera batería Mapex de chico, sentí que esos sonidos que yo me imaginaba eran posibles”. Además, al mostrarnos sus nuevos platillos, mencionó su influencia: “Crecí escuchando cuál era exactamente el plato que usaba Vinnie Colaiuta en Joe’s Garage, de Frank Zappa”.

Sin dudas, Eruca Sativa es una de las bandas de rock mejor posicionadas en la actualidad de nuestro universo cultural, un caso de soñadores que se abrieron camino con dedicación y esfuerzo, y que hoy lo intercambian por el calor y el acompañamiento de los miles de seguidores devotos a su música a donde vayan.