El grupo icónico de los años 60 regresó a los charts después de cinco décadas, disfruta de un renacimiento en su carrera y se prepara para celebrar las bodas de oro de su obra cumbre: Odessey and Oracle.

“Hace poco hablaba con Graham Nash”, dice el tecladista Rod Argent, de los Zombies, recordando una conversación con su amigo y veterano compañero de la invasión británica en los 60. Nash, cofundador de los Hollies, dijo: “¿Alguna vez creíste, después de que hablamos por primera vez en 52 años, que íbamos a seguir teniendo energía para crear cosas nuevas y que vos ibas a estar tocando canciones que escribiste en 1964?”. Argent y el cantante Colin Blunstone (71 años ambos) mezclaron el pasado con el presente en la gira reciente que se reanudó en los Estados Unidos en septiembre. Sobre el escenario, reviven los clásicos hits de los Zombies –She’s Not There y Tell Her No– que alcanzaron el Nº 2 y 3, respectivamente, del Billboard Hot 100 a mediados de los 60, compitiendo nada menos que contra los Beatles, los Rolling Stones, los Hollies y otras bandas británicas que coparon las radios. El grupo volvió al top 10 en 1969 con Time of the Season.

Los últimos shows de los Zombies son una extensión de la gira de 2015, cuando la banda tocó completo su reverenciado álbum Odessey and Oracle, de 1968, junto a canciones del álbum Still Got That Hunger (2015), que devolvió al grupo a los charts después de 46 años. “De alguna manera, todo encaja increíblemente bien –dice Blunstone–. Hay un hilo desde lo viejo hasta lo nuevo. Las nuevas canciones tienen tan buena respuesta como los clásicos”. “Que los Zombies hayan vuelto después de tantos años y hayan hecho nueva música con tan fuerte impacto es un testimonio de su talento y relevancia”, dice Andreas Katsambas, CEO de The End Records, el sello que lanzó Still Got That Hunger.

Los Zombies se separaron en 1968, antes del lanzamiento de Odessey and Oracle. En 1999, Argent y Blunstone reformaron el grupo con nuevos músicos. Pero el resurgimiento actual se inició en 2008, cuando el bajista original Chris White propuso recrear el álbum en vivo. Fueron tres shows en Londres que incluyeron a cuatro miembros originales: Argent, Blunstone, White y el baterista Hugh Grundy (el guitarrista Paul Atkinson murió en 2004), lo que condujo a un disco en vivo y un DVD. “Esos shows [el tecladista de Yes, Rick Wakeman, dijo que el álbum en vivo es uno de sus cinco discos favoritos de todos los tiempos] nos hicieron pensar que la banda estaba por entonces en su momento más caliente y nosotros teníamos que intentar capturar eso –cuenta Argent–, pero hay algo mágico en ese proceso de inmediatez, con todos escuchando y cambiando su forma de tocar juntos, en el mismo instante”. En Still Got That Hunter, producido por Chris Potter (The Rolling Stones, Verve), aparecen Argent, Blunstone, el guitarrista Tom Toomey, el bajista Jim Rodford y su hijo, Steve, en batería.

Las diez canciones hacen eco en el sonido original de los Zombies, pero con un innegable aporte de energía y espíritu nuevo. I Want You Back Again es el único remake; el single de 1965 fue versionado en vivo por Tom Petty, un viejo fan de los Zombies. Para el tema Little One, Argent escribió varias letras hace 40 años después del nacimiento de su hija. Para cerrar el círculo, completó la letra en honor a su nieto. Después de la gira de otoño boreal, los Zombies planean más shows en 2017 para conmemorar el 50º aniversario de la grabación y el lanzamiento de Odessey and Oracle. Según insiste Argent, será la última vez que toquen el álbum. The Zombies son uno de los pocos veteranos de la invasión británica que abrazan tanto el futuro como el pasado. “Me sigo emocionando al cantar She’s Not There o Time of the Season. Son grandes canciones y se siguen sintiendo tan frescas hoy como cuando las grabamos”.

***

“Nos encantaría ir a Sudamérica”

Rod Argent y Colin Blunstone también recibieron en exclusiva a Billboard Argentina antes de un show que dieron en el Westbury Theatre de Nueva York.

Por Marcos Sánchez Casares

En 2017 se cumplen 50 años de la grabación de Odessey and Oracle. ¿Se imaginaban que iba a tener semejante reconocimiento tanto tiempo después?

– CB: Para nada. De hecho, nosotros pensamos que nuestras carreras durarían tres o cuatro años como mucho, y no teníamos la menor idea de que lo que estábamos haciendo en aquel entonces tendría reconocimiento y valor 50 años más tarde. Y en relación a ese disco, existe la posibilidad de que hagamos un tour por los Estados Unidos y tal vez por Japón para tocarlo por última vez.

Con todo lo que han logrado, ¿tienen algún sueño por cumplir como músicos?

– CB: Para mí, nuestro sueño está logrado con esta vuelta de la banda, porque empezó de forma pequeña y casi ignota. Rod y yo decidimos hacer seis conciertos en 1999, solo para divertirnos, pero lo disfrutamos tanto que quisimos hacer más y más. Así que, de verdad, creo que esto es más que suficiente. Tocamos por el mundo, con públicos increíbles en lugares hermosos, viajando con amigos y haciendo la música que amamos.

– RA: Esto es una reencarnación. En esos primeros shows, ni siquiera hicimos plata, solo cubrimos gastos. Pero la pasamos tan bien que nos llenamos de ganas de seguir tocando canciones viejas que nunca habíamos interpretado en vivo.

¿Por qué creen que aún pueden conectar con los jóvenes?

– RA: Lo he pensado mucho, y lo único que puedo suponer es que nunca respondimos a la moda, por así decirlo. Nunca pensamos “Hagamos esto porque la va a pegar”. Siempre realizamos la música que a nosotros nos gustaba hacer, así seguimos hoy en día. Es de la única forma que sabemos componer. La clave es llevar a cabo lo que nos hace bien, porque se transmite. De hecho, creo que somos mejores músicos hoy que cuando éramos jóvenes. Yo me levanto a la mañana pensando que pagaría por hacer esto si no hubiera logrado hacer de la música una carrera. Así que, de vuelta, creo que la honestidad con la que creamos hace que la gente se conecte con nosotros.

Si tuvieran que armar su propio festival, ¿con qué bandas o artistas les gustaría compartir escenario?

– RA: Si pudiera elegir, aunque no estén todos vivos, definitivamente diría The Beatles. Mucha gente joven sabe por los libros lo que fueron ellos, pero realmente es difícil reproducir la experiencia que sentimos cuando aparecieron. Fue un verdadero terremoto. Los arreglos y la forma en que cada miembro conectaba con el otro eran simplemente fantásticos. Y, en gran medida, son responsables de lo que pasa hoy. También elegiría a The Who: su energía combinada con su armonía es tremenda. Y también por la calidad de músico, con Pete Townshend. De las bandas actuales, me gusta Kings of Leon. Hace poco escuché un músico llamado Jarrod Lawrson que tiene 37 años, un niño para mí, que ha hecho grandes cosas.

¿Conocen la Argentina?

– CB: No, nunca estuvimos en Sudamérica. Y nos encantaría conocer. Tienen grandes futbolistas y a nosotros nos encanta el fútbol. Y también el rugby. Hablando con Gareth Chilcoth, un exjugador profesional de la selección de Inglaterra, que tiene un bar de música –pero a mí me encanta hablar con él de rubgy–, le pregunté cuáles habían sido los forwards más duros a los que se había enfrentado. Y me dijo: los argentinos. Los más duros de todos.

– RA: Nos encantaría ir. De hecho, estamos viendo la posibilidad de sumar Sudamérica a la gira de los 50 años de Odessey and Oracle, así que esperemos tener novedades.