'I See You' le dio la excusa perfecta a The xx para regresar al vivo, y también una chance de resignificación. En el marco de su segundo show en Buenos Aires, el grupo habló con Billboard Argentina.

Al costado de las carpas que forman el área de camarines, hay un carril que es usualmente ocupado por caballos galopando a toda velocidad. Ahí, ahora, se levanta una polvareda digna de Burning Man. Y a pesar de estar en el Hipódromo de San Isidro, lo que mueve la tierra no es la tracción a sangre sino camionetas y carritos de golf transportando músicos, periodistas, plomos, mánagers y actores secundarios de este bombástico evento llamado Lollapalooza.

The xx toca por primera vez en la franquicia sudamericana del festival (anteriormente habían sido parte del lineup de Estados Unidos en 2010) y es también su segundo show en Buenos Aires (visitaron Mandarine Park en el marco del Coexist Tour, en 2013). I See You, de 2017, les da la excusa para regresar al vivo, y también una chance de resignificación. Mientras la fragilidad de sus primeros discos imprimía una matriz sonora para incontables artistas, este, el tercero, da un leve giro en la carrera del grupo, apoyado sobre un vector llamado In Colour. El experimento solista de Jamie Smith –o, mejor dicho, Jamie xx– funcionó como llave necesaria para que el trío londinense encontrara una nueva voz; más dinámica y, a su manera, más bailable.

Antes de subirse al escenario, Romy Madley Croft [cantante y guitarrista] espera para hablar en su camarín con Billboard Argentina. Smith también está, pero inmediatamente sale. Sentada en un mullido sillón de tres cuerpos color crema, entre plantas, bebidas y espejos, Madley Croft está vestida con una camisa negra con tramas que tranquilamente podría ser su outfit arriba de las tablas. “Ahí afuera hay un olor químico fuerte”, le advierte a su prometida, la diseñadora y artista visual Hannah Marshall, refiriéndose a una zona de trailers y grupos electrógenos. Se le ofrece a Marshall quedarse si así lo prefiere. Lo duda un instante, pero mira a su compañera por unos segundos y se dirige hacia la puerta. En eso, Romy la mira fijo con toda seriedad, pero con un dejo de ternura, y le dice: “En cuanto termine esto, vuelvo a estar con vos”.

Siendo una nueva gira en tres años y con disco nuevo, ¿cómo sienten actualmente la relación en vivo entre ustedes?

Realmente bien. Y al ser el principio de los shows en festivales, está buenísimo. Es bastante diferente tocar frente a tanta gente porque no lo habíamos hecho en festivales acá. Venimos de Lollapalooza en Brasil y fue increíble, así que estoy entusiasmada. Pero estar afuera de los escenarios por un tiempo nos hizo apreciarlo más. Nunca sentimos que ‘nacimos para tocar en vivo’. Con el tiempo aprendimos a disfrutarlo y recién ahora vemos que nos encanta. Oliver [Sim, bajista y cantante de The xx] y yo fuimos a ver los shows de Jamie solo, y eso nos hizo dar cuenta de cuánto lo extrañábamos. Estábamos en la audiencia y pensamos: ‘Ahhh, en realidad nos gusta hacer esto!’ [risas]

Pero tuvieron que frenar por un lado y darle su espacio.

Sí. Yo quería que él tuviera su momento. Lo vimos feliz y con Oliver estábamos muy orgullosos de él. Pero a la vez nos dio ganas de terminar este nuevo disco y de juntarnos de vuelta.

I See you se percibe como un proceso abierto y liberador, ¿construirlo fue así o hubo que atravesar ciertas tensiones para llegar a eso?

Hubo muchísimas cosas distintas al principio. Empezamos a componer rápidamente apenas volvimos de la gira de Coexist, no mucho después de tocar acá en 2013, que era al final del tour.

¿Te acordás de aquel show y cómo se cortó la luz?

Sí [risas]. Fue una locura. Eso es lo excitante sobre tocar en vivo, de no saber qué va a suceder. Pero normalmente esperás que no se corte la luz. Por suerte nuestra audiencia es bastante comprensiva.

Volvamos al disco. Comparado con este contexto, de la intimidad de los dos primeros a este nuevo que es más expansivo, ¿cómo hacen para encontrar un buen equilibrio en el setlist que tienen ahora?

Decidimos despegarnos de las limitaciones, y nos permitió divertirnos con eso, aunque ahora Jamie tiene que trabajar mucho más [risas]. Pero lo logró. Definitivamente teníamos en la cabeza el objetivo de que la gente baile, y también queríamos conectar con los que están en el fondo de la sala. Tener una canción como Dangerous en el set o Say Something Loving es genial. Dangerous me da mucho miedo, porque no toco la guitarra. Estoy parada ahí y tengo que bailar y me saca de mi zona de confort. Pero es algo que supe desde el momento en que compusimos la música. Yo insistía con la guitarra y al final me di cuenta de que no funcionaba. Tuvimos que abrazar esa noción.

La de encontrar el desafío…

Claro. Y eso es lo que buscamos con esto, de empujarnos al máximo. Que sea nuevo. Cuando empezamos a hacer las canciones del primer disco, no pensamos en que las personas las iban a escuchar. Y fue así, cero expectativas. Nos encantaba tocar para nuestros amigos en un bar y de repente nos ofrecieron hacer un álbum y dijimos ‘Ok’. Y llegó a mucha más gente. Una gran parte de cómo sonábamos antes tenía que ver con las limitaciones, porque queríamos asegurarnos de que todo iba a poder ejecutarse en vivo, y por eso no hay tantas cosas ocurriendo juntas. Era simple porque tampoco sabíamos tocar tan bien cuando éramos más jóvenes. Ahora buscamos las dos cosas: momentos liberadores, como también esos momentos de intensidad emocional.

Esa mecánica, ¿se dio a partir de In Colour o fue algo específico que surgió con las canciones de I See You?

El disco de Jamie definitivamente abrió nuestras cabezas, fue una gran influencia. Trabajar en sus canciones junto a Oliver, sin preocuparnos si iban a sonar en vivo, solo agregando o sacando capas, eso abrió el camino para que nosotros cambiemos. Al mismo tiempo, Oliver y yo hacíamos demos mientras Jamie estaba ocupado, y por eso la gente cree que las canciones más felices son de Jamie. En realidad, nos pasó a nosotros que quisimos canciones más optimistas luego de verlo a él; además, él quería bajar un cambio porque ya venía haciendo bailar a la gente con su proyecto solista.

Recientemente te comprometiste, pero al mismo tiempo atravesaste la muerte de tu padre entre el disco anterior y este, ¿cómo fue cantar por primera vez Brave for you?

Súper intenso. Cuando la escribí, antes de que fuera una canción de banda, tenía un demo que era muy frágil, demasiado emocional. Y cuando lo trabajamos en grupo, pudimos hacerla más eufórica. Para mí, sumar el confort de la instrumentación me ayuda a verlo en otra perspectiva, enfocarme en las cosas buenas en vez de lo triste. Tiene algo más esperanzador. La primera vez tuve que esforzarme por recordar la esencia de la canción y de canalizar ese sentimiento. Es divertido tocarla en vivo, pero cuando llega ese momento en el set, tengo que hacer un trabajo extra para ser valiente [risas].