Si tuviéramos que catalogar con una sola palabra la carrera de los Kooks, probablemente sería “intensa”. Estos jóvenes británicos vivieron en apenas diez años el éxito, la cima, la caída, la pérdida de miembros, y el renacimiento. Con sólo tres meses juntos, fueron contratados por un sello internacional, sin el tiempo necesario para ensayar y conocerse mejor. Sin embargo, en el comienzo parecía que no había ningún problema: su primer álbum, Inside In / Inside Out, vendió más de 1,5 millones de copias, y canciones como Naive, She Moves in Her Own Way y Ooh La sonaban en las radios de todo el mundo.  

Los problemas llegaron en 2012 con el lanzamiento de su tercer trabajo de estudio, Junk of the Heart, que además de no recibir el beneplácito de la crítica, fue realizado entre tensiones internas. ¿El resultado? La salida del grupo de Max Rafferty (bajista) y el abandono de los escenarios de Paul Garred, el baterista original. 

En la actualidad, con un Luke Pritchard más sereno y maduro, la banda editó recientemente Listen, que recorre terrenos inexplorados por los Kooks en el pasado. Palpitando la llegada de la banda para el Lollapalooza, hablamos por teléfono con Luke, que nos atendió desde una Berlín en invierno y con nieve, ansioso por venir a nuestro país.

¿Cómo se están preparando para el Lollapalooza Argentina? ¿Qué recuerdos tenés de acá?

¡Estamos muy contentos y ansiosos! La última vez que estuvimos allá fue en el Luna Park, y tengo muy buenos recuerdos de aquella ocasión. Esta vez va a estar mejor aún, porque vamos a tocar con un montón de bandas que conocemos, y muchos amigos van a estar ahí, así que va a ser como una fiesta. Van a ser unas semanas intensas ¡Creo que después vamos a necesitar un tiempo para recuperarnos! [Risas]

Comencemos por hablar de Listen, el disco que editaron recientemente. Es bastante distinto a sus trabajos anteriores, ¿esto fue algo planeado, o se dio espontáneamente?

Un poco de ambas. Cuando empezamos a trabajar en los demos, quería hacer algo del estilo hip hop, soul y funk, así que empecé a buscar ese tipo de música y me puse a escuchar mucho. Naturalmente el disco fue tomando nuevos caminos, impensados en un comienzo.

Últimamente hay gente más joven escuchándolos. ¿Con este nuevo disco atrajeron nuevas generaciones de seguidores?

Creo que sí, hicimos unas fechas recientemente y había gente muy joven, no veíamos gente tan joven desde que empezamos, así que espero que se sigan acercando. 

Recientemente dijiste que Listen es pura expresión y que todo el proceso fue mucho más natural. ¿Cuál fue la diferencia con respecto al proceso en otros discos?

Probablemente, en Junk of the Heart yo estaba pensando demasiado. Este fue más como un dejarse llevar. Y especialmente en las letras, me permití ser mucho más personal, me sentí más cómodo hablando de ciertos temas que no me permitía mencionar en otros discos. Es difícil, porque cuando terminás de hacer un álbum te sentís tan enamorado con lo que hiciste… sentís que es el mejor trabajo de tu vida. Para mí significó un crecimiento, una madurez. Además, estuve trabajando en la producción, en cada uno de los pasos del camino.

Siguiendo en esta línea, ¿te diste más libertades con respecto a las letras?

Totalmente, soy un escritor muy personal, pero no terminaba de soltarme del todo. Hay personas que dicen que soy meloso, pero esa parte siempre estuvo conmigo; me gusta escribir baladas, en ese territorio me siento cómodo. Pero este álbum está orientado hacia el grupo. Con Listen, es la primera vez que me tomé muy en serio todo el proceso, y lo disfruté. 

Recién hablábamos del proceso natural del álbum. ¿Crees que fue concebido de una forma inconsciente, como si fuera un primer disco?

Puede ser, además me acompañó en la producción Inflo, que vino con ideas nuevas y refrescantes. El hecho de que sea más joven que nosotros, tan solo 24 años, creó una mezcla interesante. Yo preparé los demos, nos encontramos y le dije “esto es lo que tengo ¿qué podemos hacer?” Así que tenía esta visión en mi cabeza.

Me sorprendieron mucho los sonidos funk de este disco. ¿Qué bandas estabas escuchando mientras lo hacías?

Estuve escuchando de todo: funk, música psicodélica, hip hop, toda la música de una manera u otra te termina influyendo. Y Alexis, el nuevo baterista, ¡es tan funky!  Así que él puso un poco de lo suyo. 

Hace un tiempo dijiste que los mejores discos eran aquellos que se podían escuchar en toda clase de circunstancias. ¿Considerás que Listen es uno de esos discos?

¡Me gustaría pensar que sí! Definitivamente, puede ser pasado en clubs, y también encaja para escucharlo en tu casa, en el auto, en cualquier lugar…

Vayamos al arte de tapa del álbum. ¿Por qué un corazón, y por qué el título, Listen?

Quería hacerlo simple. Y cuando dejás de intentar fuertemente hacer algo, las cosas empiezan a salir naturalmente. Por eso el título se trata más de escucharse a uno mismo. Y el corazón va con el nombre del disco, escuchá a tu corazón.

Lo había pensado, pero no quería interrumpirte.

[Risas] ¡Qué bueno! Quería representar honestidad. El álbum es muy personal en lo que respecta a las letras, y quería que la tapa dijera algo con respecto a eso. El corazón es algo muy íntimo, representa fragilidad. Estoy muy feliz con el resultado.