Son dos chabones en un mundo de dance eurocéntrico, y ahora, con su hit Closer, encontraron la fórmula para el crossover pop. Estuvimos detrás de escena con Drew Taggart y Alex Pall mientras tomaban shots de tequila, masticaban ositos de gelatina de cannabis y chocaban los cinco por dominar la temporada. “Solo Justin Bieber y Drake se comparan con lo que hicimos nosotros este año”, afirma Taggart.

Un colectivo escolar antiguo pintado de naranja corta el paisaje escarpado a unas diez millas al oeste de Denver, mientras se escuchan el dubstep y los aullidos alegres de melómanos universitarios a todo volumen. Están yendo a pura fiesta por el cañón que lleva al Red Rocks Amphitheatre para ver a The Chainsmokers, que gozan del éxito en los Estados Unidos y en otros países de la mano de Closer, un himno con un toque EDM con la participación de la heroína del pop alternativo, Halsey. Mientras el colectivo sube, cae una lata comprimida al costado del camino. ¿Cerveza barata? No. Un trago enlatado, y todavía es temprano en este día de septiembre.

“La rompemos todas las noches. Mi mamá va a odiar leer eso –cuenta Drew Taggart, de 26 años, aunque aún con cara de niño–, pero ya sabe”. El productor, compositor y –últimamente cada vez más– cantante de The Chainsmokers es la mitad del dúo. Está sentado en una silla masajista en el camarín del lugar, tomando tequila de un vaso rojo y masticando charqui. Alex Pall, un hombre de 31 años con pelo desgreñado y barba en el cuello, está sentado en un sillón de cuero negro al lado de Taggart. Su rol es el de DJ, Rep A&R (el que arma las colaboraciones), director artístico y bon vivant. “Siempre fue: ‘Mucho trabajo, mucha diversión’ –dice Pall después de tomarse un vodka–. Pero nunca nos vas a ver arrastrándonos en un boliche. Somos demasiado buenos tomando”.