En esta segunda visita al país, el grupo liderado por Tom Verlaine entregó todo el repertorio de su primer disco Marquee Moon en el Teatro Vorterix, lo que ratificó que casi cuarenta años después de su lanzamiento, la banda sigue teniendo mucho para decir.

Tras el polémico primer recital que dio Televisión en el país en 2013, esta vez vinieron a redimirse y entregar de manera casi integral Marquee Moon en un Teatro Vorterix colmado de gente y expectativas.

El inicio con Prove It planteó el diálogo entre Tom Verlaine y Jimmy Rip, quien desde 2007 reemplaza con una increíble capacidad de mímesis al guitarrista fundador Richard Lloyd. El entrecruce de guitarras continuó con Elevation, donde la batería de Billy Ficca comenzó a deconstruir las ideas convencionales del rol del instrumento en el rock, acercándose más al free jazz y dejando en evidencia la naturaleza del grupo: Television es un grupo con influencias imposibles de rastrear, plantearon su visión del rock de manera única e incluso zigzaguearon con el rock progresivo de un modo atractivo y menos burdo.

Television es un grupo con influencias imposibles de rastrear, plantearon su visión del rock de manera única.

Venus mostró a Verlaine, equipado tan sólo con un pedal de distorsión logró torcer su instrumento hacia texturas únicas e hizo sonar la guitarra como un violín. Pese a tratarse de una banda que viene de un background punk, su sonido pudo aislarse de esa idea, pero el contexto del publico porteño hizo que los solos fuesen tarareados a la par que eran ejecutados, lo que tornó al recital en una verdadera fiesta de rock —pese a la seriedad con la que los integrantes del grupo se tomaban su performance. Los músicos apenas se movieron de sus lugares, sobre todo el bajista Fred Smith, quien hizo su humilde aporte para sostener el sonido raquítico que caracteriza a los dos guitarristas: toda una declaración de principios y vanguardia (tanto en sus días en el CBG’s como en la actualidad) frente a la idea establecida de cómo debe sonar una guitarra en el rock.

Torn Curtain generó un clima épico que sirvió para que den un paso al costado y jugaran con temas menos conocidos; 1880 or So, perteneciente al disco homónimo de 1992, mostró el costado más maduro, mientras que I´m Gonna Find You  demarca cierta rusticidad por ser una gema que ensayaban cuando todavía Richard Hell pertenecía al grupo como bajista. En Persia, la única canción verdaderamente nueva que todavía no tiene registro de estudio, la banda logró exponer sus dotes de improvisación en donde construyeron lentamente un raga rock con tintes kraut que avanzaba desde la insistencia en un complejo jam.

Postulan una versión del rock moderna para su época y absolutamente vigente en la actualidad.

Guiding Light devolvió al público un clima conocido y ameno que siguió con Friction, para concluir con una inmensa versión de Marquee Moon. Casi adrede dejaron afuera See No Evil, quizás su canción más punk, lo que hacía desencajar con la pulcritud que tuvieron a lo largo de toda la presentación: remarcaron, una vez más, que se trata de una banda de inventiva única en donde cada instrumento se entrecruza y convive de manera autónoma con los otros, a la vez que postulan una versión del rock moderna para su época y absolutamente vigente en la actualidad.