El artista puertorriqueño superó las 100 semanas en lo más alto de la lista de productores y compositores latinos de Billboard. En esta entrevista nos dio su visión sobre los GRAMMYs, el futuro de la industria y cómo es trabajar con Bad Bunny, Cardi B, J Balvin, Shawn Mendes, Ricardo Montaner y Wisin & Yandel entre otros referentes de una escena de exportación global.

Por Santiago Torres

“Ha sido un año increíble, súper cool, diferente, de cosas nuevas”, dice Tainy, seudónimo de Marco Efraín Masís. El puertorriqueño de 32 años, es uno de los productores de mayor éxito en el género urbano. Hoy ya puede decir que ha colaborado con Bad Bunny, Wisin & Yandel, Janet Jackson, David Guetta Jennifer López, Paris Hilton, Alejandro Sanz, y Shakira, Anuel AA, Ozuna y Jhay Cortéz. Un visionario que con su dirección creativa y artística ha cambiado la percepción de la música latina alrededor del mundo, y sigue aportando con sus sonidos innovadores y a la cultura latina.
Nos sentamos con Tainy para esta portada que cierra el año, uno de los más exitosos de su carrera.

¿Cómo manejás tu agenda con tantos proyectos en simultáneo?

La verdad que es una de las cosas más difíciles: poder manejar todo. A mí no me gusta decir que no, me gusta poder estar en todos los discos, poder seguir trabajando con todos los artistas que a uno le gusta, que quiere trabajar, pero humanamente a veces se llega a un punto donde no es posible. He aprendido tal vez no a decir que no, pero por lo menos saber cuál proyecto tiene un poquito más de prioridad o necesita salir más rápido. También tener mi equipo ayuda mucho, el poder delegar a veces ciertas responsabilidades. Igual yo trato lo más que pueda, si me toca amanecer o tengo que estar durante todo el día pegado a la computadora lo hago. Porque es algo que me gusta, me apasiona poder estar ahí con los artistas y formar parte de sus proyectos. De verdad que ha sido mucho trabajo y eso es una bendición. 

¿Se han reducido los tiempos de producción?

Yo creo que de cierta manera sí lo he podido reducir. El tiempo que llevo produciendo me ha ayudado a entender cómo llegar a cierto punto un poco más rápido de como lo hacía antes. Entender el proceso de cada artista y ver que necesito hacer con cada uno de ellos para poder llegar al resultado que queremos. Me ha ayudado tener más conocimiento y ver cómo puedo trabajar en las cosas. También es importante gestionar el tiempo al trabajar entre cinco canciones en un día. Así he podido adelantar mucho en un proceso que implica trabajar un rato en una y luego pasar a otra y así. 

¿Cómo te das cuenta de no repetir tu propia fórmula y de que una canción está terminada? 

Eso me ha costado. Saber que la canción está lista. Porque hasta el día de hoy escucho canciones y todavía siento que podía haberle cambiado esto, o podría haberla arreglado lo otro. Tener también una buena comunicación con los artistas, de ver dónde están ellos. Si ellos sienten una conexión y se sienten felices de cómo se escucha el tema, es una indicación para mí también de que tal vez ya estoy excediéndome en perfeccionar. Hay veces en que uno continúa agregando cosas y termina dañando. Respecto a repetirme o de hacer cosas que se sienten igual a otras, personalmente he llegado a un punto que mientras estoy haciendo la canción, si yo no siento esa conexión, ese feeling, que me mueva, yo como fanático de la música voy a decir que todavía la canción no está donde debe ser. Cuando siento que es algo que ya ha hecho, o que suena igual a algo que he escuchado por ahí, necesito seguir trabajando la canción. Eso me ayuda mucho también a que cada canción tenga su propia personalidad e identidad. Siempre van a haber un par de cositas, pues al final del día están siendo producidas por la misma persona, pero trato de darle la mayor identidad posible. 

¿Creés que hay una saturación sobre la utilización del dembow?

Es como todo lo que tiene éxito: tiende a ser lo que todo el mundo quiere hacer y es la manera más fácil para llegar a las personas. Pues sí, llegamos a un punto donde sentí que había cierta saturación del mismo ritmo o del mismo tipo de tema. Ahí es donde está la responsabilidad de uno de, tal vez, tener conciencia de esos detalles que es lo que a la gente le gusta, pero al mismo tiempo ver cómo podemos hacerlo de una de una manera diferente y seguir evolucionando y creciendo. Siempre trato de incorporar, aunque sea el detalle más mínimo, en cuestión de instrumentación o los sonidos que escojo, aunque tenga el mismo compás. Por lo menos una variación que tu oído sienta que está escuchando algo diferente. Ayuda a esta generación de artistas que tienen una mentalidad distinta, y no tienen miedo de tal vez arriesgarte a cómo responda el público, o el sello, o la radio, sino hacer las cosas porque te gusta porque tú lo escuchaste en el estudio y se siente increíble. Yo sé que cuando lo saque mis fanáticos van a acompáñame, por eso son fanáticos, yo creo que esa forma de pensar me ha ayudado a que esté donde estoy, y que siga creciendo y que las canciones no se escuchen solamente en el país de donde es el artista sino en el mundo entero. Eso ayuda bastante a que no nos quedemos en un momento monótono, sino que si al final del día hay bastantes diferencias entre cada uno de los artistas y productores. 

¿Qué te pasa cuando escuchas tus beats en canciones que no hiciste vos?

Para mí es bien cool, y me da el propósito que quería.  Lo hablaba con muchos productores de la generación nueva y también de los de los anteriores: antes tenías que irte en una búsqueda de un tesoro a buscar ciertos sonidos, y rogarle a la gente y estar en el lugar y el momento indicado para que alguien te pudiera darlos. Es como una batalla porque hay mucha gente que no les gusta dar sus sonidos, pues piensan que le van a quitar su sonido. Me he dado cuenta de que, con el pasar del tiempo, tú y yo podemos tener la misma herramienta, exactamente la misma, pero la música no va a ser la misma. Tu mentalidad, cómo tú procesas y piensas es bien diferente.  Es por eso por lo que no hay por qué guardarse las herramientas. Cuando yo pueda darte algunas cosas que te puedan ayudar, lo voy a hacer. Cuando escucho mis bits en otras canciones yo creo que eso era lo que quería lograr. Es super cool ver que esa canción se vuelve un éxito también y que mi trabajo ayuda a seguir haciendo música buena. 


Trabajaste con artistas muy diferentes entre sí ¿Qué tan lejos están Justin Bieber, Drake o The Weeknd de los artistas latinos?

Creo que hemos llegado a un punto donde no está ese gap, esa diferencia. Igual yo lo veía así también desde mi lado de productor: sentir que estoy haciendo música, pero no al nivel de los mejores como David Guetta, Calvin Harris o Timbaland. Eso siempre me empujaba a tratar de seguir aprendiendo, de seguir explorando en diferentes cosas. Hoy llegamos a un punto donde yo siento que estamos a la par…

Bueno, ellos te están llamando a vos ahora…

Siento que hay diferentes patrones rítmicos y melodías, pero respecto a los sonidos que utilizamos y a la manera que estamos trabajando, estamos al mismo nivel. Eso ha sido algo que también ha elevado el género a dónde está: que la calidad vaya a la par. Tú sabes, la lírica que escriben los artistas, el estilo y el alcance que tienen… que la gente lo pueda escuchar y que otros productores van a escucharlo y apreciarlo, y decir: “esto no es algo de alguien que no sabe hacer música”. He tenido conversaciones con gente que admiro y me cuentan que sienten que estamos haciendo un buen trabajo. Para mí eso es un galardón grandísimo: saber que llegamos al punto donde queríamos trabajar y elevar la música.  Estamos en un momento en el que no copiamos lo que hacen los artistas anglo, sino que nos combinamos y hacemos colaboraciones.

¿Cómo te llevás con el rock? 

Me encanta. Cuando empecé a enamorarme de la música y a tener mis influencias allá por el 2000, el rock era bien dominante, no tal vez el rock clásico, pero si las bandas que sea System of a Down o Limp Bizkit. En Puerto Rico no era eso lo que estaba haciendo y era el reggaetón lo que estaba en la delantera. Pero nunca dejé de escuchar rock, de detenerlo con influencia y de aprender.
Entonces hoy puedo sentarme con diferentes personas que son increíbles tocando instrumentos como guitarras, baterías, bajos, hasta violines, y poder incorporar eso como productor.
Me gusta poder desatar ese fanático de 14 años y poder estar haciendo algo cercano a lo que uno escuchaba en ese momento es un sentimiento súper increíble para mí como como productor. Sigo explorando y es muy bueno que se me den esas oportunidades que tal vez antes no eran posibles. Para mi la instrumentación en vivo es súper importante, y siento que es algo que no se debe perder. 

¿Qué tiene que hacer un productor nuevo a la hora de empezar a trabajar para defenderse económicamente?

Una gran diferencia para mí desde mi comienzo a hoy es poder conseguir un manager, una persona en la que uno confíe. Es que al final del día va a batallar por el mejor interés tuyo, o hacer esas batallas tú solo, y tener un equipo detrás de ti. Nosotros hacemos música, uno se mantiene en el lado creativo, fluyendo y haciendo su trabajo. Por eso lo más importante es tener alguien de confianza, que puedas decir este es mi equipo de trabajo y esto es lo que me va a ayudar a llegar al próximo nivel.  Porque él se va a encargar de tener ese conocimiento de los negocios que te va a ayudar a continuar a crecer en tu carrera. Así puedes enfocarte en hacer tu música.