El estadio Paul Brown de Cincinatti, Ohio, estaba lleno de fans emocionados por ver la versión de Guns N’ Roses que se les había prometido —la formación que reúne miembros originales como el guitarrista Slash, el cantante Axl Rose y el bajista Duff McKagan. Durante la primera hora de esa noche pesada y húmeda en La Junga (sobrenombre que le dan al estadio de los Cincinnati Bengals), los fans no tenían quejas. Axl y tres quintos de lo que alguna vez fue una de las bandas más exitosas del mundo, dieron un show con una apertura que incluyó temas como It’s So Easy, Mr. Brownstone, Welcome to the Jungle, Double Talkin’ Jive y un cover épico de Live and Let Die, de Wings.

Slash tocó unos solos ardientes y Axl corrió por todo el escenario sin señal de molestia por haberse roto el pie antes de arrancar la gira. Pero lo que más sorprendió al público fue que el baterista Steven Adler hizo una sorprendente aparición para tocar en dos canciones. “Quizás conozcan a este muchacho. Damas y caballeros, ¡Steven Adler!”, lo presentó Axl, después de que el grupo haya terminado de tocar Sweet Child O’ Mine y Better.

Fue la noche que los fanáticos de GNR vienen esperando desde que la banda haya anunciado que los miembros originales se estaban reuniendo para la gira Not In This Lifetime y todos preguntaron: “¿Dónde está Steven?” (y también se preguntaron por el guitarrista Izzy Stradlin, pero esa es una duda que nadie supo responder con seguridad).

La euforia de la audiencia iba en aumento a medida que Adler interpretaba Out Ta Get Me. Axl siguió saltando y corriendo por el escenario, con dos pantallas enormes a sus espaldas, usando una remera negra que decía “The Bitch Is Back”. “Supongo que deberíamos hacer una más”, dijo Rose cuando finalizaron la canción, lo que significaba que al baterista Frank Ferrer debía esperar un par de minutos más para volver a escena.

Fue la primera vez que Adler tocaba con la banda desde 1990, pero no se evidenció en la presentación de My Michelle, canción que consiguió Slash salte al podio para darle un abrazo a Adler.

El resto de la noche siguió como la mayoría de los otros shows que dio la banda en estos días. Slash tocó con una guitarra de doble mástil para un cover de Knockin’ on Heaven’s Door, de Bob Dylan, para el cual Axl usó un sombrero de vaquero blanco y una campera de cuero negra de piel de serpiente. Después de más de dos horas de tocar, el set llego a un cierre con Nightrain, y los bises arrancaron de la mano de Waiting for a Friend, de los Rolling Stones, Patience, Paradise City y The Seeker, de The Who.