Steve Vai festeja el cuarto de siglo de su álbum más famoso. El proceso detrás de composición del disco y cómo fue “desclasificar” el material inédito. El 15 de junio próximo se presenta en el Luna Park.

Cualquier persona que dice llamarse músico entiende que un álbum, un EP o cual quier otro lanzamiento es una suerte de fotografía de un momento particular en la historia del artista. Es la circunstancia en la que todo lo vivido hasta ese momento se imprime en una creación artística. En este sentido, podríamos interpretar que el título Passion And Warfare [Pasión y Guerra], de Steve Vai, se refiere a este proceso. Según el guitarrista, “me estaban pasando un montón de cosas por la cabeza.” Y no es para menos. Venía de una adolescencia en la que escuchaba a los grandes clásicos roqueros de los 70 como Zeppelin y Queen. Le interesaba la música composicional.

Pero a eso debemos sumarle que para 1990, año de lanzamiento del LP en cuestión, Vai había trabajado con muchos grandes nombres de la industria. Todos lo influenciaron de una u otra forma en la guerra interna por hallar su propia voz.

Ese gran acervo de experiencia laboral empezó a tomar forma cuando Vai entró al grupo del excéntrico compositor, Frank Zappa. “Él estaba haciendo muchas de las cosas que me gustaban en la música, todas metidas en una sola cosa”, sostuvo el virtuoso. Ya para ese entonces tenía material propio, que apareció en su debut solista. “Lo que yo comencé a crear en ese momento fue muy influenciado por Zappa. Flexable, mi primer disco, tiene cosas muy raras. ¡Pero tuvo su público!”, admitió Vai. Fue ahí también que nació el germen de lo que se convertiría en Passion And Warfare.

Pero antes, había otros caminos a transitar. Vai trabajó con David Lee Roth, Alcatrazz y Whitesnake, grupos que recuerda con cariño. A pesar de que lo demoraron, siguió trabajando en su material. Ahora, gracias a su paso por Alcatrazz, tenía un contrato discográfico solista con Capitol.

Finalmente, lo lanzó. “Era música por la que no tenía esperanzas económicas”, dice. “No era nada parecido a Whitesnake, Dave Roth o Zappa. Pero era música que para mí tenía un cierto atractivo. Cuando lo lancé, fue una sorpresa y una alegría que haya sido tan bien recibido por esta comunidad particular. Y ahí empezó mi carrera solista.”

Ahora bien, esa es la historia oficial. Pero siempre hay elementos que quedaron ocultos y que solo el tiempo puede traer a la luz. En los años que pasaron entre Flexable y Passion…, además de los proyectos de los que participó como sideman, Vai tuvo una banda propia que se llamó Classified.

Con ese nombre, y teniendo en cuenta cómo siguió la historia de las composiciones de aquel conjunto, divierte pensar si no fue un ardid publicitario a larguísimo plazo. En primer lugar, porque las obras grabadas quedaron archivadas. En segundo lugar porque, como en todo proceso de desclasificación de material, se tuvo que es perar un mínimo de 25 años para que se hiciera público. “Había estado juntando polvo durante mucho tiempo”, confesó el guitarrista.

Por lo pronto, las canciones están agrupadas bajo el nombre de Modern Primitive, y para Vai no son solo una joya inédita. “Todo aquel que conoce mi catálogo ve que hay una brecha enorme a nivel evolutivo entre esos dos discos.” Volviendo a la metáfora inicial, es la foto que faltaba. Ahora sí, el álbum de la pasión y la guerra que vivió Steve Vai en los ochenta está completo.