Luego de presentar su EP debut, la artista panameña presentó una versión de "Amsterdam", una de sus canciones, en español.

Sofía Valdes se conecta a la videollamada desde la calidez de su hogar en Panamá. Valdés es una de esas artistas beneficiadas por la pausa global que trajo la pandemia. Luego de una reconexión con su familia y amigos después de un largo tiempo, dejará su país para subirse a los escenarios. Además de sus futuras presentaciones en el Lollapalooza y el Austin City Limits, Valdés fue invitada por el también latino Omar Apollo para abrir su tour por Estados Unidos.

El 2020 Valdés comenzó a mostrar su música: dio a conocer los adelantos ‘Little Did I Know’, ‘Handful of Water’ y el cover ‘The Sweet Escape’ (Gwen Stefani). En 2021, adelantó ‘So Lonely’ y finalmente presentó su EP debut, Ventura. Ahora Valdés rinde homenaje a sus orígenes hispanos y presenta una versión en español de ‘Amsterdam’, canción parte del EP. “En Panamá “Amsterdam” era la favorita y yo quería darles algo de vuelta”, relata. “Me siento mucho más vulnerable cuando canto en español”, confiesa.

Si te decían hace cinco años que ibas a estar preparándote para el Lollapalooza, el Austin City Limits, el tour de Omar Apollo, ¿no te lo creías no?

Cinco años cambia la respuesta. Hace cinco años tenía 15, 16 y juraba que iba a ser Hannah Montana. No tenía el sense of reality de lo que era estar en la industria. Recuerdo que a mis 11 años hice un cuaderno con cada año y las cosas que iba a hacer por año. Lo tengo hasta los 22. Todo lo que puse, pasó en el tiempo que definí. Sofía a los 11 años era mucho más segura que Sofía a los 21. En cambio, a los 19 yo iba a dejar de hacer música. Estaba en un momento muy difícil, estaba en Inglaterra y nada funcionaba. Iba a dejar la música y volverme profesora de yoga. Puse mis papeles para dejar la escuela y al día siguiente estaba cantando mis canciones en un lugar y alguien de la industria me reconoció e invitó a quedarme. Pasó de la nada. He tenido mucha suerte, de verdad me iba a hacer profesora de yoga.

¿Recordás qué otros momentos hicieron darte cuenta que ibas por el buen camino?

Muchas cosas pasaron que obviamente no le pasan a todos, como soñar despierta. Una noche una amiga me dijo de salir en Londres y yo nunca había salido. Yo nunca salgo, soy una abuelita. Terminamos en la casa de Sam Smith, en un pijama party, cantando canciones de Ariana Grande. Éramos Sam, mi amiga y su prima, yo y dos personas más en su casa. Cuento esta historia porque a eso de las siete de la mañana antes de irme, me llamó y me dio una piedra, un cristal y un incienso. Me dijo algo como “Yo sé que no nos conocemos bien, no sé qué son tus sueños y qué vas a hacer, pero siento que estamos en el mismo camino. Un día nos vamos a encontrar porque somos muy parecidos, somos la misma estrella”. Fue extraño porque me dijo que no sabía qué estaba haciendo yo, pero que no pare, porque va a funcionar porque nos vamos a reconectar. Él no sabía que cantaba. También me dijo que cuando nos veamos devuelta le diga que yo era la niña a la que le había dado la piedra en su casa. Al mes, yo estaba volando a Warner Records a hablar de firmar, había encontrado un equipo con mi manager, que es como mi familia. Todo cayó en su lugar. Las cosas extrañas más increíbles me pasaron en mis momentos más bajos. Ahí dije “Me voy a quedar más tiempo”.

¿Qué aprendiste de cantar en español?, ¿Es un primer paso o algo de una vez?

Me siento mucho más vulnerable cuando canto en español. Por eso me gusta más cantar en inglés porque siento que hay un character más que yo. Cuando estaba cantando en español siento que es demasiado, muestro mucho. La traducción la hice porque no tenía una canción en español en el EP y porque en Panamá “Amsterdam” era la favorita y yo quería darles algo de vuelta. La sacamos bien, estoy muy contenta; pero para el futuro… siento que el idioma español es tan rico y para algo tan simple hay muchas formas de decir. Mis dos artistas escritores latinos favoritos son Jorge Drexler y Natalia Lafourcade. Es poderoso cómo escriben. Es algo que quiero hacer, pero lo tomo a tiempos. Es un craft, lo quiero hacer y lo quiero hacer bien.

La canción comienza con un poema de Borges, ¿de dónde salió la idea?

Mi mamá me recitaba ese poema de chica y en la escuela también lo hacían. Ese poema del mar me recordó mucho al primer amor: la primera vez que ves algo, el cielo, el mar. Conecté mucho con el poema y quise ponerlo en la canción. Le planteé al productor poner un poema y al otro día el productor me preguntó por “El Mar” de Borges. Los dos pensamos el poema aparte, fue súper cósmico. Lo pusimos y quedó súper bien. Era una idea extraña sumada a los aplausos de la canción.

¿Te gusta trabajar en equipo?

Me gusta mucho. A veces me cuesta en ciertas cosas porque el business de música es completamente diferente al arte de música. A veces a un artista, tan sensible y “loco”, que vive en su mundo, alguien emocional; choca con alguien más racional, más business. La gente con la que trabajo ha sido súper paciente conmigo, tengo la suerte de trabajar con gente abierta a mis ideas.

¿Qué cambió en vos en el último?, ¿qué querés que pase este año?

Creo que me da menos miedo pisar firme. Creo que me siento más cómoda con guiar mi trabajo. Creo más en mi visión, en los sonidos que me gustan, en la música que estoy creando y en mi misma también.

Suena súper cliché, pero eso de que nunca sabes qué puede pasar es la cosa más real que escuché en mi vida entera. Todavía me siento esa niña de 11 años escribiendo sus deseos en un papel y hoy en día me parece algo muy loco que cosas así puedan pasar. Obviamente hubo mucho esfuerzo y perdí muchas cosas intentando llegar a esto, pero sí se puede y es una locura pero en verdad hay formas de llegar a los sueños tan grandes y extraños que tenemos.

Por Josefina Armendariz