La banda metalera volvió a pisar suelo argentino para dar un show con mucho material clásico.

Pasaron seis años desde la última visita de Slipknot a la Argentina, y en el medio pasaron muchas cosas: la pérdida de su sección rítmica por la muerte del bajista Paul Gray; y la salida, aparentemente áspera, del renombrado baterista Joey Jordison. Pero finalmente, para el placer de los fanáticos, llegaron para presentar su disco nuevo, .5 The Gray Chapter, y dar fe de su plenitud. 

Los nueve enmascarados salieron al escenario pasadas las 22, enfocados en dar un show brutal, aunque sea para un GEBA a medio llenar. Las cortinas rojas con el logo del grupo se abrieron a los costados como en un teatro y revelaron una gigantesca cabeza de diablo detrás de la batería, pieza central entre unas plataformas giratorias que alzaron a los percusionistas Shawn Crahan y Chris Fehn y a los encargados de los sonidos digitales, Sid Wilson y Craig Jones. Unas lenguas de fuego dispersas por todas partes terminaron de conjurar la imagen, muy apropiada teniendo en cuenta el nombre de la gira: Prepare for Hell

Desde ese primer momento, Slipknot agotó todos sus recursos visuales, algo llamativo para una banda que tiene como uno de sus fuertes ese tipo de impacto. No habría ases bajo la manga como el emblemático solo de batería del ausente Jordison y sus piruetas giratorias. Lo que quedaba entonces era lo esencial, la música, que obviamente tomó mucho de la nueva placa, canciones como The Devil In I y AOV, pero también bastante del material clásico, como Spit It Out y The Heretic Anthem

A lo largo del show, se notó el entusiasmo de Wilson, que se la pasó corriendo (en un momento, flameando la bandera argentina), bailando y trepando por doquier. El vocalista Corey Taylor, por su parte, arengó constantemente con su verborragia.

La gente aprovechó los elementos del groove metal para revolear sus cabezas, y los momentos más death metal, para lanzarse a mosh pits catárticos. Coreó cada estribillo enfáticamente, e incluso, a pedido de Taylor, cantó el feliz cumpleaños para el guitarrista Jim Root

El show terminó tras dos horas de intensidad, incluyendo tres bises. Algunos fascinados se sacaron selfies con los fanáticos que asistieron haciendo cosplay del grupo, con máscara y mameluco incluidas. Con el escenario iluminado detrás, era una postal contundente de satisfacción. 

Fotos: Gigriders