Pensar en la música de Simja Dujov es pedir una milanesa con dulce de leche, helado de asado o pizza de mermelada. Porque el punk y la cumbia, a priori, son polos opuestos. Sin embargo, de alguna manera, en las canciones de este trovador improbable, la suma de positivo y negativo genera una nueva energía.

De la sinergia de reunir ritmos latinos con el compás de los anárquicos 70, el sonido surf y la música balcánica surge algo nuevo, que remite a Manu Chao o Gogol Bordello, pero suena también a la Mona Jiménez y a Rodrigo. Todas esas influencias se reúnen en una sola persona. Simja Dujov es cordobés, descendiente de rusos y ucranianos, y multiinstrumentista. Sus ancestros y su coyuntura propusieron y él dispuso. Entonces, lo que podría ser una contradicción estilística, para él es una consecuencia natural de los elementos de su entorno. Y aunque rebote entre tantos géneros, no hay otra explicación, él es un degenerado.

Después de las obligatorias experiencias con bandas garaje y punk en la infancia, en 2001 descubrió a Goran Bregovic, el compositor de la música de muchas de las películas de Emir Kusturica, y a partir de allí, todo cambió. En un show revelador, entendió que lo suyo iba emparentado a ese sonido, más relacionado con sus raíces. Dejó los sótanos del rock y viajó. Viajó y viajó, acompañado por su búsqueda de un sonido gitano, balcánico y personal. Desde Oriente hasta Occidente, de sur a norte, recorrió los cinco continentes.

De vuelta en la Argentina, a ese sonido cosmopolita todavía le faltaba un detalle más, algo de la picardía cordobesa, un cuartetazo para completar el ritual del baile. Con la paleta de colores ya completa, en 2008 grabó su disco debut, Santificarás la fiesta. Y el concepto de “cosmopolitismo” se volvió música. Como en esos shoppings enormes, cada canción es un plato del patio de comidas del mundo, todo mezclado, revuelto y entregado a tiempo. Pero no de forma barata, despreocupada y sucia, sino más bien con la pasión del que busca nuevos sabores con ingredientes de todo el globo, el que conoce sus raíces y está ávido de conocer más.

Uno de los rincones de su Facebook oficial regala una frase que sintetiza la esencia de la búsqueda estética y general: “Nuestra música es una máquina de teletransportación”. Y es cierto, pero aún más: escuchar a Simja Dujov no es viajar a otra parte del mundo, sino a todos los lugares a la misma vez.