Mientras la música latina abraza el pop global, las superestrellas colombianas Maluma y Shakira discuten sobre el camino largo y empinado hacia el éxito fuera de América y sobre la “absoluta química” que comparten.

Hace dos años, cuando Shakira buscaba canciones para su álbum El Dorado, de 2017, Afo Verde, jefe de Sony Music Latino, tuvo una sugerencia: “¿Qué tal una sesión en el estudio con Maluma, tu compatriota colombiano en ascenso?”. Shakira, con 41 años, la estrella latina más conocida y redituable, estuvo abierta a la idea. Ella ya había hecho duetos con jóvenes artistas, y mientras a Maluma aún le faltaba un número uno en el chart Hot Latin Songs de Billboard, sus cuentas de YouTube e Instagram explotaban, al tiempo que a ella le intrigaba su sinuoso hit pop-reggaetón de 2015 “Borro cassette”. La colaboración “terminó siendo una de las ideas más brillantes de Afo Verde, y te digo, ha tenido bastantes”, dice Shakira riéndose. Afo Verde, que también sugirió colaboraciones de Shakira con Prince Royce, Carlos Vives y Nicky Jam, cuenta: “Quedé fascinado con su evolución: de ser un fenómeno global a volver a grabar siendo madre. ¿Qué iba a pasar con toda su sensualidad? Pensé que esos dos juntos podían hacer cosas increíbles”. “Cuando me encuentro con un productor en el estudio es un poco una cita a ciegas. Pero lo que encontré [con Maluma] fue absoluta química -confirma Shakira-. Al momento surgió una ola de energía creativa, y nunca paró”.

El encuentro derivó en una sesión que produjo dos tracks, “Chantaje” y “Trap”. El primero debutó en el N° 1 de Canciones Latinas Hot en noviembre de 2016, donde permaneció durante 11 semanas. Incluso sin un remix bilingüe, el track subió al N° 51 del Billboard Hot 100. Maluma, una estrella en potencia, finalmente explotó. Hoy, el muchacho de 24 años es la nueva superestrella mundial del pop latino, con siete N° 1 en el chart Latin Airplay, más de un millón de tickets vendidos para su primer tour mundial de 2017 y más seguidores de Instagram (32,1 millones) que cualquier otro cantante latino. Actualmente recorre escenarios de los Estados Unidos por primera vez, habiendo agotado el Madison Square Garden de Nueva York en marzo. También promueve la versión en español de Coca-Cola para la Copa Mundial, cantada por Jason Derulo, y prepara el lanzamiento para el 18 de mayo de su tercer álbum de estudio, F.A.M.E.  

Pero el dúo tiene más que dos singles en común. Maluma (cuyo verdadero nombre es Juan Luis Londoño) creció escuchando a Shakira y siente una profunda conexión artística con ella. “Una de las cosas que más me influyó es su incorporación de elementos folklóricos [en su música] desde que era muy joven -explica-. Ser parte de ese grupo que fue influido por los sonidos que identifican a un país tuvo definitivamente un impacto en mí y en mi carrera musical”.

Más allá de los paralelos, el ascenso de Maluma refleja cuánto ha cambiado la música popular en las últimas décadas. Mientras Shakira se apoyó en el tradicional crossover al inglés y en el himno de la Copa del Mundo para ganar reconocimiento global, Maluma ha grabado mayormente en español (cantó en inglés por primera vez para el nuevo single de Burns, “Hands on Me”), concentrándose en las redes sociales y las visitas a YouTube para ganar fama internacional.

A inicios de abril, los dos amigos se encontraron en Barcelona, donde Shakira vive con su pareja y sus dos hijos, para una sesión de fotos y una charla íntima en español sobre qué significa ser una superestrella colombiana.

Maluma, ¿cómo fue conocer a Shakira?

Maluma: Me siento muy orgulloso, porque tuve la oportunidad de aprender. Soy nuevo en esto. Mi carrera tiene seis años, no es nada. Viajar a Barcelona para encontrarme con ella fue una experiencia bellísima. Hubo una química increíble.

Shakira: Gracias, Juan. Voy a ser muy honesta: Maluma es una de las personas más talentosas que conocí. Tiene una gran habilidad para escribir letras, melodías, y lo mejor de todo es que siempre coincidimos [risas].

Ustedes dos son colombianos. ¿En qué influyó eso para trabajar juntos?

S: Yo extraño trabajar con más colombianos en el estudio. Hay algo irreemplazable en la cultura compartida. Es algo que no puedo encontrar en otros músicos y artistas. Se refleja en las vibraciones y el buen tiempo que pasamos juntos. A veces el proceso creativo puede ser tan doloroso como dar a luz. Pero con Maluma puede incluso ser placentero.

M: ¡Ja! “Puede incluso ser placentero”.

Maluma, ¿qué hacés para que esté tan feliz?

S: Ante todo, me llama “reina” todo el tiempo. “Reina” por aquí, “reina” por allá.

M: [Ríe] Es la verdad.

S: Cuando me llamaste “reina” la primera vez, dije “Es un buen comienzo”.

M: Siempre digo que hay algo que nos distingue a los colombianos del resto: la berraquera [algo así como “instinto”]. Aunque no seamos grandes músicos, siempre conocemos a alguien capaz de hacer una buena canción.

S: Cuidado cuando un colombiano se obsesiona. Nuestra historia y los factores sociales a los que fuimos sometidos nos volvieron gente capaz de encontrar recursos para sobrevivir y hallar nuestro modo de vida.

Ustedes crecieron durante el levantamiento de los rebeldes en Colombia.

M: Venimos de una historia en donde tenías que buscar el pan cotidiano, ¿me entendés? Y tenemos esa hambre para salir adelante por todo lo que vivimos. Y en el estudio es lo mismo. “No puedo tocar ese acorde. Ok, ¿quién saber tocarlo?”. Cuando juntás disciplina y perseverancia, obtenés una carrera hermosa, gracias a Dios.

¿Encontraron barreras en la industria por ser artistas latinos?

S: El camino al éxito ha sido más largo, empinado y con más obstáculos que si hubiera nacido en Florida o Nueva York. Nací en Barranquilla y empecé una carrera cuando la música pop era casi inexistente en Colombia. Cuando arranqué con mis canciones de rock y mis baladas, el clima era muy hostil. Y no había redes sociales por entonces. Al principio tenía que recorrer Latinoamérica de punta a punta para hacerme conocida, ir de radio en radio. A veces debía recorrer tres países en un solo día.

Maluma, vos tuviste redes sociales…

M: Desde el inicio, así que hubo un modo de compartir mi música alrededor del mundo. Pero eso no significó que mi música fuera a gustar en los Estados Unidos. Siempre digo que los latinos llevamos algo en la sangre que no se encuentra en otro lado, y eso ahora se ha puesto de moda. Yo crecí escuchando y viendo artistas norteamericanos. Con mis amigos nos cansamos de escuchar hip hop, por ejemplo. Ellos no estaban escuchando la música que hacíamos en Latinoamérica, pero Latinoamérica estuvo muy influida por lo que hicieron los norteamericanos. Cuando nos subimos a un escenario norteamericano, cuando tenemos la oportunidad de estar en los Grammy, lo disfrutamos el doble, porque sabemos qué duro es llegar hasta allí.

S: Los latinos en general y los colombianos en particular tuvimos una dura historia. Una historia en la que debimos comer de la basura. Sabemos lo que es un conflicto, lo que es no tener nada y luchar para conseguirlo. En cierto sentido, eso te define como persona y como artista. Lo que hemos heredado y lo que llevamos en la sangre: ese es nuestro material en crudo. Y con eso trabajamos. 

¿Te sorprende cuando ves varios videos de música latina en el top ten de YouTube durante una semana?

S: Durante mucho tiempo, los norteamericanos buscaban el producto anglosajón. Ahora, el resto del mundo mira hacia Latinoamérica. Y es más que una moda, vino para quedarse.

¿No pensás que será como la explosión latina de los 90, que se desvaneció?

S: Puedo considerarme un remanente de aquella explosión. Hay gente que permanece y otra que desapareció. Depende de lo que tenemos para ofrecer como artistas. No es bueno generalizar, pero la música se está volviendo más sofisticada, y eso es atractivo para el fan global. Algunos artistas latinos entienden bien la globalidad y saben cómo atraer a los gustos de distintas partes del mundo.

M: Como artistas, si una puerta se abre, es nuestro trabajo mantenerla abierta. Una de las experiencias más lindas que tuve fue en Israel el año pasado, donde toqué para 17.000 personas. No podía creerlo. Creo que lo mejor está por venir, y ser parte de este movimiento es una oportunidad y un honor. ¿Qué mejor que cantar en español en todos los lugares donde nos presentamos?

Las dos canciones que hicieron juntos son muy sexy, pero también de buen gusto. ¿Cómo logran ese balance?

S: No es algo calculado o premeditado. Me conecto con una canción a través del baile y el movimiento. Por lo general, por esa razón no trabajo con coreógrafos. Mi propia interpretación artística de las canciones es muy importante para mí. Teníamos un guion para el video de “Chantaje”, y se generó a partir de mis ideas para el baile. Incluso la vestimenta depende del baile. Nunca hubo una intención premeditada para shockear. “Chantaje” es una canción muy sexy, pero no hay nada erótico en las letras.

Maluma, canciones tuyas como “4 Babys” (“Siempre me dan lo que yo quiero, / chingan cuando yo les digo, / nunca me ponen un pero”) causaron un montón de críticas. ¿Cuál es tu respuesta?

M: Digo lo que pienso porque así es como soy. No me gusta hacer música pensando en lo que va a andar en la radio. No me gusta lidiar con tabúes. A un nivel cultural, la música latinoamericana no se desarrolló como la norteamericana. Si escuchás la radio norteamericana, las canciones top son realmente provocadoras; mi canción “Felices los 4” no les llega ni a los talones. En Latinoamérica, que un artista ni trap ni underground haga un tema como “4 Babys” es un shock cultural. Pero eso abrió la puerta para que otros artistas latinos fueran más lejos. Yo soy el que atrajo todas las críticas, quien tuvo que lidiar con los problemas para que otros artistas no fueran juzgados como yo.

Tu base de fans es mayormente femenina, aunque tu música es provocativa. En tus shows, actuás con una troupe de bailarinas. ¿Cómo decidiste eso?

M: Es mi idea. Quiero involucrarme en todas las facetas de mi carrera. Vienen muchas mujeres a mis shows, pero también vienen hombres. Mis ocho bailarinas son espectaculares. Y los fans masculinos que vienen a mis shows quieren ver bailarinas hermosas.

 Shakira, ¿vas a poner bailarines hot en tus shows?

S: [Risas] Eh, no. Yo no. No planeo hacerlo. Esta vez, cargo yo prácticamente con todo el peso del show.

Ustedes son dos sex-symbols. ¿Qué clase de presión les pone eso?

S: Yo no me siento así. Posiblemente algunos me vean como un sex-symbol y otros no. Otros me verán como alguien que los acompañó a lo largo de su vida con música, alguien por quien sienten afecto. Algunos días, diría “Guau, soy hot”. Pero tengo muchos días de jogging en mi vida, y supongo que todas las mujeres poseen ese costado camaleónico. Somos un poco madres, un poco profesionales, somos sexy… todas las mujeres tienen ese balance a cualquier edad.

M: No me levanto todas las mañanas mirándome al espejo y diciendo “Soy un sex-symbol”. Voy al gimnasio porque me gusta entrenar, no para tener bailarinas tocándome en el escenario. Creo que estoy llegando a un momento muy especial de mi carrera en donde busco algo más espiritual. Y cuando no buscás lucir como un sex-symbol, sino como una persona inteligente, las mujeres se acercan más.  

Maluma, vos eras un talentoso jugador de fútbol y casi te hiciste profesional. ¿Jugarías con Gerard Piqué [la estrella del Barcelona y pareja de Shakira]?

M: Soy como un fan enamorado. Voy a crear un club de fans de Gerard en Medellín. Me invitaron a ver un partido, ¡pero espero que me inviten a jugar! 

Shakira, vos seguís de gira después de tener dos hijos. ¿Cómo cambió la maternidad tu manera de trabajar?

S: Para serte honesta, vivo exhausta. No es fácil continuar tu carrera con intensidad y compromiso y al mismo tiempo ser una madre como quiero ser. Pero lo estoy descubriendo paso a paso. Tienen una edad espectacular, tres y cinco años. Los disfruto un montón, y a ellos les encanta compartir mi vida en cada gira. Están conmigo, pero no dejo que absorban todo lo que me pasa. Hay que encontrar un balance, dejarlos hacer sus vidas y que no sean chupados por mi fama.

Maluma, ¿qué significa la familia para vos?

M: Todo, es mi motivación, mi motor. Por eso están siempre conmigo, incluso cuando estoy de gira. A veces está mi padre, mi madre o mi hermana, pero siempre trato de tener a alguien. Me siento en casa cuando estoy cerca de ellos. Un artista sin su familia no alcanza el cielo. 

VIAJE AL GENIO

Una mujer singular

En 1995 Shakira irrumpió simultáneamente en Latinoamérica y los Estados Unidos con Pies descalzos, su debut en un sello grande, que alcanzó el N° 5 en el chart de Álbumes Latinos de Billboard. Hoy es la mujer que más N° 1 ostenta en Latin Airplay, consiguió 40 hits en Hot Latin Songs y puso diez álbumes en Top Latin Albums, tres de los cuales debutaron en el N° 1. También tuvo doce nominaciones para los Billboard Latin Music Awards de 2018 (al cierre de esta edición se realizaba la entrega de premios).

Raíces colombianas, presencia global

Con solo 18 años, la nativa de Barranquilla, Colombia, lanzó la Fundación Pies Descalzos (que promueve educación pública de calidad para los chicos colombianos) inmediatamente después de editar su disco debut. Ha servido como Embajadora de Buena Voluntad de  Unicef desde 2003 y vive en Barcelona con su pareja, la estrella de fútbol Gerard Piqué, y sus dos hijos, Milan y Sasha. 

De nuevo en la ruta

El tan anticipado tour mundial de su último disco, El Dorado (enteramente cantado en español), será su primera gira en siete años. Dará inicio en junio y la llevará por los Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. 

Dice Maluma…

“‘Chantaje’ fue mi primera colaboración [con una artista femenina]. No sabíamos qué esperar uno del otro, pero siempre supe que Shakira era brillante. Esa era mi primera impresión, y la confirmé. Me di cuenta de lo genial que es”.