A pocos días del lanzamiento de la increíble BZRP Music Sessions Vol. 53, lo que en principio pareció un knock out contra el español terminó en una victoria para todos.

Por Walter Garré

“There is no such thing as bad publicity” (No existe la mala publicidad) es una célebre cita acuñada por el un empresario, político y artista circense estadounidense P. T. Barnum en el siglo XIX. Fue famosa en el pico de atención del mundo publicitario y el ejemplo de su vigencia son los resultados del lanzamiento de la canción compuesta por la Loba y el otrora estudiante de marketing (ningún dato menor) Bizarrap.

Sin duda el récord y la viralización tuvieron en principio a la dupla como triunfadores, pero la decantación y el paso de los días convirtió a los golpeados en nuevos ganadores. Seamos honestos, ¿cuántas personas en el mundo conocían la Kings League de Piqué? Las redes sociales del ex Barcelona lanzaron la temporada en enero, y la competencia pasó de sensación del streaming español a tener interés y notoriedad mundial. Piqué mantiene negocios con Ibai y desde su retiro parece entender a la perfección las reglas del marketing. Lejos de enojarse o esconderse, esquivó las criticas y potenció sus actividades comerciales; Expandió su Liga y coqueteó con Casio y Twingo, abriendo el juego a las marcas para sumarse al hype del momento.

¿Acelerar de 0 a 100? Una estadística fierrera por naturaleza para medir la potencia de los autos puede traducirse también en analíticas de redes: Tweet Binder indicó que hubo un pico de tweets que mencionaron el término Twingo después del lanzamiento de la canción, pasando de cero menciones el 10 de enero a más de 139.000 tweets el 12 de enero, fecha de lanzamiento de la canción. También hubo campañas gráficas en varias ciudades.

Casio por su parte, prefirió en un principio el silencio (surgieron varias cuentas fake) y fue una de las últimas en sumarse. La demora no afectó el impacto y se reflejó en la demanda masiva de un reloj que hasta hace unas semanas era un objeto de culto para nostálgicos de los 80.

Los culpables e inocentes de esta historia quedaran a gusto y criterio, pero comercialmente todos ganaron. Phineas tenía razón, una vez más.