El martes pasado, el jurado federal de California mandó su mensaje a todos los músicos: la inspiración puede llevar a infringir derechos de autor. El veredicto fue alcanzado después de ocho días de juicio, en el que se examinó si Robin Ticke y Pharrell Williams violaron derechos de autor con Blurred Lines, por su parecido con la canción Got To Give It Up, grabada por Marvin Gaye en 1977. El jurado determinó que hubo infracción, y ahora Ticke y Pharrell deberán pagar cuatro millones de dólares en concepto de daños de derechos de autor más las ganancias atribuidas al plagio, que para Thicke ascienden a 1,8 millones y para Pharrell, a 1,6 millones. Sin embargo, ambos quedaron exentos de pagar daños estatutarios porque el jurado determinó que la infracción no fue intencional.

El resultado va a tener grandes repercusiones en la industria porque Blurred Lines ya generó ganancias por 16 millones, y porque las demandas por plagio son comunes, pero pocas llegan a esta instancia del juicio. 

“Vamos a demostrarles lo que ya saben: que nadie es dueño de ningún género o estilo. Inspirarse en Marvin Gaye es un honor”, había dicho Howard King, el abogado defensor de ambos músicos acusados por la familia Gaye. La estrategia del abogado durante el juicio se basó en enfatizar que los familiares de Marvin Gaye sólo poseen los derechos de las partituras de Got To Give It Up, y no los de los elementos más reconocibles del tema, como las voces y la percusión. 

Pharrell Williams había testificado días atrás sobre el proceso creativo de la canción, admitiendo a los jurados que Blurred Lines tenía “ese sentimiento 70’s” y que se fijó en Gaye, pero que el sentimiento no significa violar derechos de autor. “Lo último que un artista querría hacer es robarle a alguien que ama.”

Pero el abogado de los Gaye se apoyó en musicólogos para demostrar las similitudes entre los temas, sobre todo en los fraseos, en la interacción entre teclados y bajos, en las letras y en el argumento. Aunque la acusación principal se basó en Blurred Lines, la familia Gaye también intentó probar que la canción de Robin Thicke Love After Way es un plagio de un tema de Marvin, en este caso, de After the Dance. Además, la familia había reclamado parte de los 11 millones que recaudaron las giras que se beneficiaron con el éxito de Blurred Lines, así como el dinero para pagar costos y daños estatutarios por infracción intencional.