Desde el año 2000, formó parte de CIE/Ocesa y luego del desembarco de T4F en el país. Actualmente está al frente de las operaciones de Move Concerts –la mayor compañía norteamericana independiente que opera en la región–, con quienes produjo los shows de Ed Sheeran, Green Day y Iron Maiden, además de comandar el regreso de artistas nacionales a River como La Beriso y Abel Pintos.

Es temporada alta de shows en Buenos Aires. Entre anuncio y anuncio, Sebastián Carlomagno, con su habitual tranquilidad, describe en sus flamantes oficinas de calle Gorriti una trayectoria que lo tiene estos días definiendo la llegada de artistas de la talla de Katy Perry o Radiohead. En simultáneo, y con el mismo espíritu, ultima los detalles para la celebración de los 100 años del Estadio Obras con Guasones, Bulldog, Cadena Perpetua y Eruca Sativa. “La música forma parte de la historia de cada persona”, reflexiona. Reconocido por su profesionalismo y prolijidad, no duda en mostrar abiertamente su admiración y respeto por Phil Rodríguez, a quien considera un pionero y el responsable de la apertura del mercado sudamericano para espectáculos internacionales. “Después de todo este recorrido, llegué a donde quería estar y al lado de la persona indicada. Phil transmite 40 años de experiencia, fue el primero en traer contenidos a la región como Jackson 5 o The Police. Su desafío fue siempre acercar los artistas a la gente”.

¿Cuánto cambió la industria del entretenimiento en vivo en los últimos años?

– Muchísimo. Los cambios que estamos viviendo se vienen gestando desde hace bastante, cuando las discográficas aplicaron un nuevo modelo de negocios ya no tan basado en la venta de discos, sino en el streaming y en los shows en vivo. Ahí las productoras empezaron a tener otro protagonismo. Los productores somos un puente para acercar los artistas a los espectadores, y eso es una gran responsabilidad. Por eso estamos obligados a profesionalizarnos en todo sentido, y eso se nota con el desembarco de las grandes compañías. Creo que el ego y el poder que tanto mal nos hacían ya no manejan el mercado, y se entendió que las combinaciones, los acuerdos y las alianzas entre empresas hacen que los negocios sean más rentables. Son trabajos que empezaron a surgir en los últimos tiempos, y ojalá se puedan profundizar. Entendimos que el artista se tiene que ir contento, el sponsor debe lograr un retorno de inversión favorable y el espectador tiene que vivir una experiencia inolvidable en ese vínculo emocional que posee con el artista.

Teniendo las productoras el mejor acceso al contenido y ahora también a la audiencia a través de las redes y de los propios artistas: ¿qué rol juegan los medios?

– Con los medios hacemos en conjunto desarrollos y propuestas de mayor valor agregado. Además, nos integramos con las marcas, ya que el esponsoreo se volvió una parte fundamental del negocio y, para ellos, una herramienta de marketing muy valiosa. Igual, ya solo con poner un logo en una campaña no alcanza. Hoy se necesita desarrollar acciones que tengan que ver con la experiencia y que a la vez se puedan amplificar en conjunto con los medios, las marcas y los canales digitales de todos los que participan. Una cosa potencia la otra. Cuando uno piensa en un contenido, tiene que pensar en toda esa amplificación con la mayor creatividad posible para llegar adonde quiere llegar.

¿Qué diferencia hay entre la producción de un festival y un show de un artista solo?

– El festival te genera otros ingresos gracias a que la gente interactúa más con el evento. De todas maneras, son proyectos que necesitan una inversión inicial para posicionarse, volverse atractivos y hacer convivir a una audiencia activa durante determinada cantidad de tiempo. Así, en la ecuación del negocio, aparecen más variables como el merchandising o la gastronomía. Hay que tener en cuenta que los costos de producción son mucho más altos. Muy distinto es montar un show en un estadio, donde la mayoría de las cosas ya las tenés resueltas. Allí, la venta de tickets tiene mayor peso que el esponsoreo y viceversa. El festival tiene que ponerse por encima de lo artístico y ofrecer una experiencia, como hicimos en Maximus, para que año tras año se sigan sumando adeptos.

Por la cantidad de shows que vienen pareciera que la Argentina es importante para los artistas. ¿Es así?

– La Argentina está ubicada como una de las principales plazas del mundo, sin dudas. Hay dos momentos del año donde hay mucho tráfico, desde marzo hasta mayo y después de septiembre a noviembre y algunos días de diciembre. El país tiene hitos importantes en su haber, como los nueve shows de Roger Waters en River. Todas las giras contemplan a Sudamérica dentro de su recorrido. Argentina, Brasil y Chile acompañan bien en términos de contenido, y hay algunos otros países como Perú que empiezan a ser protagonistas. Comparar es difícil. Estados Unidos y Europa, por su infraestructura y sus economías, tienen muchos más festivales. También existen casos de artistas que son muy exitosos, como Taylor Swift, con niveles de cachés muy altos, que todavía no pudieron bajar, pero que en cualquier momento lo harán, ya que el ticket promedio acá es alto y el público responde. Por suerte, ya estamos viendo mucho movimiento para el primer cuatrimestre de 2018.

¿Cómo se manejan los imprevistos?

– Es muy importante la responsabilidad. Uno vive con la adrenalina muy alta. Cuando hacés un show donde van los adolescentes, pensás en ellos, en sus padres y en todo lo que hay alrededor. Convocar 10.000, 30.000 o 60.000 personas en un evento es una responsabilidad muy grande para la compañía. La emoción que tienen los fans con los artistas a veces no la podés controlar. Hasta que no termina el show uno no se va a dormir tranquilo. Ahora vamos a empezar con una campaña sobre entretenimiento responsable. Cada persona que forme parte de esto, si ve algo que está mal o que pueda generar un pequeño o gran riesgo, podrá manifestarlo. Proveedores, staff, clientes… todos formamos parte de la responsabilidad de un show. La historia dice que si las cosas están bien hechas, las probabilidades de que salga todo bien son mayores. Siempre trataré de contratar los mejores equipos y hacemos más de lo que la ley exige. La seguridad está siempre por arriba del negocio, eso no lo voy a negociar nunca.

¿Qué objetivos tiene Move una vez consolidados?

– Nos gustaría aportar para que la industria sea más estable y tenga menos subibajas. La idea es que nosotros tengamos una plataforma más robusta, con multisegmentos y de mayor diversidad musical entre nacional, regional, latino, anglo y family entertainment. Nuestra aspiración es lograr que la experiencia del espectador sea cada vez mejor.

¿Y vos?

– Mi satisfacción es trabajar de lo que me gusta y que la compañía tenga más protagonismo y sea cada vez más eficiente. Cada show es un mundo.