"A partir de mi primera detención Ulises nunca pudo pasar el post-primario, por lo afectado que quedó por tener a su padre encerrado", explicó Carbone.

Juan Carbone, exsaxofonista de Callejeros, solicitó prisión domiciliaria para poder acompañar a su hijo Ulises (15), quien, según alegó su padre, sufrió una involución de su autismo desde que Carbone volvió a la cárcel —en abril, el último fallo de la Corte rechazó las apelaciones de los condenados por la tragedia de Cromañón, lo que obliga a Carbone a cumplir una pena de cinco años. Como el pedido fue rechazado por el juez de ejecución penal Juan Carlos Pérez Arias, el músico hará el pedido ante la Cámara Federal de Casación Penal.

Carbone presentó una carta dirigida al magistrado en la que señala que al juez “no le interesó ni tomó en cuenta la salud mental de un menor, de un niño inocente y discapacitado que sufre aún más que cualquier otro niño. Pues es uno de los problemas que genera su discapacidad”. El acusado se ampara en la jurisprudencia del caso de Ana María Fernández, otra de las condenadas, que luego de haber cumplido parte de su sentencia en prisión, logró que la Corte Suprema le otorgue el beneficio que Carbone está solicitando. En el escrito agregó: “A Ulises lo criamos entre la madre y yo, que lo he llevado durante 13 años a su tratamiento psicológico, al colegio y a los diferentes tratamientos y actividades que compartimos juntos. Con respecto a su educación, le dije a usted y a su equipo de colaboradores que a partir de mi primera detención Ulises nunca pudo pasar el post-primario, por lo afectado que quedó por tener a su padre encerrado, que cambió su conducta, su humor, le recalqué que me necesita indiscutiblemente para tener una mejor calidad de vida“.

“Soy músico, artista, toda mi vida trabajé honestamente, también soy artesano y herrero. No puedo creer encontrarme en esta tremenda situación por haber estado trabajando en el lugar y momento más trágico de mi vida y de miles de vidas más […] Sinceramente no es mi intención ofenderlo con estas palabras sino comunicarle, no como preso o sentenciado sino como hombre y padre, mi congoja y sorpresa ante la impiedad de su resolución”, finaliza.