El colombiano visitó Argentina para promocionar Trenes, aviones y viajes interplanetarios, un álbum que debe su título a una enciclopedia que leía en su niñez. Con una sensibilidad especial, develó algunos detalles sobre sus nuevas canciones, sus sueños y próximos proyectos.

Santiago Cruz es dueño de una carrera reconocida en todo el mundo. Sus cinco anteriores discos le valieron fama internacional y decena de premios que lo posicionan entre los artistas más sobresalientes de Hispanoamérica. A 13 años de su debut, decidió cambiar el rumbo y explorar nuevos sonidos, más cercanos al rock, y que dan origen a su sexto álbum. En 2017 Cruz volverá a Argentina en un tour que promete un repaso por sus temas más conocidos y muchos de los incluidos en Trenes, aviones y viajes interplanetarios.

¿Sentís que te arriesgaste en este nuevo trabajo?

– Sí, pero en el que tengo la tranquilidad de saber quién soy y dónde me siento más cómodo. Además, da lugar a las imperfecciones. Es decir, se trata de aceptar que detrás de los instrumentos hay seres humanos, que no son máquinas y que de pronto los sonidos no están en los parámetros técnicos ideales. Esas imperfecciones colaboran con los sentimientos y hoy privilegio esto.

¿Qué elementos conservás de tu álbum debut, Solo hasta hoy?

– El respeto por el poder amplificado de las palabras en una canción. Parece una obviedad, pero no lo es. Muchas veces nos distraen con un montón de cosas en las que la canción parece lo menos importante.

Y en el video de tu nuevo sencillo Vida de mis vidas actúa tu mujer. ¿Cómo salió eso?

– Es la persona que inspira el tema. Ella está afuera del mundo artístico, no le gusta la exposición, pero la convencí con la idea de que nuestros hijos en algún momento tengan entre sus recuerdos este video de sus padres.

¿Te gustaría que tus hijos sean artistas?

– La gente que está expuesta a cualquier proceso creativo tiene una conexión especial con el universo. Me encantaría que así fuera para mis hijos. Así sea que lo hagan profesionalmente o por hobby. Lo importante es que no se pierdan en un sistema que tiene como fin último aplastarles los sueño a las personas.

¿Qué música escuchás?

– De todo. Soy sumamente ecléctico. No castigo géneros: si la canción me entusiasma, bienvenida sea. Ahora estoy escuchando a Ben Harper, Ryan Adams y Vicente García, con quien escribí Vida de mis vidas. También siempre hay algo de la música urbana que me entusiasma. El último disco de J Balvin, Energía, me gustó mucho.

Ya que mencionás el reggaetón, ¿sentía todavía hay cierto prejuicio?

– Hay una necesidad humana de etiquetar las cosas y tenemos una fascinación casi morbosa en fijarnos en lo que no nos gusta, en lugar de buscar lo que nos conecta. Eso lleva a que desde una orilla se estigmatice a la otra. Pero, al fin de cuentas, se trata de emociones. Es decir, estamos en el mercado de las sensaciones.