El dúo cordobés encara la parte final de su última gira, que terminará con un concierto en el Teatro Ópera y marcará el cierre de una exitosa carrera. Mañana, 28 de septiembre, se despiden en el Studio Theater de Córdoba.

La historia dirá que Salvapantallas fue el primer fenómeno viral del pop argentino. Antes que el trap pero también antes que Louta, Usted Señalemelo o Juan Ingaramo, el dúo explotó en reproducciones a través de YouTube y se encontró con el inicio de una carrera impensada para un par de jóvenes reunidos en torno a la canción como lenguaje predilecto. Sin embargo, aunque todo eso sea cierto, también es apenas la punta del iceberg de un suceso que todavía parece parte de una fantasía rockera al estilo de películas como Casi famosos o Alta fidelidad.

Aunque las narraciones pueden variar en algunos detalles, el relato es más o menos el mismo, harto conocido. Zoe y Santi lo han contado muchas veces. Dos casi vecinos sin la noción de serlo. Un encuentro devenido en un big bang creativo hacia  uno y otro lado. Canciones multiplicadas. Primero en forma de versiones de clásicos del rock nacional (con aprobación incluida de leyendas como Fito Páez o Nito Mestre). Después, un repertorio propio cada vez más ajustado. En paralelo, un efecto contagio que se fue propagando de like en like. Bares que quedaron chicos, salas cada vez más importantes, más y más provincias tachadas del mapa, festivales, nominaciones. Y casi sin previo aviso, un anuncio de separación que cayó como un balde de agua helada, justo en el momento en el que el techo parecía cada vez más lejano.

Nostalgia y satisfacción

A solo unos días de su último show en su Córdoba natal. El dúo parece vivir su propia versión del “Adiós Sui Generis” con naturalidad y sin dramatismo, como parte de un crecimiento artístico que los llevó desde aquellos primeros videos a una necesaria reflexión sobre sus carreras después de tres temporadas de rating creciente.

“Viene siendo todo muy hermoso. Estamos muy contentos. Predomina la nostalgia, pero linda. Es un duelo que ha empezado desde que comenzó la gira y quizás desde antes, cuando decidimos tomar este camino”, confirma Zoe Gotusso, la principal voz cantante que se proyecta como una de las figuras femeninas de la música argentina por venir. “Estamos tratando de disfrutar todo. La estamos pasando bien. Hay nostalgia y realmente hay satisfacción en esto”, completa Santiago Celli, lugarteniente arreglador y una suerte de director técnico del dúo devenido en banda, que también promete música nueva a su nombre en poco tiempo más.

“Estamos muy concentrados en terminar la gira. Obviamente si nos movemos de este lugar es para hacer música nueva, Santi por su lado, yo por mi lado. No podemos prometer fechas o de qué forma va a salir esta música, pero sí que habrá novedades después de que termine la gira”, define Zoe. “Canciones, sobre todo”, agrega Santi. Ambos tienen en claro que este es el cierre de una etapa y el comienzo de otra nueva. Pero para empezar con nuevos planes primero era necesario ponerle un moño a una trayectoria que los llevó a casi toda Argentina y también a países vecinos.

En el Lollapalooza Argentina 2019 las canciones de Zoe y Santi fueron coreadas como las de cualquier artista de trascendencia dentro de la maratónica grilla. 

Poco tiempo después de subir su primer video en septiembre de 2016 (una versión de “Fue amor”, de Fito Páez, vista más de 19 millones de veces a esta altura), el dúo comenzó una escalada de popularidad y boca en boca que se vislumbró en una agenda cada vez más cargada y diversificada. Con el correr de los meses la actividad del dúo se fue consolidando también en términos de producción y logística, un aporte que llegó de la mano del santafesino Esteban Sabbione, representante y productor que impulsó el crecimiento orgánico del binomio y lo catapultó hacia los cuatro puntos cardinales del mapa nacional.

“Es algo que nos encanta desde el principio. Por suerte lo podemos hacer desde que empezamos a sacar nuestra música”, acota Celli al pensar en los viajes y lo que implica despedirse en nada más ni nada menos que doce ciudades, incluyendo las capitales de Paraguay, Chile y Uruguay. “Fue increíble todo lo que aprendimos y todas las experiencias de que tuvimos. Además, un montón de cosas que realmente no te las pueden enseñar en ningún lado, que son cuestiones relacionadas a la profesión”, agrega. 

“Hemos aprendido a trabajar en equipo. Te vas dando cuenta de la importancia de hacer una buena elección y trabajar con gente que te da placer hacerlo”, acota Gotusso. “Para los dos significó tres años de muchas primeras veces. Hacer eso, enfrentarse a la primera vez en el estudio o en un escenario muy grande, y poder hacerlo en equipo y compartirlo es muy lindo”, añade la cantante. Este “hasta luego” tendrá, también, su propia primera vez: el porteño Teatro Ópera, que será el punto culmine de esta aventura de desarrollo exponencial.

“En algún punto soñamos con un montón de cosas que nos fueron pasando y creo que un poco direccionamos nuestro trabajo o nuestras acciones a que eso siga sucediendo. Supongo que si lo soñás te lo imaginás”, comenta Celli. “Obvio que no íbamos a saber en qué escenarios íbamos a tocar, ni qué tan grande iba a ser el proyecto. Pero sí nos animábamos a soñarlo cada vez más grande, y por eso creo que se iba cumpliendo”, completa Gotusso, marcando también desde lo discursivo ese ida y vuelta natural con su compañero de ruta.

Punto final

A poco más de un mes del adiós definitivo, el dúo es consciente del repertorio construido, primero con covers finamente elegidos y luego con un material que los fue elevando en la consideración autoral. Así, primero con una serie de simples y luego con SMS (su álbum debut de 2018, producido por Juan Ingaramo), alcanzaron una cima creativa que pudo verse reflejada en, por ejemplo, el último Lollapalooza Argentina. Allí, las canciones de Zoe y Santi fueron coreadas como las de cualquier artista de trascendencia dentro de la maratónica grilla. 

Cuando se les pregunta por las piezas más especiales de ese cancionero, las respuestas aparecen casi automáticamente. “La primera de todas creo que sería ‘Fue amor’”, arremete Santi. “Sí –responde Zoe-, porque es la primera que nos abrió un montón de puertas que no imaginábamos cuando la hacemos, y también flasheamos musicalmente, nos entendimos muy bien y por eso generó lo que generó”.

“También ‘Vueltas’, por ser la primera nuestra, y porque realmente no sabíamos cómo iba a ser esa transición entre las versiones y las canciones propias, y estuvo número 1 en Spotify un montón de semanas. Estuvo bueno, salió re bien, y era importante para nosotros”, acota Celli.

A su turno, Zoe menciona “Si me voy”. “Fue la primera canción que laburamos con Juan (Ingaramo), cuando no sabíamos que nos esperaba el disco, así que fue un lindo punto. Y después creo que mencionaría todo SMS”, dispara. “Si tuviéramos que elegir una canción del disco, podríamos mencionar ‘Me conecto’”, completa Santi. “Ahí tuvimos el lujo de tenerlo a Jorgito”, añade Zoe en referencia a un tal Jorge Drexler. Casualidad o no, un tema del cantautor uruguayo fue el que le dio nombre a este proyecto que se despide en lo más alto.

Salvapantallas. Foto: Leandro Frutos.

-¿Qué les quedó pendiente como grupo y a nivel vínculo artístico?

-Santi: Creo que lo pendiente no lo sabemos justo en este momento. Hicimos un millón de cosas juntos, muchas canciones, salimos de gira y todo lo demás…

-Zoe: Creo que no hay pendiente. Siempre nos movió la intuición, siempre hicimos lo que nos gustó. Hoy lo que queríamos era despedirnos con esta gira hermosa y después movernos a hacer otra música. Si nos queda algo pendiente eso lo veremos en un futuro si nos volvemos a juntar. Todo lo que quisimos hacer la verdad que nos hemos dado el tupé de hacerlo.