La banda de Santi Aysine prepara el show más importante de su historia. Para eso, revisitaron sus primeras canciones, las actualizaron al modelo 2017 y, de paso, repensaron su sonido presente. La conclusión es una: Salta la Banca no es la misma banda que hace casi 10 años. Y el próximo 18 de marzo en el Malvinas Argentinas eso quedará demostrado.

“No hay manera de que este año no haga un ciclo súper súper íntimo en Makena con mi amigo Beto Grammatico por los 10 años de aquella reunión”. Eso twitteó hace algunos días Santi Aysine, cantante de Salta La Banca, pensando en aquel noviembre de 2007 en que todo comenzó. Aquellos eran tiempos de guitarras acústicas, voces peladas y nada más. Hoy, casi diez años después, algunas cosas han cambiado: ahora el Malvinas Argentinas es el nuevo Makena y 15.000 personas esperan.

El 18 de marzo la banda filmará CD + DVD. Este era el momento, ese era el lugar. Los motivos, que los aclaren ellos: “Le teníamos ganas desde hace un montón, pero sentíamos que todavía no estábamos en el nivel que queríamos para hacerlo”, explica Grammatico, sentado junto a Aysine. El cantante clarifica y abre el juego: “Particularmente creo que era el mejor momento porque para mí hay dos Salta la Banca: una desde el comienzo hasta que entró Juanjo (Gaspari) a la banda y otra a partir de ahí hasta la actualidad”.

Desde ese primer comentario se disparan dos líneas de interés. A: con un par de palabras, Aysine ya se para en un lugar, o mejor dicho, se muestra tal cual es. Un tipo normal, más que amistoso, que tira un ‘chabón’ o ‘boludo’ como quien toma un vaso de agua, pero que al instante remata con conceptos elaborados y jugosos. Probablemente ahí se encuentre una de las razones del éxito de la banda. B: el músico confirma lo que el oído sugería. El grupo ha cambiado, disco a disco, virando desde un estilo más barrial a un estado en el que las composiciones han ganado protagonismo. Resta averiguar por qué. La primera intención barrial la revela el guitarrista: “Yo era bastante renegado con la música nueva. Era ese tipo de persona que escuchaba música vieja y pensaba que estaba bien y todo lo que vino después no”. Confiesa los motivos del cambio: “Los Arctic Monkeys me hicieron cambiar eso. Primero cuando los escuché, y se terminó de definir cuando los fui a ver”. Con ese descubrimiento, que se produjo en tándem entre ambos, Aysine volvió a escuchar música en inglés, algo que no hacía desde los 15 años. El quiebre se identifica en COPLA (2012) y se pronuncia definitivamente en Visceral (2013). 

Con la sucesiva aparición de los discos y la constante apuesta por un balance más ecuánime entre música y lírica, las letras, por el contrario de lo que resulta lógico, fueron ganando en protagonismo por el propio peso de una instrumentación. Es que, claro, hablar de Salta la Banca inevitablemente impone hablar sobre sus palabras. El imaginario popular podría hablar de una propuesta en constante nervio y protesta social. “En algún momento me intenté despegar de esa imagen porque me aterra el hecho de encasillarme en una búsqueda, porque la verdad que no soy así en mi vida cotidiana”, explica Aysine, y arremete: “Me cuesta mucho entender al artista contestatario o al comprometido porque somos un montón de cosas y no quiero dejar de hablar de todo eso”. Pero su sensibilidad no se puede apagar y su atención tampoco. Por eso, aclara: “Sí, es muy probable que el próximo disco sea muy político porque el escenario es malo. Cuando nosotros hablamos de Luciano Arruga, hicimos El Relato o hablamos de la burocracia sindical, en apariencia el país estaba súper bien, pero había determinadas concesiones que no queríamos dar en ese momento y lo cantamos”. Apura el último trago de la gaseosa que se aburría en su copa y completa: “Bastante seguido me dicen ‘En su momento hiciste El Relato pero ahora no le hiciste una canción a Macri’. En principio, tengo que sacar un disco primero, y seguramente cuando salga lo voy a hacer. Pero el propósito del relato era mostrar que las cosas no estaban tan bien como parecían que estaban. Pero de un tipo de derecha no puedo decir nada que nadie sepa, no estoy desenmascarando a nadie, ya sabemos quién es Mauricio Macri”.

Ahí nomás, casi sin solución de continuidad, la charla se deriva hacia el rol del productor y el de Ale Vázquez en particular. “Es un divino, saca lo mejor de cada músico, como un director técnico… como Bielsa”. Y de repente, después de la larga diatriba, está hablando del DT, de sus ganas de irse a verlo dirigir en Francia y de que no se lo digas dos veces porque se va en serio. Eso, esa mezcla de ideas y sensaciones, es Santi Aysine. Y también Salta la Banca.

En algún momento, el diálogo retoma su rumbo y Vázquez aparece de nuevo en el aire: “Cuando nosotros sacamos Eureka! vino y nos dijo ‘Yo entiendo que esta es la búsqueda que están haciendo ustedes, pero yo escuché sus canciones viejas y son hermosas’. Y ahora, con el disco terminado, nos dijo ‘A mí me encanta lo que hicimos, pero creo que era necesario que hicieran algo así para que se den cuenta que hay algo que les sale mucho mejor’. Y tiene bastante razón”.

Ahora, pensando en el show del 18 de marzo en el Malvinas Argentinas, volvieron a convocar al productor para revisar esos temas viejos y actualizarlos al modelo 2017. “El encuentro con esos temas produce muchísima nostalgia y alegría por las cosas que vivimos con aquello que estaba sucediendo. Pero a nivel musical me los cuestiono”, comenta Aysine, aunque continúa: “No reniego ni a palos, son mis canciones, es lo que soy, me definen y son parte de mi historia. Solamente me hubiera gustado grabarlo mejor. De lo que más reniego es de la parte musical, estábamos muy verdes”. Sin embargo, ya desde ese primer momento, aunque faltara la música, aunque faltara la madurez, ya había algo que diferenciaba a Salta La Banca de las demás bandas. Grammatico lo tiene identificado: “El mérito más grande es generar representación en la gente aún cuando Santi habla de vivencias muy personales. Eso habla de algo que está bien hecho como poesía. Todo eso le llega a la gente de una manera que le hace sentir sus cosas personales”. Eso, sin dudas, es lo que provoca Salta La Banca.