Anthony Santos nació el 21 de julio de 1981, hijo de un padre dominicano, albañil, y una madre puertorriqueña, ama de casa. Vivían en el barrio del Bronx de la ciudad de Nueva York, donde el hip hop, la salsa, el R&B y el merengue convivían en las esquinas. En su casa, donde se hablaba español, su madre hacía sonar baladas de cantantes románticos como José José y Julio Iglesias. “La bachata no era tan grande, pero como mi familia era dominicana, conocía el trasfondo de algunos bachateros”, recuerda Santos.

Romeo comenzó a escribir canciones en su cuarto, imaginando que se las cantaba a sus amigos o a su novia del secundario. “Escribía las letras, la melodía, lo tenía en mi cabeza”, afirma. “No sabía cómo escribir música, pero sabía cómo quería que sonara el beat”. El sonido que buscaba era una fusión de la música que escuchaban sus amigos, Biggie Smalls, Tupac, Jodeci, y lo que sus parientes latinos amaban.

“Cuando dije que quería hacer bachata, la gente me miró como si tuviera tres cabezas”, sostiene. “A principios de los 90, no tenía una buena reputación. La gente consideraba la bachata como una guitarra tiki-tiki-tiki, con letras bastante vulgares. No era música con elegancia”, recuerda. Pero el camino estaba decidido. Tomando el nombre de Romeo y trabajando con su primo Henry Santos, y un par de hermanos con el mismo apellido, Lenny y Max Santos, el cuarteto que se convertiría en “Aventura” le dio a la música una brisa de aire fresco suave y contemporánea. Tras el lanzamiento de Obssession, Aventura había conseguido un hit que funcionaba para la juventud latina y para las generaciones anteriores que apelaban a un sonido tradicionalista. 

Pero luego de años de música, en 2010, Aventura se disolvió. Santos volvería a la carga dos años después con el lanzamiento de su carrera solista, al presentar Formula Vol.1 seguido por el segundo volumen, en 2014. Este último LP lo trajo a la Argentina, donde vendió entradas para 90 mil personas.

Poco a poco, el mainstream tomó nota de la presencia y el arrastre de Santos, y la tentación de un crossover con artistas en inglés estuvo en la mano, si bien con condiciones puestas por el bachatero. Formula Vol.1 fue principalmente un álbum de bachata, pero incluyó a Usher y a Lil Wayne en canciones con letras en inglés. Eso fue lo más cerca que estuvo de un crossover con el R&B mainstream. En los temas de Formula Vol.2¸ en los que aparecieron Nicki Minaj y Drake, Santos se mantuvo cantando en español e hizo que sus invitados pasaran a la bachata. Odio, su single con Drake, fue el debut para un track en español más alto en la historia del chart cuando ingresó en el número 45 del Billboard Hot 100. “Estoy llegando a una audiencia enorme”, sostiene Santos, “estoy haciendo lo que artistas como Beyoncé hacen en términos de llenar estadios. La diferencia es que mi público habla castellano”. En ese marco, Romeo Santos se perfila como uno de los grandes favoritos de los Billboard Latin Music Awards.

Por lo pronto, tras terminar una gira por los Estados Unidos que abarcará desde mediados de mayo hasta agosto, el bachatero comenzará a trabajar en su nuevo disco. “No me gusta grabar cuando estoy de gira, porque siento que estoy cantando las mismas canciones todas las noches y no quiero que [el nuevo material] tenga la misma esencia”, dice. “Necesito descontaminarme de todo lo que he hecho”. La certeza que tiene es que será bachata en español. “No tengo problema en hacer una o dos canciones [en inglés]”, dice. “Pero no lo siento. No es una pasión. El inglés es mi primera lengua, pero musicalmente hablando, escribo en español. Cuando me meto en el mundo del inglés, tengo que empezar a depender de compositores y productores. Y en ese mundo no sé si soy capaz de funcionar y conectarme de la misma manera.”

Adaptado y traducido por Roger Garrett