Hablamos con Rombai acerca de la prioridad de los singles, la vocación musical y su próximo show en el Teatro Ópera Orbis el 22 de julio.

Con la incorporación de Megumi Bowles, la voz femenina que se lució por primera vez con el tema “Me voy”, Rombai -liderado por Fer Vázquez– sigue reinventándose y apuesta cada vez más al género urbano.

Luego de un parate por la salida de Emi Mernes, quien emprendió su carrera como solista con el debut de “Recalienta”, en el 2018 surgieron dos nuevas figuras femeninas que le imprimieron otro aire a la banda originalmente uruguaya. Con ambición latinoamericana ese año se sumaron Valeria Emiliani de Colombia y Megumi Bowles de Bolivia. 

Pero durante 2109 se anunció públicamente la salida de Emiliani por cuestiones de salud, y ahora son dos los que integran Rombai, que a pesar de los cambios sigue cosechando éxitos y coquetea cada vez más con el género urbano.

Bowles entró en contacto con la música gracias a su padre guitarrista, luego por la iglesia, el colegio y finalmente por un programa que se llamaba La Banda. “Llegué hasta la final y no gané, pero fue un momento en el que estuve en el escenario y todos los días cantaba, bailaba y hacía música. Ahí me di cuenta de que me quería dedicar a eso”, cuenta.

Este año dieron a conocer “2 Pa’ 2”, un tema que desdramatiza las complicaciones amorosas, y que le sigue al tema “Me voy”, track que estuvo en el Top 10 del Billboard Argentina Hot 100. “’2 Pa’ 2‘ es una historia un poco cómica pero usual. Me parece que es bastante real que muchas veces las parejas se engañan mutuamente. A veces hay uno que deschava al otro y el otro queda en mejor plano y nunca nadie supo nada”, describe Vázquez. “Entonces dicen que ninguno le debe nada a nadie, que no hagamos drama. Se lo toman como un poco más divertido la cosa que en realidad no es tan divertida”.

Respecto a esta nueva etapa, atrás quedó el formato álbum y para el dúo predominan los singles. Los videos que acompañan los sencillos suelen estar dotados de colores neón y de bailes sensuales entre los integrantes de Rombai. “A mí me encantaría lanzar de a cien canciones, porque todas para mí son diferentes y cada una es como un hijo y siento que es mejor que la anterior. No debo ser muy objetivo con nuestro arte porque me enamoro de cada cosa que hacemos. Me gustaría lanzar todo y poder mostrárselo a la gente. Pero hoy hay mucha oferta también y es mejor dar una sola y que la gente se focalice en esa para que realmente la canción sea exitosa y poder seguir creciendo”, afirma Vázquez.

Bowles admite que entró en contacto con el género cumbiero cuando comenzó su carrera en Rombai, y cada día se enamora más del güiro. “Una buena cumbia tiene que tener un ritmo para bailar, el güiro muy presente, así como también el bombo. Y le agregamos también un poquito de redoblante para que se acerque un poquito a lo urbano”, añade Fer. “Una letra bien divertida y a gozar”.

Si bien hoy en día la banda goza de muy buena salud, al principio no fue fácil para Vázquez apostar de lleno a su pasión. La desconfianza de los demás lo llevó a comenzar una carrera universitaria “más segura”, mientras que en segundo plano trabajaba como productor de Marama. Cuando vio el éxito y el potencial de la banda, se volcó de lleno a la música y armó su propia banda. “Ahí arranqué con proyectos y empecé a dedicarme a la música, que es lo que realmente amo. Yo siento que si uno se dedica a lo que ama y le mete el 100%, no importa lo que sea porque uno se va a esmerar y lo va a dar todo para crecer y hacerlo bien. No hay profesiones más seguras que otras. Lo seguro es hacer lo que uno ama”, confiesa. 

Hoy por hoy, la dupla se prepara para el show que dará el 22 de julio en el Teatro Opera Orbis. “Poco a poco le vamos dando más importancia y trabajo a los shows en vivo, que, muchas veces, cuando el artista arranca le presta más atención a las canciones de estudio y a lanzar música para poder vivir de esto. Recién después uno se fija en el show en vivo”. 

Ahora se puede decir que Rombai está listo para desplegar todo su arte en todas sus formas, después de haber atravesado una metamorfosis musical y una evolución de ritmos más adaptados a la escena latinoamericana, sin perder la esencia. Ni el güiro.