Hablamos con la artista acerca de su single más fresco, la analogía de la maternidad con el proceso de composición musical y la importancia del trabajo en equipo.

Rocío Igarzábal avanza sin prisa pero sin pausa. Es que, ya cuenta con un álbum de su autoría, Entre los Árboles, y ahora va por otro más. Si bien se tomó su tiempo para transformar todo aquello que tenía dentro suyo en arte, su primer disco es una carta de presentación ante el mundo, de todo aquello que tiene para decir: “Es el primer paso que uno da y el primer reflejo que uno tiene como artista. Después inmediatamente apenas sacás el primero, ya querés arrancar con el segundo”.

De su primer trabajo en la televisión aprendió el oficio mismo del ritmo y la responsabilidad; también supo ver que tanto delante como detrás de las cámaras, son todos esenciales y es necesario cuidar el trabajo de cada uno de los integrantes.

“Aprendí a preservar mi parte emocional porque a la hora de cantar, necesitás un equipo que esté ahí conteniéndote y ayudándote”. También disfruta de todo lo que viene después del recital: de salir a comer con su equipo y de cuidarlo, porque la banda, al fin y al cabo, es la que acompaña, tanto dentro como fuera de la escena.

El universo musical femenino la atrajo desde que comenzó incursionando en la música. El álbum referente que marcó su infancia fue Spice, del icónico grupo femenino Spice Girls. De más grande, el show que “le voló la cabeza” fue uno de Natalia Lafourcade en La Trastienda. “Es una eminencia en la música” dice, y destaca su admiración por estar en el detalle y de hacer de cada canción, un universo.


Más tarde, se inspiraría en cantantes mexicanas como Carla Morrison, Natalia Lafourcade y Ximena Sariñana. En los últimos tiempos, fue explorando los géneros de la cumbia folklórica, el candombe, el bolero y la cumbia centroamericana. También viajó al pasado adentrándose en lo vintage. Así nació “Sin tu querer”, que ya cuenta con video propio, donde aparece la fuerza natural puramente femenina como concepto clave. “La mujer tiene un poder de creación, de alquimizar el dolor y de transformarlo en algo positivo”.

Respecto a su sencillo más fresco, “está siendo el nexo entre el primer disco y el segundo que vamos a sacar este año”. También agregó que se acerca más a lo que ella busca transmitir como artista.

El primer álbum de Rocío Igarzábal, Entre los Árboles, significó mucho para ella. “Fue de muchísimo aprendizaje porque nació en un momento en el que se cruzó con un montón de cosas personales como la maternidad y la vuelta de un viaje muy largo que fue México”. Se trató de un proyecto de pareja con Milton, su par a la hora de componer, con quien tuvo el impulso de darle vida no solo a Lupe, su hija, sino a un proyecto artístico.

“La maternidad te lleva a conectarte con la parte más simple y esencial de la vida, y con el momento presente. Los niños tienen eso de conectarse con el instante. La música también tiene eso de conectarte con tu parte más auténtica. Ambos mundos son muy demandantes pero integrados están muy buenos”.

En el camino se topó con Mati Zapata, productor y compositor, tecladista de Dread Mar I y también portador de un proyecto en solitario. Él es quien conoce el universo latino con los ritmos y géneros que le gustan a la intérprete y a los que aspira abordar en sus composiciones futuras. Y si bien por ahora tenemos poca información sobre lo que nos depara el segundo álbum, sabemos que hay Rocío Igarzábal para rato.