Entre canciones nuevas, el fin de la gira de Hollywood Bolívar con Julian Casablancas + The Voidz, y el terremoto que azotó a su ciudad de nacimiento,esta banda mexicana inspirada en la música de los '80 forja su camino en el rock moderno.

Desde que firmó con Cult Records, a los mexicanos con pinta ochentera se les preguntó muchas veces sobre su relación con el enigmático líder de The Strokes, pero Rey Pila es mucho más que un grupo con un poderoso sello de aprobación. Este abril, lanzó su EP más reciente, Wall of Goth —que contiene la canción Ninjas, la más popular que tienen hasta el momento—, y acaban de terminar la gira Hollywood Bolívar con Julian Casablancas + The Voidz, en la que sirvieron como banda de soporte.

En la entrevista que se realizó minutos antes de tocar en el recital agotado del Teatro Vorterix, el cantante Diego Solórzano y el guitarrista Andrés Velasco hablaron sobre la situación en Ciudad de México después del terremoto, su evolución musical, y por qué hoy en día es necesario tener su perspectiva.

¿Qué rescatan de las distintas ciudades que visitaron en América Latina?

Andrés Velasco: Todos son lugares increíbles. ¡Buenos Aires es un flash! Todas han tenido su sabor increíble; La experiencia de esta gira ha sido, quizás, la mejor en términos de experiencia. Cada ciudad que conoces tiene una cultura diferente. Si te vas de gira en los Estados Unidos, tocas muchísimos shows y hemos tocado con bandas igual de increíbles, pero aquí es diferente. Aquí, es otro país, otra cultura, otra gente, en cada ciudad. Siento que hay una onda padre de alguna manera. Somos latinos, pero entramos como banda internacional. Siento que hay algunos prejuicios en la relación simbiótica de México y los Estados Unidos. Hay una especie de prejuicio que no todo el mundo lo tiene. Puede ser una barrera, y siento que aquí en Sudamérica no lo hemos sentido para nada.

Después del lamentable terremoto, ¿cómo vieron que reaccionaron los artistas y el pueblo?

AV: Era justo el aniversario del ’85 ese mismo día, y para conmemorar, hubo un simulacro a las 11 a.m. donde sonó una alarma y todo el mundo salió de sus casas. El temblor fue dos horas después. Agarró a todos en la pendeja. Pegó mucho en una zona donde está nuestro estudio. Salíamos a caminar y parecía una película de zombies. Lo más padre fue la gente, que fue la que realmente se puso las pilas y se organizó. Fue una muy buena lección. 

Diego Solórzano: Eso sí, la ciudad se siente muy triste ahorita. Fue un golpe superinesperado.

¿Cómo fue su evolución?

DS: Pasó mucho tiempo desde que grabamos y compusimos el primer disco; fue principios de 2011. Ese fue el primer cambio dramático: pasó de ser un proyecto solista a una banda. Después de eso, sacamos The Future Sugar (2015), y lo tocamos muchísimo en los Estados Unidos. Ahí fue cuando firmamos ya con una disquera gringa, y luego, vino el EP, estas cuatro canciones que inicialmente iban a ser un disco de diez o más. Hemos cambiado mucho, siento que ha pasado mucho tiempo. Lo vivimos muy intenso.

AV: Como dijo Diego, The Future Sugar se grabó cuatro años o tres años antes de que salga, y Wall of Goth EP es como un momento presente. Salió pocos meses después de grabarlo, era donde estábamos en ese momento. Siento que está un poco más completo. La música es más accesible. Hemos ido agarrando cada vez más nuestro propio sonido.

¿Cuáles son sus planes a corto plazo?

DS: Sacar un disco, seguir sacando canciones, seguir tocando, especialmente en los Estados Unidos. México también lo hemos trabajado muchísimo. Ahora, nuestra primera vez en Sudamérica recibimos una respuesta sorpresiva. Las ambiciones de la banda han sido claras desde el principio, y el chiste es poder pasar el mensaje por todo el mundo. Hace falta que haya un conjunto que tenga nuestras características para dejar una marca.