El autor de “Reina madre” presentó oficialmente Sombras en el cielo, su nuevo álbum, en compañía de León Gieco, Juanse, Nito Mestre y demás ilustres invitados.

El concierto de Raúl Porchetto en el teatro Coliseo en septiembre de 2016, con motivo de sus 45 años en la música, evidenció con creces que el público no había olvidado a una de las principales figuras del rock argentino. El hecho de no estar durante este último tiempo en el centro de todas las miradas ni en el foco de atención generalizada no debe ser tomado como un signo de inactividad. Y una muestra de ello es el reciente lanzamiento de Sombras en el cielo, su nuevo álbum de estudio, que aparece ocho años después de Dragones y planetas. Sirve, además, como inmejorable pretexto para regresar a la misma sala del centro porteño y reencontrarse con sus seguidores.

Como solía hacer Luis Alberto Spinetta cada vez que presentaba oficialmente en vivo un flamante material, Porchetto dedicó la primera mitad del show a desgranar las canciones que dan vida a Sombras en el cielo. El puntapié inicial fueron “Corazones rotos” y “Rock en mí”. Ya desde esos dos primeros temas quedó en claro que el presente del músico mercedino transita cómodo, y quizás como nunca antes en su dilatada carrera, por los senderos del rock ‘n’ roll y el blues, con un sonido crudo, directo y despojado aunque conservando siempre su reconocido perfil compositivo a la hora de delinear melodías que son toda una marca de fábrica.

“Chipak”, “Nunca nos piden perdón” y “Hay rock and roll” mantuvieron la línea rockera del disco, con Juanse como primer invitado de la noche y al mando de un solo de guitarra incendiario. El líder de Ratones Paranoicos también hizo su aporte en una nueva versión de “Siempre vas a estar en mi cabeza” pero un tanto más blusera, rasgo que se extiende al track que le da título al álbum junto a la rutera “De Mercedes a Cañada” y al remozado clásico “Algo de paz”, en compañía de León Gieco.

Con el apoyo vocal del Coro Kennedy, la sentida balada “Má” llevó a Porchetto hacia su costado más sensible dentro de un novel repertorio que, desde la lírica, gira en torno al amor, la libertad, el auge de la comunicación virtual y las redes sociales y las promesas incumplidas de los políticos y de la mayoría de la clase dirigente.

Gabriel Pedernera (Eruca Sativa) en batería; Fernando Cosenza y Fabián Passaro en guitarras; Maxi Chercover y Manuel Llosa en bajo; Rubén Casco y Daniel Porchetto en teclados y pianos; y Antonella Vinaccia y Ana Clara Porchetto en coros: la banda conformó un sólido muro de contención sobre el que se apoyó el protagonista estelar de la noche, pasando con fluidez de la guitarra eléctrica al piano y manteniendo intacto su personal registro vocal.

Los acordes de “Sentado en el umbral de Dios” y “Tan grande es tu amor” dieron inicio a un segundo y último tramo del show basado en los grandes clásicos que todos ansiaban escuchar y disfrutar. Porchetto trasladó al público por diferentes épocas y etapas que lo marcaron no solo como un nombre clave del rock argentino sino como un artista inquieto, versátil y permeable a variados estilos y tendencias, sin perder nunca su identidad musical.

De este modo, el folk y la movida acústica de sus comienzos, la veta sinfónica y progresiva de su ópera prima Cristo Rock (1972) y sus incursiones por la new wave, el pop rock y los sonidos sintetizados de sus exitosos años ochenta desfilaron por el escenario del Coliseo: “Llamando a los duendes”, la contagiosa “La llama de tu amor” junto a Leo García, “Como un ángel”; las celebradas apariciones de Pablo Guyot y Alfredo Toth, en guitarra y bajo respectivamente, en “Metegol”; “Me siento bien”, “Obertura/Canción 1” (con el apoyo vocal del rosarino Quique Parodi), “Honor y gloria” y “Reina madre” (“Una canción que algunos calificaron equivocadamente de traición a la Patria”, según recordó el cantante).

La aparición de Nito Mestre junto a León Gieco en voces en “El fantasma de Canterville”, la respetuosa versión de “Oh, Darling” (The Beatles) y la despedida con el esperado e infaltable hit “Bailando en las veredas” pusieron de pie a una audiencia totalmente entregada y agradecida a un Raúl Porchetto modelo 2018 que aún tiene tremendas ganas de rockear.    

 

Anoche

Una publicación compartida de raul porchetto oficial (@raulporchettooficial) el 23 Jun, 2018 a las 10:05 PDT