Rafael Ahumada, referente rockero de Santa Fe, Argentina, anuncia nuevo trabajo con clásicos del rock nacional y analiza la esencia del género. "No esta pasado de moda ni tampoco lo está", asegura.

¿Cómo se resumen 20 años de rock and roll?

Empecé a tocar en el año 99. The Doors y Los Creedence fueron mis principales influencias, sentí que había algo que me unía a ellos y a su estilo. Por ese entonces formé mi primera banda llamada Siete Millas, los integrantes éramos todos de nuestra ciudad natal, Santo Tomé. Con Siete Millas produjimos tres discos, dos de ellos de estudio y un tercero que hicimos en vivo. Algo muy bueno fue el hecho de realizarlos profesionalmente, incluso teniendo videoclips que se reprodujeron por MTV o MuchMusic.

Con esta banda estuve trabajando casi 12 años de mi vida. Cuando frenamos un poco el ritmo y terminamos, formé mi segunda banda: Los Sucios Diamantes. Mi principal función con ellos era llevar la impronta del Rock & Roll. El objetivo era lograr algo como lo que represetaban Los Ratones Paranoicos, Intoxicados o Viejas Locas, todo ese estilo de Rock para mí fue siempre un referente. 


¿Cómo encarás el 2020?

2020 comienza de manera solitaria, estoy armando un álbum lleno de covers de Pappo, Rolling Stones y Ratones. Los hago de la misma forma que ellos, mantengo su estilo para tocar esas canciones y utilizo instrumentos similares con artistas locales. También tengo una propuesta de una banda llamada Super Bass, donde mi función será cantar y producir. Lo que espero es poder sacar el disco y sumar todas las canciones que hice en Santa Fe con los diferentes grupos con los que trabajé y agregar a los Super Bass, quienes también aportan una onda diferente y muy buena a mi estilo.

¿Cómo es ser un rockero en Santa Fe? ¿Qué diferencias ves con Buenos Aires?

Esta diferenciación es muy buena. Cuando viajé a Buenos Aires y estuve con su gente, veía que las personas estaban como alejadas en todo momento, ya sea para componer o para grabar. Para cada situación tenían que sí o sí tomarse un bondi o un tren y viajar un tiempo largo. Sentí que en Santa Fe estoy en constante conexión con mis músicos, ellos viven cerca y hasta van a ensayar en bicicleta. Algo realmente importante, te diría que casi más incluso que el factor musical, es conocer a tu compañero y cómo le está yendo en su vida. En Santa Fe es más fácil poder llegar a esa unión por las distancias, sabemos que podemos contar con el otro más rápidamente. Saber qué le está pasando a cada uno hace que la música sea mejor.

¿Cómo ves el desarrollo de la industria en Santa Fe?

Es difícil porque no tenemos el acceso que tienen en Buenos Aires, no es lo mismo. Además, la industria en Santa Fe tiende a inclinarse por el Hard Rock de Carne Viva o La Cruda. Por otra parte, los lugares y espacios para mostrarnos han avanzado muchísimo y estamos muy feliz en ese aspecto, la gente lo vive de una manera muy pasional, cosa que siempre agradecemos.

¿Qué es el Rock & Roll para vos y qué opinás de los nuevos géneros?

El Rock es un estilo de vida, es hacerse cargo de lo que uno es y representarlo cómo corresponde. Es algo que hay que cuidar, no creo que esté pasado de moda y tampoco creo que en algún momento lo esté. Ahora es el momento de otros géneros que no se pueden evitar, soy una pesona a la que le gustan mucho los hits y reconozco que los nuevos géneros tienen muchos. No tengo drama con la música emergente ni el reggaetón pero no me dejo influenciar por ella, siempre voy a intentar representar el Rock de la mejor y más genuina forma.