La banda dejó una muy buena impresión en su paso por la Argentina. El honor de la reina quedó a salvo.

Adam Lambert es el mejor artista de la generación selfie para interpretar los clásicos de una banda como Queen. Al cantante le sobra histrionismo, tiene una gran presencia escénica y un registro vocal conmovedor. Es una estrella con luz propia, que inteligentemente no intenta emular a Freddie Mercury. Tenía todas las fichas para ser el gran perdedor de la fría noche del 26 de septiembre, pero superó la prueba con creces.  
Luego de una leve demora (había gente haciendo cola para ingresar al campo), sonaron los acordes de One Vision, que marcó el inicio de un show que tuvo momentos formidables, como la interpretación exageradamente “queer” que Lambert hizo de Killer Queen, que incluyó una lamida de micrófono, revoleos de ojos y uso de abanico; y momentos para el olvido, como el duelo de baterías entre Roger Taylor y su hijo Rufus. Tiempo perdido que podría haber sido ocupado por clásicos de Queen que quedaron afuera de GEBA, como Innuendo, You’re my best friend o It’s a hard life, por solo citar algunos ejemplos. Taylor se redimió con una interpretación impecable de A Kind of Magic y si llegaba a cantar I’m in love with my car, el clásico del álbum A Night At The Opera (lado b de Bohemian Rhapsody, nada menos), más de un fanático hubiera tocado el cielo con las manos. El guiño para los fans de todo el catálogo de la reina fue Las palabras de amor y si había alguien en GEBA que estaba más interesado en Lambert que en Queen, tuvo su premio con Ghost Town, el single del último álbum del cantante, lanzado a mitad de este año.
Brian May fue el encargado de hablar con el público. Su cabellera luce canosa, dándole un aura aún más pacífica a su figura. Recordó la visita de Queen a la Argentina en 1981 y se hizo cargo de uno de los dos grandes hits de la noche: Love of my life. El otro tema que estaban esperando todos, Bohemian Rhapsody, sonó demoledor. En las dos canciones se proyectaron un video de Freddie cantando en vivo. Porque al fin y cabo, la única reina es él.
Al final llegaron We Will Rock You y We Are the Champions, dos clásicos de estadios que fueron coreados por todos. Papeles al aire, manos alzadas, Brian May con la remera de la selección argentina, gestos de agradecimientos entre Lambert, Taylor y May y la grata sensación de que los dos integrantes activos de Queen supieron honrar la leyenda de la banda y el recuerdo de Freddie Mercury.