El grupo de punk declaró en su Twitter que la intervención fue en señal de protesta contra el gobierno de Vladimir Putin.

El colectivo artístico ruso Pussy Riot confirmó que ellos fueron quienes las cuatro personas que invadieron la cancha e interrumpieron la final del Mundial de fútbol, entre Francia y Croacia.

En el minuto 52 del partido, cuatro personas vestidas en lo que aparentaba ser uniformes de policías antiguos fueron tirados al suelo por los guardias, pero no antes de que uno de ellos comparta un choque los cinco con un jugador francés (Mbappé) en el círculo central.

Pussy Riot emitió una lista de demandas al gobierno ruso en Twitter, que incluye la liberación de prisioneros políticos, la prohibición de “arrestos ilegales en protestas” y “permitir la competición política en el país”. También exigen que “nadie sea arrestado por su apariencia”.

El grupo de punk llegó a ser reconocido mundialmente por sus audaces críticas al presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante sus shows en vivo.