Mientras que el single ‘Feel It Still’ les abre muchas puertas y sube en el Hot 100, su último álbum, ‘Woodstock’, funciona como un pasaje desde el indie hacia las audiencias masivas.

Woodstock es el álbum que le dio a Portugal. The Man la posibilidad de histeriquear con el mainstream sin dejar de que el indie le saque los ojos de encima. Pueden sonar en una radio rusa, estadounidense o argentina después de un tema de Taylor Swift, y también en una fiesta en la que sobren las camisas leñadoras, los anteojos de marco y las barbas prolijas.

Los números lo avalan: en julio de este año, Feel It Still alcanzó el puesto Nº1 del Alternative Songs y actualmente se ubica en el N°18 del Hot 100. Entre Spotify y YouTube, el single supera las 110 millones de reproducciones. Cuando se le pregunta a Erick Howk si este es el momento más mainstream que atraviesa el grupo de Alaska, el guitarrista ni lo duda: “Nunca nos fue mejor en ese sentido. Las canciones de Woodstock están en comerciales, suenan en la radio y en la TV”. Y entre risas, remata: “Hasta mi abuela, que tiene más de 80 años, escucha estas canciones”.

Mientras que planean una gira que tiene a Argentina como destino para el 2018, Howk le confesó a Billboard: “Hace poco escuché otra versión en castellano de Feel It Still y creo que suena mejor”.

¿Dónde entran en el mundo mainstream?

Es raro porque nuestro nombre se escucha al lado de artistas como Demi Lovato, Justin Bieber o Ed Sheeran… hace unos años era impensado. No sé dónde estamos, pero da igual. El pop es un mundo gigante hoy en día.

¿Es la coronación de un largo recorrido en el mundo independiente?

No, no lo creo. Siempre soñé con vivir de la música, y lo hago desde el comienzo. Cuando arrancamos estábamos quebrados y no teníamos ni un dólar; salíamos de gira igual. Ahora, bueno… comemos mejor, dormimos en mejores lugares y podemos tocar para más personas. Además, cada vez que viajamos, no solo vamos de hotel en hotel… nos gusta recorrer las ciudades, probar todas las comidas, conocer gente. Hacemos lo que se supone que tenemos que hacer para poder seguir sosteniendo esta vida la mayor cantidad de tiempo posible. No tomamos riesgos ni atajos, trabajamos duro, pero es hermoso. Obvio, no se hace fácil… extraño mi casa, mis amigos hasta mis mascotas, pero es el trabajo soñado.

La guitarra dio un paso a un costado en general, y específicamente en este álbum. ¿Qué está pasando que la guitarra ya no es protagonista?

Las guitarras siempre están, aunque hoy en día no sean la principal atracción. Nosotros las usamos para poder darles diferentes texturas a la canciones. Además, aunque hoy no se componga con guitarras, cuando tocamos en vivo están presentes y hacen especial a la experiencia en vivo.

En este álbum, a diferencia de los anteriores, no hacen mención a lo satánico en sus letras, ¿les dio miedo?

[risas] Siempre fuimos bastantes sarcástico en nuestras letras. No estamos adorando a Satán o critcando a Dios. Estamos diciendo que vos podes ser tu propio soberano en algún modo. El mensaje sería que la única fe que debés tener es fe en vos mismo. Yo, personalmente, creo en mí y en el mundo. Al crecer en un lugar como Alaska, comprendí la inmensidad de la naturaleza.

¿Tocar en Lisboa es un fetiche para ustedes?

Hemos tocado un par de veces nada más. Nombramos la banda así porque nos gusta como suena la palabra… pero nadie de la banda es portugués o habla portugués. Cuando fuimos a tocar por primera vez, no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente por el nombre de la banda… si nos iba a aplaudir o nos iban a tirar tomates, pero resultó ser un gran show. Es un mundo realmente grande, queremos ir a todos lados y además, volver.