Luego de luchar contra el alcohol y los problemas de salud, el ex-Genesis encuentra un nuevo horizonte con las reediciones de sus álbumes, pese a una fallida colaboración con Adele.

Phil Collins está tratando de ponerse de pie, literalmente. Una vértebra dislocada, nervios dañados y una fractura de pie lo dejaron fuera de combate. “Siento como si estuviera caminando sobre ramas”, le confiesa a Billboard. Se encuentra incapacitado para tocar la batería desde 2007. Pero el exlíder de Genesis, de 65 años, está luchando para volver.

El operativo retorno comenzó con la reedición de su debut solista de 1982, Face Value, y su álbum Both Sides (1992), ambos con demos desconocidos y un rediseño del arte de tapa. En una charla sincera, el ícono británico hizo referencia a sus problemas de salud y a su trabajo con Adele, y revela que volvió con su tercera exesposa, Orianne Cevey.

¿Cómo estás de salud?

– En la actualidad no tengo en claro si alguna vez voy a estar lo suficientemente bien para tocar la batería y salir de gira. Mi brazo izquierdo no es el mismo; una cuestión neuronal. La operación de espalda fue buena, si es que se puede calificar así. O sea, no me trajo complicaciones. Pero cuando me estaba mejorando, me caí y me fracturé el pie. Cuando me recuperé de la operación de pie, me volví a caer y me quebré otra parte del mismo pie, que me quedó adormecido totalmente. Podría tardar un año o tres meses en volver a sentirlo, no tengo idea. Pero mis hijos quieren que vuelva a hacer shows, así traen a sus amigos. Intenté hacer algo en el estudio, pero me daba mucha tristeza. Ahora estoy sintiendo ganas otra vez. 

También estuviste luchando contra el alcohol, particularmente luego de tu divorcio de Orianne, en 2008. ¿Estás sobrio?

– Va todo bien, es el tercer año sobrio. Me había retirado a Suiza con mis hijos, pero ellos después tuvieron que ir a Miami con su mamá. Un día me levanté, prendí la TV y tomé una copa de vino. Al final del día tomaste algunas botellas ¡y todavía estás sobrio! Tuve mucho tiempo perdido, en posición horizontal. Le empezó a hacer mal a mi cuerpo. Casi muero. Mis órganos comenzaron a fallar. Pero estoy bien ahora. Me compré una casa en Miami hace seis meses. Y volví con mi ex. Nunca hablé al respecto. Estamos juntos desde hace un tiempo y nadie lo ha notado.

Intenté hacer algo en el estudio, pero me daba mucha tristeza. Ahora estoy sintiendo ganas otra vez. 

Los dos álbumes que relanzaste están inspirados en parte en tu primer y segundo divorcio. ¿Fue difícil revisar esas grabaciones?

– La realidad es que Face Value está catalogado como un “álbum de divorcio”, pero nada que ver. Tiene canciones como This Must Be Love, que habla sobre conocer a mi segunda esposa, Jill [Tavelman]. Algunos dicen “habrá sido doloroso”. Pero ya no lo es. Cuando canto Against All Odds, la gente puede pensar que estoy reviviéndolo, ¡pero no se puede! Sabés que no podés sentirte del mismo modo que cuando lo escribiste. No estoy mentalmente recordando a mis ex. 

Se suponía que ibas a trabajar en el álbum de Adele, 25, pero no funcionó. ¿Qué pasó?

– Comencé a trabajar en una música que me mandó, pero luego fue muy difícil ubicarla. Ella tenía un hijo, problemas personales. Le mandé un mail diciéndole “Te estoy esperando, ¿vos me estás esperando a mí?”. Descubrí que ella es como un fantasma. Quizás estás un tiempo sin saber en qué anda. Así que nada salió de ese material. Fue gratificante escucharla decir, en medio de la promoción de su álbum, cuando le preguntaban al respecto, que ella estaba “muy asustada”. Fue mejor que un “él era terrible”. Estuve muy agradecido por su manera elegante de manejar el tema.