En la categoría "Mejor Álbum Folcórico" por su disco "La Tierra Llora". Comparte nominación con artistas como Natalia Lafourcade, Pedro Aznar y Susana Baca, entre otros

Paulina Aguirre, cantautora ganadora del Latin Grammy por el álbum Esperando tu Voz, ha sido
nominada nuevamente al Latin Grammy 2022, en esta ocasión dentro de la categoría «Mejor Álbum
Folclórico» por su disco La Tierra Llora, que integra ritmos de los Andes y la Amazonía,
compartiendo terna con artistas de la talla de Natalia Lafourcade, Pedro Aznar y Susana Vaca, entre
otros.

Con esta nominación al Latin Grammy, la cantautora suma ya cinco, siendo acreedora a una de las
estatuillas en 2009 por el álbum «Esperando tu Voz» (‘Mejor Producción Cristiana’), convirtiéndose en
la primera artista ecuatoriana en ganar este reconocimiento.

“[La tierra tiene música para quienes tienen la capacidad de escuchar], ésta es una cita de los
pueblos indígenas de las Américas que ocuparon y apreciaron la tierra que dio vida a su existencia
hace muchas lunas. Esos valores aún reinan en los corazones, mentes y almas de artistas como yo.
Mi misión es ayudar a salvar al planeta de aquellos que lo drenan de su esencia inequívoca”, asegura
la intérprete ecuatoriana.

Producido por el multiplatino Pablo Aguirre, ganador de varios Latin Grammys, y la Co Producción de
Gustav Afshai y Mauricio Vicencio, este material está compuesto por seis canciones: La Tierra Llora,
Sin Querer Sentir, Esconderme y Llorar, Estrella de la mañana, Conejito (versión quechua) y Yari Yari
(escrita en idioma quechua).

La Tierra Llora habla del cambio climático, de la tierra y de la desigualdad en todo el mundo,
además de la riqueza de nuestra tierra; es además un movimiento por la tierra, que propone
promover una causa en específico: la construcción de un pozo de agua en la provincia de Bolívar,
comunidad de Chinchilla; razón por la cual se involucró al proyecto, la organización World Vision, de
la que es embajadora Paulina, así como a su fundación Mujer de Fe.

Con el sonido del folclor indígena, la percusión de la cultura negra y los cantos que salen del centro
de la madre tierra, se crea una sinergia conmovedora de llanto, alegría y esperanza. Es así como
Pablo Aguirre plasma las letras y la música de Paulina en un paisaje sonoro.