Desde hace más de 10 años que Kirzner trae con la productora Preludio artistas como David Bisbal y Ricardo Montaner al país. Conectó con la música a través de las cortinas musicales de las novelas de Pol-ka. No cree que la tevé vaya a morir, sino que se agrandó el mercado y se demanda más contenido.

Además de sus trabajos en Pol-ka, Paul Kirzner −hermano del actor y productor Adrián Suar− está al frente de la productora Preludio, con la que trae artistas latinos y españoles al país desde hace más de diez años. Ricardo Montaner, David Bisbal, Franco De Vita y hasta Michael Bublé han trabajado con él. “Nosotros arrancamos de casualidad”, recuerda.

“Muchas cosas que pasan por la productora terminan complementándose en los productos de Pol-ka”, explica. Los artistas que trabajan con Preludio suelen componer o interpretar canciones que luego terminan como cortinas o parte del soundtrack de una novela. “Una vez le preguntamos a un productor de Montaner si el hecho de que la canción estuvo en la televisión influyó a que haga cinco en vez de un solo Luna Park. ‘Obvio’, contestó”, dice.

En épocas donde los medios sufren cambios y transformaciones día a día, donde los artistas y las marcas pasan a tener sus propios canales de comunicación, Kirzner comprende que esto no implica el fin de nada, y mucho menos el de la televisión;  al revés:  genera la necesidad de que exista más contenido. “Se agrandó el mercado, no es que la gente dejó de mirar televisión. Se necesita más contenido, más música, más todo. Hoy tenés el celular, la tablet, la laptop y la gente ve el contenido desde cualquier lugar”, argumenta.

Durante el 2017, Preludio estuvo detrás de los quince Luna Park que agotó Luciano Pereyra, y Kirzner fue a todos. “Soy un apasionado, disfruto de todo lo que hago −dice−. Si no tengo piel con el artista, no lo hago”. Kirzner ubica a Pereyra y a Abel Pintos como uno de los máximos cantautores argentinos de la actualidad. “Luciano tiene que traspasar la Argentina en cualquier momento, no hay explicaciones. En el fondo, le gente le cree a estos tipos, ¿y sabés porqué lo hacen? Porque se muestra tal cual son y no todos lo hacen. Te digo, la gente no es tonta”.

Ya son más de 10 años de Preludio…

– Sí y pensá que arrancamos de casualidad, sin querer comerle el rancho a nadie. Para nosotros la música es fundamental, ya sea la de una película, una novela o una obra de teatro… es una cosa diferente sin o con música… Es fundamental, por eso es que siempre priorizamos la artística. Empezamos a jugar con los artistas latinos de primer nivel: Ricardo Montaner, Franco de Vita, David Bisbal y ahora sumamos a Manuel Carrasco, que es un tremendo cantante. Nos empezaron a escribir para las novelas. ¿Quién no quiere aparecer en tele?

¿Las canciones las gestiona Preludio?

– Más o menos; o se lo damos nosotros, con autores nuestros, o les contamos de qué va la historia y ellos nos hacen propuesta. A todos le decimos lo mismo: “Si aceptan un ‘no’ como respuesta, vamos”. No es fácil decir esto con estos artistas de primer nivel. Pero, te repito, eso es porque priorizamos la artística sobre todo. Al final, si nos presentan un gran trabajo, lo tomamos. Solo una vez un artista se enojó con un rechazo; pero primero la artística, después el negocio.

Los artistas españoles y latinos están teniendo una convocatoria importante sin ser apoyados por los medios masivos, ¿lo ves así?

– Sí, totalmente. Hace poco fui invitado por Universal a Madrid para el show de los 20 años de Más de Alejandro Sanz… y la verdad, dije ‘La puta, qué cantidad de cantautores españoles hay’. Y todos con éxito y talento. Bisbal, Alborán, Carrasco, India… son muchos. No tengo una respuesta para eso. Acá está pasando con pocos artistas. Me sorprende que en Argentina no salgan más mujeres más allá de Lali o Tini.

¿Estos artistas encontraron en la tevé un refugio para darse a conocer?

– No sé si exactamente así, pero la tevé y las plataformas que se desprenden de ella los han ayudado mucho. La tele te da una exposición que no tiene ningún otro medio, aunque haya bajado el encendido. Lo veo cuando el artista explota porque una de sus canciones fue trasladada a un show. Yo le digo al artista ‘Disfrutá ese momento, no hay plata ni negocio que equipare a ese momento’.

¿Hay una relación entre el aval popular y el talento? ¿Qué opinás del gusto popular?

– El gusto popular te llena un festival, un evento con más de 10 mil personas. No falla, y fijate que te lo dicen los números, lo dicen los charts. Repito, el gusto popular no falla. Hay una relación entre shows y lo que se escucha, obvio. Podemos llenar la ciudad de afiches y promoción, pero si la gente dice que no, olvidate… no vendés ni un ticket.

Buenos Aires se convirtió en una plaza musical de renombre internacional, ¿puede saturarse?

– No creo. Pero si vos mirás bien, en noviembre u octubre está lleno de artistas y el bolsillo es uno solo. Buenos Aires es una plaza maravillosa, te lo dicen los mismos artistas. Lo que pasa acá no pasa en todas partes del mundo.

¿Te ves produciendo shows de música anglo?

– No, por ahora no. Quizás porque no lo conozco bien al negocio de la música anglo. Acá en la Argentina ya hay jugadores que lo hacen bien. No me gusta competir en ese sentido. En un momento lo produjimos Michael Bublé, pero porque es amigo. Por ahora estamos bien así.

¿A quiénes respetás de la industria?

– Bueno, hoy están surgiendo chicos que vienen laburando hace mucho, como Fede Lauria… Es gente sana en la industria y que está pidiendo pista. También tengo una buena relación con Diego Filkenstein.

¿Fuiste al Lollapalooza?

– Al último fui y lo felicité a Diego [Filkenstein]. En Argentina no se hacen eventos de esa magnitud y si se hacen, no salen bien. Le dije: “Parecía que estaba en Europa o Estados Unidos, de primer nivel”. Hizo un laburo muy bueno y cuando la gente hace las cosas bien, hay que decirlo.

¿A quién le agradecés todo lo que te está pasando?

– Me agradezco a mí porque le puse muchos huevos. Al canal que nos dio la posibilidad de crecer cuando aceptaron el primer proyecto de Adrían, Poliladron, hace más de 20 años. Creo en Dios y creo en el más allá, donde están esos seres queridos que nos ayudan todo el tiempo.