Desde 2014, un grupo de artistas revive la escena folk norteamericana en pleno Palermo a fuerza de covers, composiciones propias y un vinilo editado gracias al financiamiento colectivo.

Sobre el escenario de El Universal –un centro cultural escondido en Palermo–, una pequeña lámpara recorta la figura de un músico que, con su guitarra acústica al hombro, bromea: “Levanten la mano aquellos que vienen por primera vez”. Más de la mitad de la sala lo hace, en una clara señal del éxito de Open Folk. “Algo que comenzó hace cuatro años como un jueguito entre dos amigos en un bar se transformó en otra cosa muchísimo más grande”, sostiene Federico Petro, músico, productor y curador del ciclo de cantautores que desde 2014 cautiva a público y cantantes por igual, y que desde el año pasado, de la mano de su socio Martín Grossman, desembarcó del otro lado del Atlántico, en Barcelona.

Con un formato que reversiona a los open mic, el evento les abre las puertas a 15 artistas por martes que, con tres canciones cada uno, rotan sobre los tablones del lugar. Es tal la efectividad de la convocatoria que incluso hay lista de espera para poder tocar. Pero la prueba más grande del crecimiento de Open Folk no es una sala llena, es un vinilo. Se trata de Las estaciones, un disco en donde diez de los músicos habitués del lugar plasman canciones de su autoría, algo así como un pacto de comunidad folk.  

A pesar de que los sonidos del álbum tienen más que ver con los 60 norteamericanos que con los tiempos de redes sociales actuales, su realización fue posible gracias a una plataforma virtual. La tirada de 300 vinilos se produjo con casi 70.000 pesos recaudados en Ideame, el famosos sitio de crowdfunding. “Creímos que era importante probar si el público estaba involucrado en las redes sociales lo suficiente como para apoyar a Open Folk”, comenta Petro, y soslaya una trampita: el capital provino de su bolsillo, previamente a emprender la campaña. “Tomé el dinero que tenía ahorrado. Algunos podrán decir que estoy loco, y otros que creo en el proyecto”, se ríe.

El álbum contiene diez canciones, y si bien cada una fue compuesta por separado, los artistas involucrados nunca dejaron de trabajar en grupo. “Siento que los temas los terminé en este escenario y con los músicos de acá. Por eso creo que hay un hálito de composición de lo que le aportó cada uno”, cuenta Juan Demarco, autor de “Un lugar”. “La Open fue evolucionando con las propuestas que traen los músicos. Al principio, todos veníamos y hacíamos covers. Y de a poco empezó a haber más presencia de canciones propias en el ciclo”, explica Dolores Cobach, que participa del disco con el tema “Lo que destruimos”. “Está todo bien con Bob Dylan, pero está bueno poder hablar de las cosas cotidianas que nos pasan a nosotros”, reafirma Demarco.

La grabación se realizó en el estudio Bulo, y estas sesiones fueron las primeras profesionales para algunos de los compositores que tuvo Las estaciones: “Yo nunca había grabado de esta manera. A mí, Open Folk me cambió la vida”, explica el tucumano Mauro Meloni, que cedió “Siesta” para el proyecto. Por su parte, Titi Stier, autora de “Come and Meet Me”, también agradece al colectivo: “Está buenísimo poder entrar al mundo del estudio y que Open Folk nos dé la posibilidad de experimentar de esa forma”.

Detrás de las melodías y los acordes, hay una noción de gran familia que no pasa desapercibida. De ahí parece haber nacido la idea de apostar por un formato perdurable y atesorable como el vinilo –además de poder escucharse en formato digital en Spotify y otras plataformas–: “Soy un fiel creyente de que se pueden crear cosas increíbles juntando a gente increíble, y considero que este disco se trata de eso”, piensa Petro. “Vivimos un montón de cosas juntos desde hace años. Y, al estar en contacto, cada uno empezó a colaborar en los shows de los otros y en sus discos”, declara Cobach.

El flamante material es una continuación de Open Folk – Volumen I, un disco a fuerza de covers publicado en CD en 2015. De ahí aparecen las expectativas para una tercera parte. “Hay un montón de músicos que a mí me gustaría escuchar en otro compilado”, aclara Cobach. Demarco, por su parte, es más radical en su respuesta: “La comunidad está más unida que nunca, seguramente haya otro disco. Pero con lo que nos costó hacer este, por ahora necesitamos vacaciones”, lanza, y las carcajadas del resto avalan sus palabras.