Mientras prepara su álbum debut, la hermana menor de Miley reflexiona sobre la demora en iniciar su carrera musical y sobre ir aprendiendo quién es como artista.

Noah Cyrus no estaba nerviosa por tener que presentarse por primera vez en una entrega de premios hasta que faltaron diez minutos para que empezara la ceremonia. Dos días antes del debut de su nuevo single, Stay Together, en los MTV Movie & TV Awards, la cantante de 17 años se relajaba en un gimnasio al fondo de un estudio en Van Nuys, California, después de horas de ensayar con cuatro bailarines. Cyrus esperaba que la presentación fuera “relajada”.

Cuatro años atrás, la hermana mayor de Noah, Miley Cyrus, dominó un show de premios de MTV moviendo la lengua y haciendo twerking. Pero Noah no es Miley. La Cyrus más joven no está enfilando para un ciclo promocional al estilo Bangerz. Censuró la “palabra que empieza con F” mientras tocaba Stay Together, un brindis veraniego por las fiestas, y confiesa que estuvo muy ocupada fanatizada con las estrellas de Stranger Things como para desafiar límites.

Si bien Noah se describe como “una persona no muy provocadora”, no le esquiva a los riesgos en su corta carrera. Vimos un primer pantallazo de su álbum debut, sugestivamente llamado NC-17, que será probablemente lanzado en septiembre-octubre con Make Me (Cry), un sombrío dueto con Labrinth, el artista británico. El lento fue lanzado en noviembre, no como single, pero igual llegó al Nº 46 del Billboard Hot 100. Stay Together, lanzada en abril, fue un cambio brusco hacia el pop. Pero NC-17 no necesariamente vaya por ese lado. Hay una balada que es más seductora que Make Me (Cry), un tema country que habla de las relaciones problemáticas y una oda electrónica a la apatía adolescente que tiene mucho potencial para ser hit.  

“Quiero que se entienda lo personal que es este álbum –dice Cyrus, que habla de su primera relación romántica seria con una tranquilidad anómala para alguien de su edad–. A principios del año pasado, estaba pasando por el duelo de una relación mientras componía. Ahora no tengo más el corazón roto. Fue para bien, y creo que fue una bendición encubierta”.

Cyrus creció en Los Ángeles, tranquila con permanecer como espectadora del estrellato Disney de Miley, si bien tuvo un par de cameos en Hannah Montana. A los 9 años se subió al escenario a regañadientes junto a Miley para hacer Hoedown Throwdown, durante la gira de 2009. Disfrutaba más de estar en el backstage divirtiéndose y viendo el fanmail de Miley que estar preparándose para su momento de estrellato pop. Ese año, pasó el verano de gira con su padre, Billy Ray Cyrus, y se la pasó hablando de su amor por los caballos. Cuando volvieron al rancho familiar en Nashville, Billy Ray le compró su primera montura. Cyrus rápidamente se convirtió en una jinete habilidosa. “Noah no tiene miedo a nada –dice el cantante de Achy Breaky Heart–. Tomó esos años de cabalgar caballos y aplicó eso a la hora de hacer música”.

Este año sale el próximo álbum de Miley, pero Noah admite que ninguna de las dos pidió la opinión de la otra. Las hermanas se llevan muy bien (en marzo, Miley presentó a Noah en los iHeartRadio Music Awards como la persona que desea “ser cuando crezca”), y Noah quiere salir de la sombra de su hermana mayor. “Yo estoy haciendo lo mío y Miley lo de ella –dice–. Siempre quise ser yo misma. Incluso cuando era ‘Noah, la que anda a caballo’, quería ser Noah Cyrus. No otra persona o miembro de la familia”.

No obstante, después de su presentación en los MTV, Cyrus admite que no está lista para ir a la par de las giras de arenas de Miley, si bien quiere que sus shows se conviertan en producciones elaboradas después de las presentaciones íntimas de 2016. “Estoy viendo quién soy como artista –afirma–. Si pudiera tomar algo de Miley, sería su presencia escénica. Para mí, eso va a venir con el tiempo”.