La cantautora radicada en Barcelona publicó su primer disco solista, en el que deja en claro su recorrido a través del under porteño. Canciones de un pasado reciente que proyectan un futuro tan imprevisible como diverso.

¿Cómo se conjugan un nombre de actriz italiana, una personalidad de sobrada potencia expresiva y una música que parece hablar de Buenos Aires en cada compás? Nina Polverino traza la respuesta a lo largo de las 11 canciones de Sobre la naturaleza, su primer trabajo en solitario. Luego de experiencias de todo tipo (bandas propias, proyectos junto con otras artistas e incontables participaciones en sets de músicos cercanos), Nina decidió tomar las riendas de su heterogéneo universo musical y apostó todo a un disco con nombre y apellido propio. Allí, además de transmitir su particular forma de interpretar sus composiciones, logró amalgamar diferentes estímulos y dio un salto fundamental en la construcción de una identidad individual.

Hasta hace algunos meses, “Polverino” era un nombre que se repetía en diferentes escenarios porteños. Una suerte de presencia permanente en la escena de cantautores pop de la ciudad de la furia. Sin embargo, buscar su música en la web resultaba difícil. Si alguien la escuchaba cantar en la banda de Juan Ingaramo o como partícipe del proyecto colectivo Varias Artistas (liderado por Lucas Martí) y quería descubrir más de ella, Google acercaba opciones como Nina y el Lobo, Búlgara o Lavial. En esas bandas, el ADN de la cantautora quedaba en un segundo plano, como parte de un grupo de músicos en diálogo. Eso dejó de suceder con la edición de Sobre la naturaleza, un debut solista que proyecta la complejidad de una artista cocinada con el calor de varios fuegos. Y también, una obra que no relega contundencia en pos de abarcar más de lo que puede.

En efecto, la música que Polverino presenta en su primer álbum refracta diferentes tradiciones y crea un mapa sonoro de coordenadas que se entrelazan sin inconvenientes. Con la producción de Hernán Segret, y de la mano de Juan Ingaramo en la batería, las canciones tienen espíritu de neo-soul y jazz sensible: una base caminante que Polverino aprovecha para dejar andar su elasticidad como intérprete. Además, desde De los fuegos en adelante, el paisaje musical se complejiza sin prisa pero sin pausa, con referencias al folk y a la música experimental, y con invitados de lujo como el propio Segret, Carlos Cutaia o Franco Saglietti. Como la banda sonora de una tarde agobiante de enero, Sobre la naturaleza transmite una parsimonia estimulante, tan narcótica como seductora. “Qué calor hará sin vos, en verano”, parece decir Nina desde su propia galaxia. Aunque sus canciones se sientan tan cerca como un murmullo en el oído.