Mientras "Earth" se estrenaba ara una multitud en el Natural History Museum, el roquero le contó a Billboard cómo criaturas y cantantes de estudio encontraron su lugar en la grabación del cuasi concierto, que se destaca como uno de sus lanzamientos más audaces.

“Como John Lennon hubiese dicho: apagá tu mente, relajate y dejate llevar por la corriente”, les propuso Neil Young a cientos de fans reunidos en el jardín del Natural History Museum de Los Ángeles, el viernes 6 de mayo. Estaba tomando prestada una frase de los Beatles para darle pie a la audiencia de cómo experimentar mejor la escucha de su próximo lanzamiento, Earth, un álbum tan trippy como terrestre.

Esa referencia a la corriente no es completamente al azar. El álbum empieza con el sonido de un suave arroyo, y a medida que Earth se desenvolvía a lo largo de 98 minutos, el público escuchó 13 canciones con temáticas sobre el medioambiente o la política, sacadas del tour que Young realizó en 2015. Todo reforzado con sonidos del reino animal, ruido de tráfico y algunas evidentes superposiciones de estudio. Es un híbrido sónico con ningún antecedente claro en la historia del rock.

Mientras la multitud escuchaba la culminante versión de 28 minutos de Love & Only Love (de Ragged Glory) –ahora con gemidos de guitarras y ballenas–, Young se tomó un tiempo para hablar con Billboard en las oficinas del museo sobre el espíritu detrás de Earth, que sale el 24 de junio, uno de sus proyectos más insólitos en una larga historia de proyectos insólitos.

Earth es un híbrido sónico con ningún antecedente claro en la historia del rock.

No había otra intención más que lanzar un documento de su tour con la actual banda de acompañamiento, Promise of the Real. “Al principio solo sabía que tenía un montón de buenos shows y unas versiones de canciones muy buenas, varias que solo sucedieron una o dos veces –contó Young–. Estaba escuchando el tour completo, buscando las mejores tomas. Las más fuertes resultaron ser las que eran sobre la Tierra, que eran sobre esta historia. Me mostraron ese concepto. También había otras buenas grabaciones de algunas canciones, pero no encajaban con esto. Me pareció mejor quedarme con algo fijo”.

Pero de “álbum en vivo” pasó a ser álbum de cosas vivas, que es donde entraron los animales. En la larga historia de estos formatos que son mejorados y editados en un estudio, esta puede llegar a ser la primera vez que un artista anuncia con orgullo la superposición y edición como la atracción conceptual.

“Un montón de gente hace álbumes en vivo y después los corrige y hace cosas de todo tipo, y eso está bueno –dijo Young–. En este caso, no había razón para asumir que solo porque sea en vivo tenemos que pretender que todo lo del álbum fue en vivo… De la manera que lo veo, yo toco mejor en vivo. Y usualmente toco en vivo en el estudio por esta razón. Acá, fue como: ‘Ey, tenemos un gran sonido grabado (en concierto), y ahora lo voy a usar como si fueran temas de estudio, y voy a utilizar a la audiencia como un efecto. A veces no vas a saber que está ahí, y en otras ocasiones va a volver’. Después me puse a pensar: ‘Cuando vuelven, capaz ponga algunos sonidos de animales en el medio, porque no podés diferenciar entre un coyote y una persona chillando en la audiencia’”.

De pronto, dejó de ser tema de risas. “Sonaba tan genial que inmediatamente quería irme del coliseo a donde estaban los animales –dijo Young–. Así que dejamos el coliseo detrás, flotamos hacia los campos y arroyos, y pasamos tiempo con los animales en su propio lugar. Entonces, ese es el tema del álbum, acordarse de que ellos están ahí. Aunque nosotros estemos en constante guerra, los grillos siguen cantando”.

El “álbum en vivo” pasó a ser álbum de cosas vivas, que es donde entraron los sonidos de los animales.

Earth parece desenvolverse ingeniosamente en dos planos. Está el espacio del anfiteatro, por un lado, y el espacio natural detrás de sus paredes, por otro… pero también hay un tercer reino, donde un hermoso fondo de canto aparece ocasionalmente como un tipo de coro griego desplazándose sobre la función. El hecho de que estos coros usualmente se presentan para los momentos más políticos es una ironía intencional: nunca escuchaste las palabras “Monsanto”, “Safeway” y “Wal-Mart” cantadas de manera tan maravillosa.

“Quería usar cantantes que eran realmente buenos para aumentar la armonía corporativa de algunas de las canciones, las marcas y todo –explicó–. Sabía que tenía que tener un grupo con mucho sonido comercial para lograr que sonara así. Así que encontramos los mejores cantantes de L.A. y formaron su propio grupo, y yo trabajé con ellos diciéndoles dónde cantar”. Con esa tercera capa, hay prodigio entre la belleza y, de manera extraña, belleza entre el prodigio.

Aunque sea un álbum lleno de mensajes sociales sobre el medioambiente y la codicia, Young dijo que está bien vivir la experiencia como un viaje puramente auditivo y no pausar en el medio para mandarle una carta a tu congresista. “Un montón de personas que escucharon el disco me dijeron que es una experiencia meditativa para ellos –dijo–. Los relaja y se dejan ir… porque nunca para, no hay tiempo para analizar lo que te engancha”.

Si quiere que te lleve la corriente, no quiere que lo hagas por medio de streaming. Young ya retiró su música de la mayoría de estos servicios (excepto Tidal, que es una opción de USD 19,99 al mes, con música de alta fidelidad), y Earth ni siquiera va a estar disponible en iTunes, ya que prefiere que los 98 minutos sean vividos, o al menos comprados, como un todo. Sus conocidas inquietudes sobre calidad de sonido fueron secundarias en su decisión, aunque está feliz de exponerlas.

Earth ni siquiera va a estar disponible en iTunes, ya que prefiere que los 98 minutos sean vividos, o al menos comprados, como un todo.

“El CD es lo más bajo que puedo tolerar en calidad –explicó–. Y creo que suena genial. Ponelo y vas a escucharlo, aunque no se compara con Pono, o HD Tracks, y no es nada como esa gente que es proveedora de calidad… No va a estar en iTunes porque no encaja ahí. Este álbum está fuera de las reglas establecidas por las entidades corporativas y las empresas que deciden qué música puede y no puede estar. Así que prefiero dejar eso afuera. No podés escucharlo de cualquier manera. Tratás de escucharlo así y como si fuera nada. No cobraría por eso. Yo diría: ‘Ey, si tenés un amigo que tiene un Pono o hasta un CD del álbum, andá y hacete un MP3 del disco. No quiero tener nada que ver con ofrecerlo en esa calidad, y no quiero tener nada que ver con nada que suene como eso, no importa lo que sea”.

Para no sonar tan arrogante en el asunto de limitarlo en el espacio comercial, Young dijo: “No me importa cuántos discos vendo. No me importa nada de eso. Me encantaría vender un montón para ayudar a la empresa discográfica y a todos los que están trabajando en ella, y que mucha gente escuche la música. Pero no si suena así”.

Pero volviendo a temas más importantes, después de todo lo dicho, las superposiciones y lo hecho en Earth, ¿cuál resultó ser el sonido animal favorito de Neil?

Young se rio, pero consideró seriamente la pregunta. Y llegó a la criatura que él considera más apta para ser fan de Pono. “Mirá, me gustó el alce –respondió–. Y me gustaron las ballenas. Pero me encantaron los grillos. Cantan y cambian sus ritmos y tienen todas estas cadencias. Y el cuervo. El cuervo es un comentador. Cuando algo pasa en la lírica, reacciona. Está escuchando las palabras”.