A poco de ganar un Premio Gardel a la Grabación del Año por "Mafiosa" y nominada a tres Latin Grammy 2022, la argentina radicada en España nos adelanta detalles de su presentación en el Movistar Arena de Buenos Aires el 17 y 18 de noviembre.

“Fui más lento por elegir caminos que cuesta más defender”. En una industria gobernada por la velocidad e hiperactividad crecientes, ir lento es un mérito. Y Nathy Peluso lo encarna. La compositora, cantante, y artista de 27 años está de gira con su álbum pandémico, Calambre, que ya está por cumplir dos años de su lanzamiento -un abismo temporal para las rutinas que nos envuelven-. “La música es muy efímera y estoy orgullosa de defender un disco en vivo por un tiempo -largo-”, se alegra, minutos después de probar sonido para su show de la noche en Asturias, España.

Como pensadora y arquitecta de su proyecto, la sandunguera también se tomó su tiempo. Lo edificó ladrillo por ladrillo, haciéndose entender con su público. “Creo que las cosas de palacio van despacio. Todo cocinado a fuego lento y hecho a entender siempre va a ser más profundo, va a sedimentar mejor en la gente”, cuenta. Sobre su resultado, agrega: “Hoy en día, con mi público tengo un vínculo inquebrantable”.

La ganadora de un Latin Grammy (mejor álbum de música alternativa, Calambre) y este año nominada a tres por «Pa mis Muchachas» (Grabación del año, Canción del año y Mejor fusión/interpretación urbana) brindará su primer show propio en el país en el marco de su mayor gira internacional. Será en el Movistar Arena el 17 y 18 de noviembre. “Es de los mejores shows que he dado en mi vida”, celebra.

Por Josefina Armendariz

¿Quién dirías que es Nathy Peluso hoy en día?

Ahora estoy en un proceso de creación de un nuevo proyecto. Es un proceso de cambio, súper potente y profundo. Estoy muy contenta porque estoy en un momento de mi carrera en el que me siento más “perra vieja”. Sé muy bien lo que quiero, lo que quiero construir, las herramientas con las que cuento, tengo un equipo sólido y me conozco muy bien como artista.

La confianza que dan los años…

Sí, es muy placentero trabajar con esa conciencia que te da la experiencia, básicamente. Estoy muy enfocada. Estoy contenta con mi propuesta de música en vivo, que siempre fue mi prioridad, y disfrutando de todo el proceso de Calambre. Hoy la música es muy efímera y estoy orgullosa de defender un disco en vivo por un tiempo largo. Ver cómo madura de una manera súper especial y se deposita en la gente. Me estoy preparando para lo que se viene, que es muy grande, muy artesanal y conlleva mucho trabajo.

¿Te seguís sorprendiendo a vos misma?

Vivo conmigo misma todos los días, es difícil sorprenderme. Pero sí siento orgullo de estar defendiendo lo que defiendo hoy en día. Me gusta mucho defender la música y ya son años haciéndolo. También me sorprendo del poder de proyección que puede llegar a tener una como artista y la manera de llegar a las metas. Pero es algo que ya conozco de mí, entonces más que sorprenderme, creo que lo tengo a mí favor.

¿Creés que hoy el escenario es más favorable para defender la música?

Por supuesto, las herramientas son otras. Haber picado piedra también me pone en otra posición de experiencia: ya sé dónde estoy parada y con qué juego. He crecido un montón y no es lo mismo mi show de hace cuatro años que el de hoy. Disfruto de otra manera el proceso, antes era una búsqueda y, si bien hoy sigue -porque uno nunca deja de aprender de lo que hace-, ya soy amiga de mí misma, y juego con lo que soy, con el público. Es un disfrutón.

Contame tres momentos de tu carrera en los que dijiste “sí, es por acá”

Es difícil, cada día te enfrentás a cosas que te van reseteando constantemente y te van mostrando nuevas caras, nuevas formas de ver las cosas. Creo que Calambre en general fue uno de los momentos fundamentales de crecimiento para mí. Salió en pandemia, tirando mucha fuerza al público en un entorno muy frágil. Ha pasado por un entorno bastante desfavorable para los conciertos, era muy restringido, me puso en una situación de tener que superar esas dificultades de forma creativa. Me llevó a hacer una gira muy linda, con la gente disfrutando de otra manera. Todo pasa por algo y eso me llevó a hacer la gira que estoy haciendo hoy.

Tu proyecto se completa y potencia en el vivo…

Sí, cada gira tiene una función súper importante en mi carrera. Son como “resets” muy fuertes de cómo se concibe la música: qué músicos ponés en el escenario, las reacciones del público, el público cambia y crece y muestra un crecimiento palpable. Así que te diría que mis “momentos” son las giras, los álbumes y las diferentes historias de amor que me hacen resurgir de diferentes pocitos e ir encontrando nuevos lugares donde inspirarme y escribir.

¿Cómo hacés para cambiar esta energía y reconectar con vos?

Es muy difusa la diferencia entre el trabajo y lo extra-laboral porque, al final, mi trabajo es mi vida. Todo el tiempo estoy relacionada con lo que hago laboralmente. Es muy difícil -y casi imposible- salir de ahí y posicionarme en otro lugar. Convivo día a día con mi equipo de trabajo, es mi familia. No salgo mucho de ese entorno.

¿Cómo hacés para estar tan conectada con Argentina y España?

Hay momentos. Hoy estoy cayendo en la ficha de qué hace 19 años vivo en España. Es un país del que estoy muy enamorada. Pero Argentina es donde nací y pasé mi infancia, le tengo mucho amor, por supuesto. Es un amor irrefutable, el que te dan las raíces. Estos lugares son mis dos pilares de amor, y no lo pienso tanto sinceramente.

¿Esperabas un sold out tan rápido en Argentina?

Bueno, tenía mis sospechas. Sé la conexión tan linda que tengo con mi público allá, lo pasionales que son. Cada vez que he ido a tocar me han demostrado que son de los mejores públicos que tengo en el mundo. No tenía dudas de que iba a ser algo súper especial para mí y el público. No me sorprendió tanto, pero nunca hay que dar nada por hecho. Siempre es una alegría ver el sold out y poder hacer una fecha y tener esa convocatoria de gente en mi país es hermoso.

¿Con qué se va a encontrar la gente en los shows?

Para mí, es de los mejores shows que he dado en mi vida. Ya tengo un show muy especial que estoy rodando, pero para estas arenas preparo algo inolvidable. Me voy a desquitar de muchos deseos de performar y darle a la gente algo gigante. Sé el poder que puedo tener haciendo una performance y quiero aprovecharlo al máximo para que la gente lo disfrute y se lleve un espectáculo.

¿Cuánto es para vos y cuánto para la gente?

No, es para la gente. En ese sentido, intento ser siempre generosa porque estoy muy dispuesta a entregar siempre. Al final, es mi función, mi oficio y me encanta. A veces me olvido de darme algún gustito. Estoy en ese proceso. Disfruto mucho, pero a veces te quedás vacío. El guilty pleasure es llevarme las reacciones de la gente, sentirme orgullosa de mí misma y llegar al máximo de mis posibilidades. Poder disfrutar es la meta. Si no disfruto, no sirve para nada. La gente, yo, todos. Ahí se hace genuino, honesto, puro y distinto: único en cada show.

¿Qué hubieras hecho si no hacías esto?

Siempre planeé ser profesora. Al final, creo que mi oficio está relacionado con comunicar y ser canal de emociones. Aprender y enseñar y estar en toda esa mecánica, ese ecosistema. Me preparé y podría ejercer de profesora de artes visuales, teatro físico, pero hay mil maneras de tener esa función. Y al final se manifestó siendo una performer, una artista y escribiendo…

¿Es difícil ser Nathy Peluso?

Me hiciste acordar a Mia Colucci en Rebelde Way, que decía “qué difícil es ser yo” (ríe). No te voy a decir eso porque es un título horrible, pero creo que la vida es un acontecimiento de dificultades. Yo elegí esta, quizás es más complicada que una vida de oficina pero me aburriría mucho. Creo que estoy haciendo lo que me gusta y las dificultades son parte del trabajo. Es un trabajo que depende mucho de mí, soy la directora y jefa de todo. Estoy en todos los detalles, me lleva muchísima energía y cansancio. Es muy dura, pero es mi vida. Estoy destinada a cumplir con esto y estoy muy enfocada. No huyo de las dificultades, simplemente las atravieso. Sé que en algún momento voy a descansar, pero hoy estoy sembrando.

Si tuvieras que darte un premio, ¿cuál sería tu auto-galardón?

Viste que ser humilde no significa no ser consciente del poder que uno tiene y del autovalor. Yo sé que llevo muchos años trabajando, laburando. Creo que soy parte de la construcción de un lugar mejor. Como compositora, intento acompañar a la gente. Como cantante y artista, atribuir a la gente algo de calidad. Me felicito por ser constante en lo que para mí significa hacer buena música. Por darle importancia a lo que considero importante y no perder el rumbo o la meta en buscar un éxito diferente al que quizás me da lo que hago o ser demasiado avara. Me gusta que fui más lento por elegir caminos que cuestan más defender, porque quizás a la gente le cuesta más entenderlo, pero una vez que lo hace son para siempre. Estoy orgullosa de haber sido constante… son años pegándole duro y aplastando la milanesa (ríe). Tengo mi lugar y con mi banda damos cátedra en el escenario. Tocamos bien, hacemos buena música… estoy orgullosa de eso.

Te fuiste haciendo entender, pasito a pasito…

Sí, al final es como enamorarse. Estos amores súper intensos donde todo es de un día para el otro siempre terminan mal porque es una idealización de los sentimientos. Las cosas de palacio van despacio. Todo cocinado a fuego lento y hecho a entender siempre va a ser más profundo, va a sedimentar mejor en la gente. Hoy en día, con mi público tengo un vínculo inquebrantable.