Durante su paso por la Argentina, Ted Dwane –bajista– y Ben Lovett –tecladista– dialogaron con Billboard Argentina sobre su cambio de sonido, los halagos de Neil Young y sus primeras influencias.

¿Cómo tomaron sus fans el cambio de sonido en Wilder Mind?

Ted Dwane: Los primeros dos álbumes suenan bastante similares en cuanto a instrumentos. Después exploramos un poco más, y en el tercer álbum quisimos ir más allá. Al principio, algunos fans quizás no estaban muy convencidos o felices, pero ahora que nos vieron tocar las canciones en vivo, algunos dicen: ‘Ey, sigue siendo Mumford & Sons’. Tiene sentido. La medida de nuestro éxito es ver que ellos disfrutan de nuestra música.

Es un caso parecido al de Bob Dylan cuando decidió electrificar su sonido en 1965. ¿No tuvieron miedo de ser rechazados como él en el Festival de Newport?

Ben Lovett: Pero no fue tan drástico como eso, porque nosotros siempre tuvimos instrumentos eléctricos. Creo que la gente que mejor nos conocía fue la que menos se sorprendió. Los que no sabían tanto de nosotros pensaban que sólo éramos los tipos de la canción Little Lion Man. La realidad es que no nos importa lo que opinen aquellos que se fijan solo en el cambio de sonido. Seguimos siendo fieles a la banda que siempre fuimos, y no nos preocupa en absoluto.

Ted Dwane: No se puede adivinar el tipo de música que la gente quiere que hagas. Simplemente tenés que hacer lo que vos querés. Y la regla Nº 1 para nosotros es ser eclécticos. No sabemos cómo llamarlo, si folk rock o lo que sea. No tiene un nombre, son solo varias cosas que amamos y es lo que siempre vamos a hacer. Es lo que nos hace felices.

Neil Young los mencionó en su autobiografía como una de las bandas más interesantes de la actualidad. ¿Qué significa para ustedes este tipo de reconocimientos?

Ben Lovett: Es una puta leyenda. Tuvimos el placer de interactuar un poco con él cuando tocamos en su show anual solidario. Significa todo. Admiramos a los artistas que hicieron una carrera durante tanto tiempo, y Neil Young, junto a un pequeño número de nombres, forma parte de una elite. Significa un montón solamente que sepa quiénes somos.

“No nos importa lo que opinen aquellos que se fijan solo en el cambio de sonido”.

¿Recuerdan cuál fue el primer disco que cada uno compró?

Ted Dwane: Es un secreto [risas]. Cuando estaba descubriendo la música, tenía once o doce años, recuerdo que buscaba algo de heavy metal, y lo más heavy que encontré fue el unplugged de Nirvana en Nueva York. Ese CD fue lo más cercano que tuve a las guitarras y al rock en ese entonces. Después encontré a Sepultura, Pantera, Soulfly, y seguí con el blues, el jazz y el folk.

Ben Lovett: En mi caso es algo parecido. La mayoría de los adolescentes empezamos con cosas más pesadas. Pero hubo un momento de crossover cuando Metallica grabó con la Sinfónica de San Francisco. Eso me hizo dar cuenta de que los géneros se podían mezclar y que puede ser copado. Ese disco fue realmente importante.

¿Es temprano para preguntar por su próximo álbum?

Ted Dwane: Queremos seguir siendo productivos en la composición. Siempre trabajamos en cosas distintas, ya sea los cuatro juntos, de a dos, de a tres o individualmente. Tenemos deseos de sacar el cuarto disco, más temprano de lo que tardamos con Wilder Mind. Me estoy dando cuenta de que esta banda tiene una apertura total a todos los sonidos. Por ejemplo, Winston [Marshall, multiinstrumentista] está entusiasmado con el EDM y comprando equipos que nunca había visto en mi vida, pero también retenemos todas las cosas que nos gustan. Traer más cosas hace que las bases de la banda se expandan. Las conversaciones que tenemos entre los cuatro nos entusiasman y nos dan ganas de explorar más.