La agrupación colombiana acaba de editar “La sombra” -junto a Leonel García- en una gira por Sudamérica, Europa y Estados Unidos. El 18 de mayo se presentarán en el Festival Nuestro, en Tecnópolis, Buenos Aires.

Si bien su propuesta musical varía y no se aferra a un género en particular, a Monsieur Periné le seduce la idea de enraizarse en lo orgánico y tradicional: en la madera de sus instrumentos y en lo acústico.

Comenzaron incursionando en covers de canciones latinoamericanas de diversos países que dialogaban entre sí, fusiones que indudablemente influyeron en su carácter musical actual. Así fue como arribaron a un sonido propio y formaron una identidad. “Cuando empezamos a hacer nuestra propia música, trajimos todas nuestras influencias, que van desde la música clásica hasta la electrónica”, señala Catalina García, frontman de la banda junto al guitarrista Nicolás Junca. Pero el amor por la música de antaño es más fuerte. Lo que prevalece en sus acordes es el bolero, la trova, la balada, la época dorada de la música latinoamericana, en fin. “Tenemos una banda de ocho músicos, nos gusta la energía que trae la interpretación, la creatividad que cada persona le impregna a su instrumento para encontrar un sonido”, agrega.

Su música abarca diferentes universos sonoros, ¿pueden autodefinirse?

Catalina García: Lo que a nosotros nos seduce de la música acústica o de los instrumentos reales es que la puesta en escena está nutrida exclusivamente por los instrumentos. No solo magia, sino una forma de conectar con la energía de la gente, haciendo música con el público. No nos gusta que nos encasillen en un género porque no hacemos un género particular. Ahora estamos decididos en hacer música transgénero porque nos gusta replantearnos la identidad, de rendirle homenaje a nuestro origen, reconocerlo. Pero también poder llevarlo más allá y quizás cambiarle el atuendo en cada disco que hacemos porque para eso se hacen discos.

A la hora de componer, asumen riesgos. A través de la exploración, buscan lo “rítmicamente interesante”, ya sea en un riff o en un acorde extraño, conscientes de su época, pero con una marcada atemporalidad. “Creo que para nosotros, el lenguaje más fuerte es el de lo simple: la menor cantidad de elementos posibles, con la mayor magia posible”, dice Nicolás Junca.

¿Se sienten parte de esta época dorada de la música latinoamericana?

Catalina García: Yo creo que cada generación puede hablar de una época dorada. Antes de Drake cantando con Bad Bunny estaba Sinatra cantando música brasilera también, entonces no podemos afirmar simplemente a que ahora la música latina tiene tanto poder. Cada época nos ha demostrado que la música latina cala, se mete en el corazón de la gente y seduce con su paisaje, romanticismo y esa energía. Nos parece muy positivo que esto esté sucediendo porque se abren las puertas para la música en español y lo hemos vivido desde que comenzamos nuestro proyecto. Nuestro primer álbum fue editado en Japón y tenemos muchos fans japoneses. También fue editado en Alemania y, quizás, Alemania es el país donde más hemos girado. Está buenísimo que el género urbano se haya metido en las casas y en tantas generaciones; que se conecten con el cuerpo y el movimiento, es algo importante que plantean estos ritmos. Lo que quizás no está tan increíble es que se tienda a estandarizar, a homogeneizar y aplanar nuestras raíces latinas teniendo una riqueza cultural tan impresionante. Quizás es por la forma de cómo se está planteando el consumo de la música y cómo estamos dándole tanta prioridad en los medios a estos géneros. No fomentamos que los jóvenes sigan aprendiendo a tocar instrumentos.

Las entradas para el Festival Nuestro, que se llevará el 18 de mayo en Tecnópolis, se pueden conseguir por TuEntrada.com.