Dos funciones a sala llena en el teatro porteño fueron la previa para después desembarcar en Mendoza, La Plata, Perú y Estados Unidos.

Durante el fin de semana que pasó, cientos de rosas decoraron la noche del Gran Rex, posándose en los peinados de las fanáticas que recibieron eufóricas a Mon Laferte. La chilena dio dos conciertos en el tradicional teatro porteño, acompañada por su orquesta de tres vientos, dos percusionistas, un bajista, un tecladista y un guitarrista.

El show del sábado empezó a las 21, después de las canciones acústicas que el mexicano David Aguilar ofreció como preámbulo. Mon Laferte irrumpió en el escenario con “El beso”, su último hit, que desde su estreno el 6 de septiembre ya tiene casi diez millones de reproducciones en YouTube. Enseguida, el público –con una gran presencia de chilenos– empezó a corear su nombre y a entrar en contacto con la propuesta encendida de Laferte, que llevó un vestido negro y su típico look vintage, dejando lucir todos sus tatuajes.

Después de la explosión, Laferte puso las condiciones para los primeros boleros de la noche. Así llegaron “Vuelve por favor” y “Tormento”, la canción que publicó en 2015 y que escribió durante uno de sus períodos depresivos. Con “Orgasmo para dos”, dio un guiño a su etapa más blusera, y en “Si tú me quisieras”, a su México adoptivo, con una ranchera que puso a todos a bailar. “¿Ustedes han ido al psiquiatra alguna vez?”, preguntó después, en referencia a la letra. “O sea, son conscientes de que soy una loca”. El público gritó que sí, y Mon Laferte rió, antes de ponerse en plan bossa nova con “Que sí”, que enganchó con el cover de “Loco”, de Los Auténticos Decadentes. La elección no fue casualidad: la cantante viene de colaborar con Jorge Serrano y compañía en la versión de “Amor” para los MTV Unplugged.

Cuando se calzó la guitarra acústica, se sentó y dedicó dos canciones a su abuela: “El cristal” y “La trenza”, el tema homónimo a su álbum de 2017  que alcanzó el N° 13 en el chart de álbumes de pop latino de Billboard. El plan downtempo siguió con “Cielito de abril”, antes de girar hacia el folklore andino con “Pa’ donde se fue”, esta vez dedicada a su padre. “Cuando la escribí, no nos llevábamos muy bien, pero ahorita sí”, explicó.

También hubo tiempo para el vals peruano con “Yo te qui”, una nueva intención de abarcar los distintos géneros de la música popular latinoamericana. El talento de la vocalista se puede medir por la capacidad de interpretar tantos estilos como se proponga y poner su sello personal en cada uno. Hay un pop latino que empieza a ser sinónimo de Mon Laferte, y eso no se logra fácilmente.

Con “Flor de amapola”, una de sus mejores canciones, le imprimió a la noche algo de soul y trajo el recuerdo de Amy Winehouse. Durante el tramo final, el público soltó los globos y Mon puso la cumbia con “Amárrame”, el hitazo en el que colaboró Juanes y que supera las 250 millones de reproducciones en YouTube. Esta vez, el faro referencial fue Gilda, y Mon Laferte la evocó explícitamente en su segundo cover de la noche: “No me arrepiento de este amor”.  

A partir de entonces, la energía nunca decayó: “No te fumes mi marihuana” y “El diablo” se ocuparon del cierre antes de los bises: “Tu falta de querer” y “Mi buen amor”. Pero el grito del público fue más fuerte, y Mon Laferte tuvo que hacer una más. “No tenemos ninguna otra ensayada”, avisó. Así que habló con sus músicos y repitieron “El beso”, para darle un cierre circular a una noche redonda.