Con 'Fuerte', su séptimo disco, Ale Sergi y Juliana Gattas se reconfiguran como dúo, eligen un nuevo sello, revisan el pasado y vuelven a elegir el pop como lenguaje universal.

En la vereda de Santos Dumont al 4000, en Chacarita, un grupo de personas hace fila contra una vidriera que deja ver el interior de un salón de fiestas. Adentro, las luces apuntan a una mesa larga con una torta de bodas de cuatro pisos, dos copas, un libro de dedicatorias y algunas fotos de los novios. Periodistas, actores, fans y amigos de la pareja se agolpan y esperan. Por más extraño que parezca, se trata de un casamiento en la noche de un miércoles de abril, donde los invitados desfilan entre el photobooth y la barra libre. Miranda! eligió este lugar para presentar en privado Fuerte, su séptimo disco, y de esa manera continuar con la temática que define el arte de tapa: Ale Sergi con vestido de novia y ramo en mano es sostenido por Juliana Gattas, de smoking.

Casi olvidado, en un rincón, un saxofonista toca solo, una enorme cortina se abre y la gente se mueve hacia el fondo. En los parlantes suena la marcha nupcial en una versión de sintetizadores que se mezcla con el riff de Don. Dejando libre la alfombra roja que atraviesa el salón, Sergi, esta vez de jacket, y Gattas, de blanco, van del brazo hacia un altar al costado de los instrumentos. Damián Amato, presidente de Sony Argentina y sacerdote ficticio, los espera para comenzar la ceremonia, y lo que en un principio de la carrera de la banda era un juego de sugestión “pimpinelesca“, ahora, al menos por un rato, se hace realidad. Alguien grita “¡Vivan los novios!”.

Acto seguido, los recién casados hacen un set corto de canciones nuevas. Durante Enero, se miran fijo entre ellos y arquean sus cejas en un gesto de complicidad que parece decir más de lo que se escucha: “La gente habla y no sabe nada de lo que en realidad pasó, tuve la lucidez de rescatar mi corazón”. Amato pide una más, el público lo apoya y es complacido con una animada versión de Fantasmas. Termina el show, los novios cortan la torta y en vez de carnaval carioca hay rueda de prensa. Entre nota y nota, Juliana Gattas busca arroz y rápidamente tira granos al aire desatando una guerra entre músicos, movileros y personal detrás de cámaras. Miranda! es oficialmente un dúo que empieza una nueva etapa, sonriendo.

¿Cómo surge la idea de la boda?

Juliana Gattas: De [el diseñador] Alejandro Ros, que a esta altura es como un integrante más. Usualmente nos juntamos dos veces, comemos, charlamos y nos va tirando ideas que por lo general son recontradesconectadas, una locura. Y esas son las cosas que quedan siempre.

Siendo ustedes dos los miembros que quedan de la primera formación, ¿escuchar ese concepto sirvió para presentar de nuevo a la banda?

JG: Era fuerte, porque yo agarraba a Ale. Fuerte también el cambio de roles. Pero ves la imagen y no hay nada que esté mal. No hay chiste. Después lo vuelvo a ver, y sí, lo pensé y me acordé de la cantidad de veces que nos preguntaron si antes éramos novios y todo eso. Recién ahora me doy cuenta de esa parte.

Ale Sergi: Siempre fuimos muy entusiastas de probar cosas diferentes con el vestuario. Yo creo que es un poco eso, la locura que no creo que se haya perdido, que nos sigue divirtiendo. La portada y su concepto son ciertamente provocativos y transgresores, pero a la vez me parece que no es kitsch. Yo a veces nos veo pasados de cotillón en algunos looks anteriores, y ahora me parece que esto tiene la misma provocación, pero entra más discreto.

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Una semana más tarde, Miranda! ajusta los detalles sonoros para sus shows presentación en el Teatro Ópera. Al fondo de una casa reciclada que sirve como base de operaciones del grupo, está un muy equipado estudio de grabación y sala de ensayo, donde Sergi y Gattas cantan parados en frente de la batería de Ludovica Morell, el sintetizador de Gabriel Lucena y el setup de guitarra de Anuk Sforza. Mientras repiten algunos tracks, Sergi dispara bases desde su laptop y corrige algunos sonidos del drumpad de Morell, en un deseo de perfección ya característico del cantante.

En esta intimidad, las canciones de Fuerte se valen de la misma dimensión que se escucha en lo que se grabó, un renovado sentido de madurez encontrada que se extiende a lo largo de sus 12 capítulos. Es decir, si bien hay un llamado innegable a su herencia de lectura pop (Amante amigo, Cálido rojo), Fuerte aplica una paleta distinta: funk y disco (743, Tu padre, Enero), folk (Mala señal, En esta noche) y hasta un R&B ambiental (No); signos de que Sergi apunta a que su obra sea más que una postal de un tiempo específico.

Cachorro López, productor recurrente desde El disco de tu corazón (2007), también compuso junto a Sergi siete temas de Fuerte y coincide en el objetivo de la banda: “Fue como un tour de force, y eso se traduce en un álbum particularmente consistente. Ale le puso énfasis especial y coincide con el grupo volviéndose un dúo, donde hay un poquito más de autoexigencia. Por eso creo que es un punto de inflexión –dice–. En el repertorio, en los tratamientos, para mí es como una segunda adultez de Ale y de Miranda!”.

Retomando desde el trabajo anterior, Safari parece un disco más de noche, mientras que Fuerte suena a mediodía. ¿Sienten esa diferencia?

AS: Claro. Yo a Safari lo veo en un punto más unido a Sin restricciones con ese pulso más saltarín, y a este ubicado entre Es mentira y Es imposible. Tiene la sonoridad menos fosforescente, no hay tanto sintetizador discotequero. Buscamos otras cosas, para que no se parezca a otras cosas.

¿Hubo alguna premisa inicial?

AS: Teníamos ganas de bajar los decibeles. Bah, los BPM más que los decibeles, porque Safari fue todo lo contrario. Pero me hace acordar a Virus, cuando sacaron Relax que era más arriba y Locuras que era más de beats. Bueno, eso.

Justamente Fuerte inicia con 743, una canción con carga más sexual, mientras que Safari lo hace con Fantasmas, que evoca un espíritu de paranoia.

AS: 743 tiene una letra así porque la música me sonaba así. Esa era una base que tenía Cachorro, todo el beat armado completo y me lo pasó. Yo quería hacer una parte cantada bien rápida, más al estilo de Romix, y esta música me daba más erótica, medio película porno. En este disco hubo bastante letra; después, melodía. En los anteriores no, iba todo junto. Tu padre lo mismo: cuando tenía la base, andaba con ganas de hacer una canción que dijera eso: “Tu papá me odia”. Desde Safari tomé más conciencia de las letras. Si bien siempre las escribí conscientemente, por alguna razón me dije: “Esta vez le voy a poner todavía más”. Y acá en Fuerte también, pasó lo mismo.

A nivel sonoro tiene un llamado a Meteoros, tu otra banda.

AS: Cachorro y yo, cada uno con sus cosas aparte, hacemos mucha música juntos más allá de Meteoros. A partir de ese proyecto nos compenetramos más y empezamos a hacer más cosas, inclusive componer para otros artistas. A principio del verano pasado, él no se había ido de vacaciones y yo tampoco. Un día me dijo: “Juntémonos para ir viendo el disco de Miranda!”, y nos juntamos mucho más que otras veces. Empezamos con las primeras: 743, Tu padre, Enero, No y después fuimos agregando. Se fue haciendo sobre la marcha, pero buscamos que no tuviera una sonoridad tan estridente, que fuera un poquito más viajera, más sutil. A muchos les recuerda el primer disco. A mí nunca se me hubiera ocurrido.

Es interesante que a la gente le recuerde al primero después de tantos años.

AS: Con ese disco hay como una cosa muy graciosa, porque cuando salió, la verdad es que no tuvimos muy buenos comentarios. Al contrario, tuvimos bastantes malas críticas. Yo en lo personal siempre tuve como una lucha con el audio de ese disco. Desde el segundo, que empezamos a trabajar con productores, me parece que nos pusimos un poco más precisos en el estudio. Aunque a veces lo escucho y veo que hay mucha cosa que no se entiende, pero a la vez está bueno. Hay muchos que dicen “Hagan el primer disco”.

JG: ¡Es lo que siempre piden!

AS: ¡Claro! [Risas].

JG: Es como el casamiento. ¡Ahí tenés! ¡Nos casamos! [Risas].